Análisis profundo de La Celestina de Fernando de Rojas: ensayo literario
Tipo de la tarea: Ensayo
Añadido: hoy a las 11:57
Resumen:
Descubre un análisis detallado de La Celestina de Fernando de Rojas que te ayudará a entender su estructura, personajes y relevancia histórica. 📚
Ensayo sobre *La Celestina* de Fernando de Rojas
Introducción
Pocas obras literarias gozan de un prestigio tan perdurable y polémico dentro de la tradición española como *La Celestina*. Publicada en los estertores del siglo XV, en pleno proceso de transición entre la Edad Media y el Renacimiento, esta tragicomedia representa un auténtico quiebro en la literatura castellana: un texto que se zafa de las convenciones del amor cortés, introduce un escepticismo corrosivo respecto a los valores sociales y atraviesa, por medio de su estructura y su lenguaje, los límites habituales entre novela y teatro. Aunque durante siglos se atribuyó su autoría a un autor anónimo, sabemos hoy que Fernando de Rojas, bachiller en Leyes y probablemente de ascendencia conversa, fue su artífice definitivo. *La Celestina* no solo marcó el inicio de una nueva sensibilidad literaria, entre el humanismo naciente y los residuos de la mentalidad medieval, sino que además sigue iluminando aspectos intemporales de la condición humana.Este ensayo se propone analizar de forma exhaustiva la composición temática, estructural y estilística de *La Celestina*, profundizar en la construcción compleja de sus personajes principales y secundarios, así como reflexionar sobre los valores morales y sociales que la obra, todavía hoy, pone en cuestión. Para ello situaremos la tragicomedia en su contexto histórico, la descifraremos desde sus técnicas literarias y, finalmente, valoraremos críticamente su transcendencia en la literatura española.
Contexto histórico y literario
A finales del siglo XV, España vivía tiempos de profundos cambios. El reinado de los Reyes Católicos culminó la unidad territorial y religiosa, implantando —de la mano de la Inquisición— un clima de censura y control social. Junto a ello, el avance de las ciudades, el crecimiento de una incipiente burguesía y la entrada de corrientes humanistas procedentes de Italia contribuyeron a un ambiente de renovación intelectual, donde la mirada sobre el ser humano ganó protagonismo frente a la visión teocéntrica medieval.En el ámbito literario, este periodo de frontera entre dos eras explica la hibridez formal y conceptual de *La Celestina*. La obra aparece en 1499 bajo el título de “Comedia de Calisto y Melibea” (sería posteriormente ampliada y rebautizada como “Tragicomedia”). Se sitúa entre géneros: no es propiamente teatro, pues apenas permite una escenificación directa; tampoco encaja en la novela sentimental, ni en las formas estrictas del romancero. Reúne rasgos del diálogo humanístico (como los de Juan de Lucena o Juan del Encina), pero introduce una potencia dramática innovadora: toda la acción surge del intercambio verbal, del diálogo incisivo y polifónico. Algo completamente revolucionario para su época, como señaló Marcelino Menéndez Pelayo, influyendo tanto en la futura novela picaresca como en el teatro prebarroco español.
Análisis de la trama
El hilo argumental de *La Celestina*, aunque sencillo en apariencia, se revela profundamente enmarañado y cargado de matices morales y sociales. Calisto, joven noble y ocioso, se obsesiona de forma casi enfermiza con Melibea, dama de la alta burguesía toledana. Tras ser rechazado, acude al consejo de su criado Sempronio, quien le recomienda a una vieja célebre por sus astucias: Celestina, alcahueta y hechicera. Mediante promesas, engaños y artes mágicas, Celestina intercede para que Melibea consienta encontrarse con Calisto y consumar así su amor —o, al menos, su deseo. La intervención de los criados, movidos por la codicia, acaba generando una espiral de violencia, traiciones y muerte. Finalmente, la tragedia se cierne sobre todos: Celestina muere asesinada por los criados al no repartir el botín, estos son ajusticiados, Calisto muere en un accidente y Melibea, desolada, se suicida tras confesar la verdad a sus padres.El dinamismo de la obra depende enteramente del diálogo. Cada acto se construye como una progresión de conversaciones, desde la comicidad inicial y la ambigüedad de intenciones, hasta el pathos trágico y la sensación de fatalidad creciente. No existe narrador omnisciente: el espectador/lector debe reconstruir emociones, pensamientos y contextos a través de las palabras de los personajes, lo que multiplica la psicologización de los mismos y el efecto de inmediatez. La tensión no decae nunca, reforzada además por el constante intercambio de favores, secretos y amenazas.
