Ensayo

El prerrenacimiento en la literatura española: puente hacia la modernidad

approveEste trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 24.01.2026 a las 14:00

Tipo de la tarea: Ensayo

Resumen:

Descubre el prerrenacimiento en la literatura española: análisis claro de géneros, contexto y técnicas para entender su papel en la modernidad con ejercicios.

Prerrenacimiento literario: una transición fecunda hacia la modernidad

El siglo XV en la Península Ibérica representa mucho más que un simple puente entre la Edad Media y el Renacimiento. Se trata de un periodo profundamente transformador, tanto en lo político y lo social como en lo cultural, en el que las viejas élites feudales y la incipiente burguesía urbana comienzan a redefinir el papel del arte y la literatura. Los reinos —Castilla, Aragón, Navarra y Portugal— viven un proceso de consolidación, en el que las cortes se convierten en centros neurálgicos de difusión cultural, bajo la influencia creciente de Europa continental, especialmente de Italia y Francia. En ese contexto, la literatura se erige como un espacio de hibridación, donde el eco de la tradición oral convive y dialoga con las primeras manifestaciones de la sensibilidad humanista. A este periodo lo denominamos “prerrenacimiento literario”, un concepto que engloba la tensión entre pervivencia y novedad, entre lo popular y lo culto, y que, lejos de suponer una ruptura abrupta, se configura como un proceso gradual de reforma y exploración. Así, este ensayo defiende que el prerrenacimiento fue un laboratorio de formas y valores donde cristalizaron nuevas prioridades para la literatura: la introspección del individuo, la reflexión moral sobre el tiempo y la fama, y una incipiente búsqueda de claridad y expresividad formal que sembrarán la revolución posterior del Siglo de Oro.

A lo largo de este recorrido se analizarán los principales géneros literarios que coexistieron (y se transformaron) en la época, sus temas dominantes, los recursos expresivos y las influencias extranjeras, para terminar mostrando cómo estas aportaciones prepararon el terreno para el pleno Renacimiento español. Examinaremos también casos representativos y ofreceremos indicaciones prácticas para abordar el comentario de textos prerrenacentistas, poniendo en valor el papel de la oralidad, la transmisión manuscrita y el nacimiento de la imprenta, así como la evolución de la lengua y el estilo literarios.

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1. Contexto histórico y cultural

a) Marco político y social

Durante el siglo XV, la Península Ibérica se encuentra inmersa en un proceso decisivo de centralización política. Los distintos reinos consolidan su autoridad a través de alianzas matrimoniales, guerras de sucesión y la creciente importancia de las cortes, que no solo son ámbitos de poder sino también de vida cultural. En Castilla, familias poderosas como los Mendoza impulsan y protegen la producción literaria, mientras que en Aragón la Corona promueve el intercambio artístico mediante intensos vínculos con Italia.

La nobleza continúa siendo un público fundamental y mecenas de literatura, pero emerge paralelamente una burguesía urbana culta —especialmente en ciudades como Burgos, Sevilla, Valencia o Barcelona— que busca en los poemas y novelas su propio reflejo y espacio de ascenso social. Es también relevante el papel de los cabildos catedralicios y órdenes religiosas, que, además de consumidores, serán en parte productores de literatura y custodios de copias manuscritas en scriptorium y archivos.

La creciente unidad política favorece la circulación de libros y personas, facilitando el contacto con corrientes literarias foráneas y renovando los gustos en la alta y mediana sociedad.

b) Canales de transmisión y público

Durante este periodo, la literatura circula por tres vías principales: la oralidad, los manuscritos y, hacia finales de siglo, la imprenta. La oralidad pervive en fiestas populares, jornadas laborales y veladas en castillos, manteniendo vivas formas como el villancico o el romance. Los cancioneros manuscritos (por ejemplo, el "Cancionero de Baena" o el "Cancionero General") cumplen un papel intermediario, recopilando obras tanto de autores conocidos como anónimos y permitiendo su fijación textual y expansión a nuevos públicos.

La llegada de la imprenta (el "Sinodal de Aguilafuente", 1472, es uno de los primeros libros impresos en España) comienza a transformar radicalmente el acceso al libro: permite una difusión sin precedentes, reduce costes y, poco a poco, normaliza la ortografía y las formas literarias.

El público se diversifica: el pueblo goza con romances y villancicos transmitidos oralmente, la corte consume cancioneros y poesía culta en veladas privadas, el clero se centra en literatura piadosa o didáctica, y los nuevos lectores urbanos acceden a novelas, crónicas y textos prácticos.

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2. Panorama de géneros: coexistencia y transformaciones

a) Poesía popular: villancicos y formas breves

El villancico, con su estructura de estribillo y coplas (e.g., “Riu, riu, chiu, la guarda ribera...”), es tal vez la manifestación más representativa de la poesía popular prerrenacentista. Breves, de lenguaje sencillo y repetitivo, los villancicos sirvieron tanto para el canto en celebraciones religiosas (Navidad, fiestas de santos) como para expresar el lamento amoroso, el trabajo cotidiano o la llegada de estaciones. Su carácter coral (la presencia del estribillo permite la participación colectiva) facilita su adaptación a diferentes contextos y, cuando los poetas cultos los glosan, se embellecen añadiendo metáforas y complicados juegos retóricos, si bien conservan el pulso de la oralidad.

