Ernesto 'Che' Guevara: biografía, pensamiento y controversias
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 17.01.2026 a las 9:19
Tipo de la tarea: Ensayo
Añadido: 17.01.2026 a las 8:32
Resumen:
Explora la biografía, pensamiento y controversias de Ernesto Che Guevara: analiza su vida, su impacto y debates clave para tareas de ESO y Bachillerato.
Ernesto “Che” Guevara: Entre la revolución, el mito y la controversia
La imagen de Ernesto “Che” Guevara —el joven de boina negra que, capturado por la cámara de Alberto Korda, observa el horizonte con gesto resuelto— es hoy un icono universal, reproducido en murales, banderas, camisetas y carteles en todo el planeta. Este retrato, convertido en símbolo de rebeldía y esperanza por generaciones enteras, desafía a simplificaciones ingenuas: bajo el mito yace un militante de carne y hueso, un hombre apasionado marcado tanto por utopías como por las contradicciones propias de cualquier actor histórico. En pleno siglo XX, marcado por convulsiones y esperanzas revolucionarias en América Latina, el Che combina la praxis guerrillera y la teoría marxista-leninista en una propuesta política de amplio eco, aunque no exenta de sombras. Este ensayo analiza su biografía, el núcleo de su pensamiento y su impacto histórico, ponderando logros, límites y las interminables polémicas que genera su figura en el debate académico y social.
Cronología esencial
- 1928: Nace en Rosario, Argentina. - Infancia y juventud marcadas por el asma, estudios y la influencia de una familia culta y politizada. - 1948–1953: Estudia Medicina en Buenos Aires; realiza viajes que lo acercan a la realidad social latinoamericana. - 1954: Presencia la caída de Jacobo Árbenz en Guatemala, reforzando su radicalización. - 1955: Conoce a Fidel Castro en México, se une al Movimiento 26 de Julio. - 1956–1959: Protagonista de la gesta guerrillera en Cuba; la Revolución triunfa el primero de enero de 1959. - 1959–1965: Cumple roles clave en el gobierno revolucionario cubano, promueve la reforma agraria y el internacionalismo. - 1965: Tras el fracaso en el Congo, se traslada a Bolivia para iniciar un nuevo foco guerrillero. - 1967: Es capturado y ejecutado el 9 de octubre en La Higuera, Bolivia.Juventud y formación: viajes que despertaron una conciencia
Nacido en el seno de una familia argentina acomodada y con inquietudes culturales indudables, los orígenes del Che representan el encuentro entre sensibilidad social e influencias literarias precoces. Su infancia estuvo marcada por el asma, condición que le otorgó un aura estoica ante la adversidad y favoreció no solo su dedicación a la lectura, sino también una imagen recurrente, la del “luchador incansable”. Algunos testimonios de su entorno, como su madre Celia de la Serna, indican que en su hogar circulaban obras de Marx y otros pensadores progresistas, lo que alentó su carácter inquieto y crítico desde adolescente.Pero fue la experiencia directa —alejada de los libros— la que transformó de raíz su perspectiva. En 1952, junto a su amigo Alberto Granado, emprendió un mítico viaje en motocicleta que lo llevó de Argentina a Venezuela, atravesando vastos paisajes y diversas realidades sociales. En sus “Diarios de motocicleta”, relata con crudeza el contacto con mineros chilenos, campesinos explotados y comunidades indígenas marginadas. El choque con la pobreza estructural de la región y el racismo institucional encendió en Guevara la convicción de que la desigualdad no podía remediarse solo desde la asistencia médica. Estas vivencias inauguraron su tránsito gradual de médico a militante político.
Radicalización y entrada en el movimiento revolucionario
El punto decisivo en su radicalización política llegó en Guatemala, bajo el gobierno reformista de Jacobo Árbenz. Testigo del golpe de Estado promovido por la CIA en 1954 y la violencia desencadenada contra la población, Guevara terminó de convencerse de que la vía pacífica y la democracia formal sucumbían ante los intereses del imperialismo estadounidense y las oligarquías. Allí, trabó amistad con figuras clave del exilio latinoamericano y profundizó su integración en los círculos marxistas, aunque nunca llegó a militar en el Partido Comunista ortodoxo. En sus cartas de la época resuenan ya conceptos como la necesidad de la lucha armada y la legitimidad de la revolución.Esta etapa le preparó para el siguiente y decisivo salto: en México, en 1955, conoció a los jóvenes revolucionarios cubanos exiliados, encabezados por Fidel Castro. Pronto se integró a ellos, participando primero como médico del grupo, pero asumiendo muy pronto un claro protagonismo gracias a su rigor, disciplina y habilidades tácticas.
La Revolución Cubana: de la guerrilla al poder
La campaña en Sierra Maestra y el posterior triunfo revolucionario en 1959 constituyen, sin duda, el periodo de mayor gloria y proyección internacional del Che. A las dotes de mando (comandando la columna que tomaría Santa Clara, episodio clave para la derrota de la dictadura de Batista), unió la promoción de un nuevo tipo de militancia: austera, sacrificada y politizada. Fue allí donde Guevara elaboró la teoría del “foco guerrillero”, según la cual pequeños núcleos armados, bien disciplinados y conectados con el campesinado, podían detonar el proceso revolucionario en sociedades rurales latinoamericanas. Esta teoría sería posteriormente objeto de férreos debates e intentos de aplicación en otros países, con desigual fortuna.Luego, ya en el gobierno revolucionario cubano, asumió responsabilidades sustanciales: presidió el Banco Nacional de Cuba, dirigió el Ministerio de Industria y representó al gobierno en misiones diplomáticas esenciales. Se le atribuye un papel decisivo en la adopción de modelos de planificación centralizada e industrialización acelerada, así como en la campaña de alfabetización —destacada por intelectuales como José Saramago— que intentó transformar a Cuba en una nación formada y crítica. No obstante, tanto el enfoque voluntarista que impulsaba (exigiendo trabajo y disciplina casi ascética), como la eficacia real de sus políticas económicas suscitaron resistencias y polémicas. A pesar de una redistribución notable de la tierra y avances educativos, los límites de la planificación administrativa, las dificultades tecnológicas y la presión del embargo estadounidense limitaron los resultados deseados.