Perfil y función de los personajes
Los protagonistas de *La Celestina* trascienden el esquema tradicional de “buenos” y “malos”, presentando una densidad psicológica y moral que los emparenta con los grandes personajes del Siglo de Oro, como Don Quijote o Segismundo.Calisto simboliza al amante tomado por una pasión desbordada, mezcla de idealismo (herencia del amor cortés provenzal) y de egoísmo adolescente. No titubea en recurrir a métodos ilegítimos para lograr su objetivo, desoyendo cualquier consejo ético o prudente. Su amor se muestra, más que virtuoso, obsesivo y narciso, como ya advertía Fray Antonio de Guevara al denunciar el desarreglo pasional de la juventud de la época.
Melibea, en cambio, empieza siendo una muchacha recatada y racional. Su progresiva transformación (de la resistencia a la entrega) pone de relieve la presión social, la ambivalencia de sus emociones y también el sufrimiento femenino en una sociedad limitada por la autoridad paterna y la vigilancia de miembros como Lucrecia, su criada. Melibea no es una simple víctima, sino un personaje dotado de lucidez y dignidad, capaz de asumir las consecuencias de sus actos, como demuestra su decisión final.
Celestina, por encima de todos, es la figura más compleja y fascinante. Vieja, sabia y manipuladora, despliega toda la astucia nacida de la experiencia y la marginalidad. A la vez, representa una crítica velada a una sociedad hipócrita: su actividad es posible porque sirve a los deseos reprimidos de la nobleza. Reina en los márgenes, entre la hechicería, el comercio del placer y el conocimiento profundo de las bajas pasiones humanas. En algún sentido, recuerda a personajes posteriores como la Trotaconventos del *Libro de buen amor*, pero con un nihilismo y una ambigüedad que preludia el realismo cervantino.
Los criados (Sempronio y Pármeno) personifican la codicia y la corrupción, reaccionando a su propio ambiente necesitado. Frente a la nobleza antojadiza de Calisto, actúan como agentes del resentimiento social, súbditos de la lógica del provecho, lo que les acerca, literariamente, a los pícaros de *La vida de Lazarillo de Tormes*.
El conjunto de personajes femeninos secundarios (Elicia, Areúsa, Lucrecia, y Alisa) despliega todo un abanico de roles y vivencias femeninas: desde la sensualidad y el pragmatismo de las prostitutas, hasta la frustración de la figura materna y el servilismo resignado de la criada, reflejando así la complejidad social de la mujer en la Castilla bajomedieval.
Temas centrales de la obra
Uno de los temas esenciales en *La Celestina* es el amor, explorado desde su vertiente trágica, pasional y desengañada. Frente a la idealización medieval, aquí el amor aparece manipulado, contaminado por intereses materiales o por la búsqueda de placer inmediato, y trufado de celos, posesividad y desilusión. No es casual que las metáforas empleadas a menudo estén asociadas a la caza, la trampa, el incendio: así, el amor es a la vez motor y condena, como indicaba otro humanista castellano, Juan de Valdés.La manipulación y el poder son inseparables del personaje de Celestina, cuya pericia consiste en descifrar las debilidades ajenas. Todo el engranaje social aparece teñido de hipocresía: los jóvenes nobles fingen virtud pero buscan la satisfacción con la ayuda de quienes han caído en desgracia; los criados se rebelan y traicionan, demostrando que la jerarquía es, a menudo, una farsa sostenida solo por el miedo o la costumbre.
La moralidad —o su ausencia— atraviesa toda la obra. No existe una voz rectora que imponga una visión edificante o providencial; por el contrario, el final sangriento parece señalar la incapacidad del ser humano para escapar al fatalismo y al destino trágico. Este pesimismo, apenas compensado por el humor negro de algunas escenas, conecta extraordinariamente con la visión barroca de la vida como “gran teatro” posteriormente desarrollada por Calderón de la Barca.
