Íberos y celtíberos: arqueología y construcción de relatos nacionales
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 16.01.2026 a las 12:53
Tipo de la tarea: Análisis
Añadido: 16.01.2026 a las 12:11
Resumen:
Ensayo sobre íberos y celtíberos: diversidad arqueológica frente a relatos nacionales simplificados; propone lectura crítica y multidisciplinar. 🏺📚
Iberos y celtíberos: entre la diversidad arqueológica y la construcción de relatos nacionales
Introducción
La protohistoria peninsular, entre finales de la Edad del Bronce y la llegada definitiva de Roma, constituye un periodo fascinante y a menudo malinterpretado de la historia ibérica. Durante siglos, nombres como “íberos” y “celtíberos” han sido empleados para etiquetar a los pueblos que habitaban la península antes de la romanización. Sin embargo, estos términos, lejos de ser nítidos y neutrales, encierran una complejidad que transciende la simple definición étnica o cultural: designan, en primer lugar, conjuntos culturales reconocibles en la arqueología, pero también han servido —sobre todo a partir del siglo XIX y durante el XX— para alimentar relatos políticos e identitarios muy ajenos a la realidad de la época.¿Qué nos dicen en realidad los registros arqueológicos, epigráficos y literarios sobre la identidad de los íberos y celtíberos? ¿En qué medida la imagen que transmiten los manuales escolares o la divulgación museística responde a los datos materiales y cuánto debe a los intereses ideológicos, especialmente durante los periodos de politización de la historia, como la dictadura franquista? A través del análisis de fuentes arqueológicas, escritos clásicos, y ejemplos de apropiación simbólica reciente, este ensayo sostiene que la diversidad cultural de la península en la protohistoria ha sido sistemáticamente simplificada y reinterpretada con fines políticos y didácticos. Así, evidenciaremos la tensión entre el registro material, fragmentario y plural, y las visiones homogéneas y heroicas que circulan en el imaginario público.
Marco teórico y metodológico
El estudio de los íberos y celtíberos se apoya en una constelación de fuentes diversas: la arqueología de campo —yacimientos urbanos y rurales, necrópolis, santuarios— aporta la base física para cualquier aproximación, complementada por la epigrafía ibérica (inscripciones en piedra, cerámica, metal), la numismática, y por los clásicos griegos y latinos, como Estrabón o Apiano. En décadas recientes, la arqueometría (análisis de isótopos, ADN paleogenético, datación radiocarbónica) ha enriquecido el repertorio de evidencias, permitiendo matizar antiguos relatos sobre migraciones y contactos.La metodología exige prudencia: la tipología cerámica y la estratigrafía ayudan a establecer cronologías relativas entre hallazgos, mientras que el análisis de restos faunísticos y botánicos documenta la economía doméstica y ritual. Sin embargo, rara vez podemos identificar “etnias” o “pueblos” con precisión desde los objetos materiales; la tentación de atribuir filiaciones étnicas rígidas a una vajilla, un adorno o una técnica constructiva es un error anacronista. Además, los relatos escritos de autores medievales y modernos deben ser leídos en su contexto de producción, atentos a sus agendas y limitaciones, ya que son casi siempre externos, parciales e idealizadores.
Por tanto, distinguir entre evidencia directa —los artefactos y los restos humanos o animales— e interpretaciones indirectas —relatos literarios, reconstrucciones históricas y representaciones escolares— es fundamental para evitar errores de percepción y, sobre todo, el peligro del determinismo racial o cultural.
Panorama arqueológico: rasgos materiales y geografía cultural
La diversidad cultural peninsular durante la Edad del Hierro es extraordinaria. Por un lado, el mundo ibérico ocupa toda la franja costera mediterránea, desde el sur de la actual Francia (Languedoc) hasta Andalucía oriental, mientras que el interior —la Meseta— y el noroeste se caracterizan por una pluralidad de pueblos, entre ellos los llamados “celtíberos”, vacceos, carpetanos, vettones, galaicos o lusitanos.El urbanismo ibérico se diferencia por la existencia de ciudades planificadas, como Ullastret (Girona), con murallas, calles alineadas, espacios públicos y santuarios; la cerámica a torno y la arquitectura monumental (dólmenes, esculturas como la Dama de Elche) ilustran una sofisticación tecnológica y artística estimulada por el contacto con fenicios y griegos. Frente a ello, los oppida celtíberos, como Numancia (Soria) o Tiermes (Soria/Segovia), combinan una organización más fortificada y dispersa, adaptada a relieves montañosos, con estructuras comunales defensivas.