Ideología, ética y método revolucionario
No puede comprenderse la proyección histórica del Che sin analizar su pensamiento político. Inspirado en el marxismo-leninismo, Guevara consideraba imprescindible adaptar la revolución a las condiciones campesinas, subrayando la centralidad de la acción armada para precipitar el cambio. En su manual “La guerra de guerrillas” y en discursos públicos, defendió que era posible generar las “condiciones subjetivas” a través de la propia lucha, en contraposición a quienes consideraban que debían esperar a una “maduración objetiva” de la crisis social.Otra aportación intelectual suya fue la idea del “hombre nuevo”: un sujeto revolucionario capaz de anteponer el bien común al interés individual, y que debía educarse en el trabajo voluntario y la solidaridad. Este ideal —en parte deudor del ascetismo religioso y de la lucha por el sentido histórico— ha sido objeto de análisis y discusión en el pensamiento educativo español, por ejemplo en debates sobre la educación para la ciudadanía y la ética pública.
Sin embargo, aparece aquí uno de los puntos más controvertidos: su defensa, en textos y en la práctica, de la violencia revolucionaria como herramienta de transformación social. Frente a la tradición reformista (representada en España por corrientes como el socialismo español o la vía política de la Transición), Guevara consideró que los cambios armados podían legitimar medios drásticos e incluso ejecuciones, dentro de lo que denominaba la “justicia revolucionaria”.
Internacionalismo: Congo y Bolivia
Fiel a su convicción internacionalista, el Che intentó exportar el modelo de la Revolución Cubana a otros escenarios. En 1965, tras diferencias crecientes dentro del gobierno cubano y tras fracasar las reformas económicas, marchó al Congo para iniciar una campaña guerrillera. Las dificultades —falta de conexión real con la población, problemas lingüísticos y desconfianza entre líderes locales— condujeron al fracaso. Pese a su autocrítica posterior, el episodio mostró los límites de la estrategia del foco cuando se desconoce el sustrato social y cultural.La última etapa, Bolivia, resume el drama del revolucionario enfrentado a condiciones superiores a sus fuerzas. Aislado, sin un verdadero apoyo campesino, acosado por la inteligencia estadounidense y el ejército local, el foco guerrillero fue cercado y liquidado en 1967. Su muerte causó un impacto inmediato, pero también inauguró el ciclo de su mitificación: del hombre derrotado surgía el mito invencible.
Imagen pública, mito y apropiaciones en la sociedad española
La conversión del Che en icono global se aceleró tras su muerte y trascendió la estricta militancia comunista. En España, su figura se integró en la contracultura tardofranquista y en las movilizaciones estudiantiles de la Transición, como símbolo de contestación y esperanza en la emancipación. Sus aforismos, como “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, aparecieron en pancartas y grafitis universitarios desde Barcelona a Madrid. Canallas o inocentes, la mercantilización de su imagen —camisetas, pósteres, murales, hasta en el metro de Madrid— plantea la paradoja de la revolución convertida en objeto de consumo, tal y como lo ha estudiado el ensayista español Jordi Gracia en “La resistencia silenciosa”.Sin embargo, también surgieron desde la izquierda y desde el ámbito académico voces que advertían contra la idolatría acrítica: ¿conviene identificar rebeldía con mito, o analizar críticamente tanto sus aportes como sus errores y contradicciones?
Controversias y debate ético-historiográfico
El principal frente de debate reside en la valoración ética de sus prácticas: los procesos de depuración revolucionaria en Cuba, la represión de disidencias y la subordinación de los derechos individuales al bien colectivo. Distintos autores, como el historiador Antoni Segura o la periodista cubana Yoani Sánchez, han confrontado la imagen heroica con documentos sobre ejecuciones sumarias y persecución política. Al mismo tiempo, excombatientes y sectores de la historiografía latinoamericana reivindican el contexto: la brutalidad de la dictadura batistiana, la presión de la Guerra Fría y la lógica de una lucha armada de vida o muerte.Aquí importa evitar tanto la demonización retrospectiva como la hagiografía simplista: la figura del Che es, en último término, inseparable de las tensiones del siglo XX, que también marcaron a España —represión, exilio, transición, búsqueda de justicia— y que condicionan la valoración de todo proyecto revolucionario.
Evaluación del profesor:
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 17.01.2026 a las 9:19
Sobre el tutor: Tutor - José L.
Trabajo desde hace 8 años en un IES, con foco en comentario de texto y escritura consciente. Preparo para Bachillerato y apoyo a estudiantes de ESO. Mantengo un ritmo metódico y sin estrés; el feedback es directo y accionable, para corregir rápido y bien.
Muy buen trabajo: estructura clara, buen uso de ejemplos y argumentos equilibrados.
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