La contraposición entre juventud y vejez es también clave. Los jóvenes son la energía y la pasión; los mayores, la experiencia y el escepticismo. Ni unos ni otros logran imponerse del todo, condenados al desencuentro y a la tragedia, como en tantas comedias de Lope de Vega.
Recursos literarios y técnicas narrativas
La innovadora estructura dialogada de *La Celestina* proporciona al lector una sensación de inmediatez y naturalismo. Hay una extraordinaria variedad de registros lingüísticos: del habla culta y selecta de Melibea y Calisto, al lenguaje popular, incluso soez, de Celestina y las prostitutas. Esta polifonía revela la riqueza del castellano tardomedieval e imprime autenticidad a los personajes.La ironía es una constante: los personajes rara vez dicen lo que piensan, y el doble sentido prolifera, enriqueciendo la ambigüedad de la acción. Elementos simbólicos, como el halcón que escapa en la primera escena o el cordón que liga a los amantes, refuerzan los temas de dominio y sumisión, de destino y libertad.
No faltan tampoco recursos propios de la mentalidad supersticiosa de la época: conjuros, presagios, referencias a brujerías y demonios, que además de dotar de atmósfera a la trama, subrayan los límites difusos entre lo racional y lo irracional, lo permitido y lo oculto.
Importancia y repercusión de *La Celestina*
Desde su aparición, *La Celestina* fue leída e interpretada como un retrato demoledor de los excesos juveniles, el desarreglo social y la corrupción de los valores familiares. Su lenguaje atrevido, la ausencia de moraleja y el crudo realismo le valieron tanto ataques furibundos (por parte de moralistas y censores religiosos) como alabanzas de humanistas y escritores.Su influencia es incalculable en la evolución de las letras españolas: basta recordar que fue uno de los modelos que, siglos después, condujeron a la creación de la novela picaresca; también anticipó la densidad psicológica de los personajes barrocos, como los de Tirso de Molina y Calderón. En el ámbito teatral, su estructura prefigura los dramas del Siglo de Oro y su crudeza no fue superada sino por obras tan transgresoras como *El médico de su honra* o *La vida es sueño*.
En tiempos recientes, el estudio feminista ha reivindicado tanto la fuerza como la ambivalencia de los personajes femeninos, y la crítica social de la trama ha servido para interrogar las estructuras de poder y moralidad que persisten en la sociedad contemporánea. Adaptaciones teatrales recientes, reinterpretaciones en novela gráfica o puestas en escena como la del Centro Dramático Nacional atestiguan la modernidad de sus planteamientos.
Conclusión
*La Celestina* sigue siendo, más de cinco siglos después de su publicación, una obra deslumbrantemente actual. Pone frente al lector el espejo de las pasiones humanas, la naturaleza ambivalente de las relaciones sociales y la fragilidad de los valores morales. Su lenguaje, vibrante y teñido de humor y tragedia, la sitúa en la cima de la literatura española; su poderosa galería de personajes anticipa logros tan destacados como los de Cervantes o Galdós.Desde mi punto de vista, su vigencia reside en esa mirada crítica y desengañada sobre el amor, la ambición y la muerte. La riqueza de sus voces y la ambigüedad de su mensaje la convierten en una fuente inagotable de reflexión, necesaria para cualquier lector que quiera comprender la complejidad del alma humana.
Recomendaciones para el estudio de la obra
Para adentrarse en toda la profundidad de *La Celestina*, es fundamental realizar una lectura detenida y, si es posible, comparar la versión original con adaptaciones actuales. Los debates en clase suelen enriquecer nuevas interpretaciones sobre los valores morales y sociales que plantea el texto. Recomiendo, asimismo, contextualizar la obra leyendo otros textos históricos contemporáneos, como las introducciones de *El Corbacho* de Alfonso Martínez de Toledo, o las crónicas de la época.Analizar los personajes desde una perspectiva psicológica y feminista puede desvelar matices ocultos, y potenciar la visión crítica sobre la actualidad de la obra. Finalmente, no debemos olvidar que *La Celestina* es, ante todo, un testimonio insólito de la complejidad humana y literaria en un momento de cambio decisivo en nuestra historia.
Su relevancia transciende cualquier época, mostrándonos cuán intemporales son las pasiones y las contradicciones del hombre. Por ello, su estudio no solo es un ejercicio académico, sino, sobre todo, una invitación a descifrar los enigmas de la naturaleza y la sociedad humanas.
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