La economía de ambos conjuntos gira en torno a la agricultura cerealista, la ganadería y el comercio: los iberos muestran una integración temprana en rutas internacionales, recibiendo importaciones de cerámica griega (figuras de animales, cráteras), vino y aceites, además de artilugios púnicos y metales de oriente próximo. Por su parte, la Meseta exhibe una pujante metalurgia del hierro, reflejo de jerarquías guerreras donde la panoplia (espadas tipo La Tène, fíbulas, escudos) desempeña un papel central en la diferenciación social, como recoge la literatura clásica (Diodoro Sículo).
Las prácticas funerarias difieren sustancialmente: la inhumación (enterramiento) es común en la vertiente ibérica, a menudo con ajuares ricos y estelas decoradas; la cremación ocupa un lugar destacado en los contextos celtibéricos y otras zonas indoeuropeas, donde las urnas funerarias y los túmulos indican diferenciaciones de estatus, pero también mixturas culturales. La comparación entre el urbanismo y el rito funerario de Ullastret y Numancia, por ejemplo, revela modelos sociales y simbólicos divergentes aunque permeables a influencias mutuas.
Lengua, escritura y comunicación
Uno de los rasgos más distintivos del mundo ibérico es el desarrollo de sistemas de escritura propios, fundamentalmente el signario ibérico (oriental y occidental) y, en menor medida, influencias fenicias y griegas. Estas inscripciones, la mayoría brevísimas (nombres personales, marcas de propiedad, fórmulas votivas), aparecen en cerámicas, estelas y monedas, pero hasta hoy no contamos con textos largos o narrativos: la mayor parte sigue sin descifrarse de modo completo, lo que limita mucho nuestra comprensión directa de su sociedad.En la Meseta y el mundo celtibérico las evidencias escritas autóctonas son puramente testimoniales (alfabeto celtibérico, derivados de signarios ibéricos adaptados), y la mayor parte de la información procede de historiadores foráneos, como Polibio o Plinio, que describen costumbres, leyes y guerras desde una mirada externa y, a menudo, llena de tópicos. La epigrafía, pese a sus límites, aporta información valiosa sobre la onomástica, la jerarquía interna (títulos, gentilicios) y la circulación de personas y bienes, como ilustra la famosa inscripción de Botorrita (Zaragoza).
Procesos culturales: celtización, iberización y mezclas
La llamada “celtización” de la Meseta no puede reducirse a una migración masiva de “celtas” desde Centroeuropa, como sugerían viejas teorías. Más que una invasión repentina, los datos arqueológicos dibujan un proceso gradual de difusión de formas materiales (tipos de armas, cerámica decorada, motivos geométricos) que se combinan con prácticas indígenas previas, generando culturas híbridas y cambiantes. Del mismo modo, en la costa, la iberización refleja tanto la adopción de novedades mediterráneas (alfabetización, comercio, arte figurativo) como la continuidad de tradiciones locales, en un fenómeno de aculturación favorecido por la presencia fenicia y, en menor medida, griega y púnica.En las zonas de contacto, como el Alto Ebro o La Rioja, abundan los yacimientos con artefactos y ritos intermedios: tumbas con armas de tipo “celta” junto a cerámicas de inspiración ibérica; monedas con leyendas bilingües que testimonian una sociedad de frontera donde el mestizaje no era la excepción, sino la norma. Hoy se habla más bien de “gradientes” culturales y de esferas de influencia superpuestas que de bloques rígidos.
Organización política y social
Desde el punto de vista político-social, las diferencias entre los contextos ibérico y celtibérico son notables. Las ciudades-estado ibéricas, a menudo gobernadas por élites urbanas y aristocracias comerciantes (se han identificado restos de palacios, santuarios y estructuras administrativas), contrastan con la organización más igualitaria e inestable de las confederaciones tribales de la Meseta. En sociedades celtibéricas, la cultura guerrera y el prestigio militar marcan la autoridad de los caudillos, realidad reflejada en ajuares funerarios y crónicas clásicas, mientras que en el litoral suroriental la riqueza y el control de los intercambios articulan posiciones de poder.Ejemplos microhistóricos demuestran la diversidad interna: el análisis de la sociedad ilercavona (Tarragona/Castellón) manifiesta una estructura dual entre núcleos urbanos y aldeas, con jefaturas locales que compiten por tributos, mientras que entre los vacceos (Valladolid, Palencia) la jerarquía resulta menos explícita y la redistribución colectiva de cosechas sugiere modos colectivos de organización comunitaria.
Conflictos, resistencias y la llegada de Roma
La llegada de Roma convierte la península en escenario de conflictos prolongados. La arqueología rastrea fortificaciones destruidas, niveles de incendio y hallazgos bélicos masivos que avalan episodios relatados, aunque exageradamente, por los clásicos: la resistencia de Numancia, la heroica figura de Viriato o las sucesivas guerras celtibéricas. La crítica moderna pone en cuestión la literalidad de estos relatos: la destrucción de Numancia, por ejemplo, se confirma por la capa de destrucción excavada, pero los detalles del asedio y la supuesta “autoinmolación” de los defensores obedecen más a la construcción de un mito nacionalista (el pequeño pueblo que resiste al gran imperio) que a una reconstrucción exacta de los hechos.Tras las guerras púnicas y la culminación de la conquista romana, se operan transformaciones profundas: reorganización territorial, imposición de nuevos cultos y progresivo abandono o hibridación de lenguas y costumbres, aunque numerosos elementos culturales —formas cerámicas, ritos, onomástica— subsistieron localmente durante siglos.
Historiografía y memoria: usos políticos del pasado
El siglo XX fue testigo de un uso instrumental, a menudo descaradamente político, del pasado protohistórico. Durante el franquismo, las interpretaciones oficiales privilegiaban una visión épica y unitaria de las gestas celtíberas y numantinas, reforzando una idea de “hispanidad” heroica, en oposición a supuestas influencias semitas o africanas. La bibliografía escolar y la museografía estatal —como las exposiciones del MAN (Museo Arqueológico Nacional) en la posguerra— exaltaban personajes como Viriato o la Dama de Elche como símbolos “nacionales”, vaciados de su contexto regional y adaptados a las necesidades ideológicas del momento.Los libros de texto presentaban frecuentes simplificaciones: “Los celtíberos eran una mezcla de celtas y de indígenas y representan el espíritu libre y combativo del pueblo español” (Manual de Historia, EGB, 1975). Este lenguaje, empapado de esencialismo y teleología nacional, omite las complejidades culturales, los contactos y las tensiones —y, sobre todo, proyecta hacia el pasado categorías que sólo surgen en la modernidad.
Frente a ello, la investigación científica reciente —con autores como M. Ruiz del Árbol, F. Burillo Mozota o A. Ruiz— ha desmontado muchas de estas construcciones, impulsando una visión plural, dinámica y ajena a etiquetas raciales, aunque el eco de la instrumentalización sigue vivo en la divulgación popular y algunos discursos políticos.
Estudios de caso
Uno de los ejemplos paradigmáticos del uso (y abuso) simbólico del pasado es la Dama de Elche. Descubierta en 1897, esta escultura fue rápidamente transformada en icono nacional, interpretada alternativamente como sacerdotisa, reina, diosa madre o simple retrato funerario. Más allá de su indudable valor artístico y de las discusiones sobre su autenticidad y cronología, la estatua ha protagonizado debates políticos sobre su devolución (fue exhibida en Francia, luego reclamada por el franquismo como símbolo de la “españolidad antigua”) y sigue siendo un emblema publicitario y museístico, objeto de interminables apropiaciones identitarias.Otro caso significativo es Numancia. El asedio y destrucción de la ciudad por los romanos fue reconstruido arqueológicamente con rigor (niveles de incendio, casas derruidas, armas halladas), pero el relato heroico amplificado en la narrativa escolar creó una leyenda resistente al escrutinio crítico. La ciudad ha servido tanto de campo de excavaciones científicas como de escenario para fiestas populares y representaciones cívicas con claras intenciones ideológicas, subrayando la maleabilidad del pasado arqueológico.
Debates actuales y líneas de investigación
Las últimas décadas han abierto nuevas perspectivas de análisis. Las técnicas de ADN paleogenético han matizado las visiones simplistas sobre “inmigraciones masivas”, mostrando la continuidad poblacional y los gradientes de mezcla. El empleo de GIS y el modelado espacial permite cartografiar rutas de intercambio, poblamiento y paisajes culturales con una resolución impensable hace medio siglo. Aún queda mucho por investigar sobre la circulación de influencias mediterráneas, los mecanismos finos de aculturación y la biografía social de los objetos. La clave reside en la colaboración interdisciplinaria y el respeto escrupuloso al contexto arqueológico, sin ceder a la tentación del anacronismo ni al mito fundacional.Conclusión
Al sumergirnos en el estudio de íberos y celtíberos, la evidencia es clara: la península fue, en la protohistoria, un mosaico de comunidades diversas, en interacción constante y sometidas a procesos complejos de contacto y transformación. Frente a las visiones monocromas y heroicas promovidas por la historiografía oficial durante gran parte del siglo XX, nuestra tarea es recuperar la pluralidad y matices que ofrece la ciencia arqueológica, evitando caer en viejos clichés y nacionalismos retrospectivos. Sólo así —planteando la protohistoria peninsular en términos de procesos abiertos, mestizajes y gradientes— podremos aprender de verdad cómo se constituye y manipula el pasado, y ofrecer a las nuevas generaciones una enseñanza crítica, contextualizada y resistente a la instrumentalización política.---
Bibliografía y fuentes recomendadas
- Burillo Mozota, F. *Los celtíberos: etnias y estados* (Crítica, 1998). - Ruiz del Árbol, M. (coord.). *Celtíberos: tras la estela de Numancia* (Museo Arqueológico Nacional, 2017). - Ruiz, A. y Molinos, M. *La cultura ibérica: introducción a la historia, arte y arqueología de los iberos* (Akal, 1993). - Almagro-Gorbea, M. *Los orígenes de Hispania: arqueología e historia* (Universidad de Salamanca, 2006). - Santos Gener, F. J. *La Dama de Elche y el nacionalismo español* (Cuadernos de Prehistoria y Arqueología, 2001). - Escacena Carrasco, J. L. *Iberia en la protohistoria: la emergencia de las sociedades urbanas* (Universidad de Sevilla, 2010). - Lorrio, A. J. *Los celtíberos. Complutum, 6*, 1995. - Instituto de Patrimonio Cultural de España. *Base de datos de yacimientos arqueológicos* (https://www.mecd.gob.es/bienes-culturales/areas/patrimonio-arqueologico.html) - MAN. *Catálogo digital de piezas ibéricas y celtibéricas* (www.man.es) - Ediciones críticas de Estrabón y Apiano (Gredos). - Revista *Trabajos de Prehistoria* (CSIC).---
Apéndices (resumidos para formato digital)
Cronología básica: - Bronce Final (c. 1200–800 a.C.) - I y II Edad del Hierro (800–200 a.C.) - Inicial romanización (desde s. II a.C.)Mapa orientativo: - Zona ibérica: costa mediterránea, del sur del Languedoc a Andalucía oriental. - Celtíberos: Alto Ebro, Sierra de Guadalajara, Soria, Zaragoza.
Tabla simple de rasgos materiales:
| | Ibérico | Celtibérico | |----------------|-------------------------------------|-----------------------------------| | Urbanismo | Ciudades organizadas, murallas | Oppida fortificados, dispersión | | Cerámica | Torneteada, decorada | Pasta basta, decorada incisa | | Escritura | Signario propio | Adaptación signario ibérico | | Funeral | Inhumaciones con ajuares ricos | Cremación, pozos rituales |
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Evaluación del profesor:
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 16.01.2026 a las 12:53
Sobre el tutor: Tutor - Cristina V.
Tengo 10 años de experiencia en Bachillerato. Me ocupo de que el texto sea legible, lógico y bien ejemplificado, y con alumnado de ESO practico estrategias concretas de comprensión y escritura. Combino feedback paciente con práctica guiada paso a paso.
Enhorabuena, excelente trabajo: estructura clara, argumentación sólida y ejemplos bien elegidos (Dama de Elche, Numancia).
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