Así, al pasar de la transmisión oral a los cancioneros manuscritos, un villancico puede adquirir un nuevo público, una nueva función (de lo colectivo a lo intimista) y nuevas variantes formales. Sirva de ejemplo la recepción de “Ay, triste que vengo, caído del cielo” tanto en fiestas campesinas como en ambientes cortesanos.

b) Poesía narrativa popular: el romance

Hijo directo de los antiguos cantares de gesta, el romance adopta una forma más breve y flexible, conservando su vitalidad gracias a la memoria popular. Narra episodios históricos (como en el “Romance del rey Rodrigo”), aventuras amorosas, hazañas fronterizas y leyendas de materia francesa. Sus versos octosílabos y la rima asonante en los pares lo hacen especialmente musical y fácil de memorizar.

El romance tradicional comienza “in medias res” (“—¿Qué haces aquí, caballero, en la sierra tan yermo?”). La economía narrativa, el uso frecuente del diálogo y la fragmentariedad son sus señas de identidad. Los romances “nuevos” adaptados por poetas cultos (Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana) muestran mayor estructuración y riqueza lingüística, perdiendo parte de su espontaneidad pero adquiriendo profundidad simbólica y reflexión moral.

c) Lírica culta: poesía de cancionero

Paralela al desarrollo de la poesía popular, la lírica culta castellana se ve marcada por la influencia de la poesía trovadoresca provenzal e italiana. El amor cortés experimenta una refinación y espiritualización, siguiendo el modelo de Petrarca o de Dante. El yo poético se convierte en protagonista directo de sus emociones, y el amor deja de ser solo una experiencia externa o cortesana para interiorizarse, volverse conflictivo y fuente de autoconocimiento.

Autores como Juan de Mena, el marqués de Santillana o Jorge Manrique combinan el uso de recursos retóricos complejos (alegoría, personificación, imágenes de raíz clásica) con la búsqueda de claridad. Manrique, en particular, inaugura una sensibilidad más natural (sus famosas “Coplas por la muerte de su padre” reflejan la fugacidad de la vida con economía y hondura sin precedentes).

d) Prosa: crónica, didáctica y novela

En la prosa prerrenacentista se percibe un claro avance hacia la modernidad: encontramos crónicas políticas (como las de Alfonso de Palencia o Diego de Valera), colecciones de biografías, libros de viajes y tratados didácticos (por ejemplo, “El Corbacho” de Alfonso Martínez de Toledo). La novela muestra dos líneas principales: la novela sentimental (como “Cárcel de amor” de Diego de San Pedro), centrada en el análisis psicológico y la introspección amorosa, y la novela histórica, que transforma relatos de hechos pasados en aventuras noveladas.

La prosa se convierte, así, en instrumento de conocimiento, entretenimiento y crítica, preparando el camino para la prosa humanista del siglo XVI.

e) Teatro: sacro y profano

El teatro permanece mayoritariamente ligado a las celebraciones religiosas (autos, misterios, moralidades), pero comienzan a popularizarse formas profanas como la farsa o las danzas de muerte, donde la influencia popular es evidente. El teatro todavía es en gran medida “espectáculo colectivo”, oral y de plaza pública, aunque ya insinúa la sofisticación futura.

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3. Temas y motivos dominantes

a) El amor: de lo cortesano a lo interior

El tema amoroso experimenta una importante transformación. De ser un asunto de etiqueta y literatura cortesana (el “servicio amoroso” ritual) pasa a una vivencia subjetiva, marcada por el conflicto entre deseo y razón. Los cancioneros reflejan este tránsito; la idealización deja paso a la introspección, la incertidumbre y la duda (“Recuerde el alma dormida...” inicia Manrique, pidiendo meditación ante la fugacidad). Las imágenes se humanizan, los sentimientos se tornan más auténticos y menos formulares.

b) Memento mori, fortuna y fama

La conciencia de la temporalidad, de la muerte y el azar (“fortuna”) impregna la literatura prerrenacentista. Jorge Manrique lo ejemplifica magistralmente: “Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / que es el morir.” El anhelo de fama y posteridad, derivado de valores caballerescos y humanistas, marca una nueva exigencia: el escritor ya no solo transmite valores colectivos, sino que aspira a dejar huella individual en la posteridad.

c) Sátira y crítica social

La sátira se convierte en un potente instrumento literario. Juan de Mena, mientras ensalza virtudes políticas, ataca sin rodeos los vicios de su tiempo; Alfonso Martínez de Toledo denuncia costumbres, clérigos relajados y desigualdades sociales. La crítica se dirige tanto a individuos concretos como a defectos colectivos, buscando la corrección moral, el escarmiento o la simple diversión en tiempos de crisis.

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4. Estilo, lengua y métricas: tendencias hacia la modernidad

El prerrenacimiento representa una tendencia general al abandono de la rigidez latina en favor de una lengua más próxima al habla común. En poesía predomina el verso octosílabo con rima asonante, especialmente en la lírica y el romance, mientras en las composiciones cultas empiezan a experimentar con versos mayores (dodecasílabos, endecasílabos) siguiendo los modelos italianos.

Coexisten dos estéticas: una tendencia al artificio retórico (alegoría, cultismos, estructuras complicadas, como en Juan de Mena) y otra hacia la expresividad sobria, directa, como en Jorge Manrique. Esta tensión enriquece el período, dotándolo de enorme variedad estilística.

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5. Influencias europeas y contactos culturales

El influjo más decisivo es el de la cultura italiana. Petrarca y Boccaccio se convierten en modelos de referencia para los poetas de cancionero y los primeros narradores en prosa. El ideal amoroso espiritualizado y el uso de estructuras fijas (como el soneto, que será plenamente integrado en el XVI) son las dos principales herencias italianas. Francia también aporta su tradición lírica cortesana y narrativa caballeresca.

Sin embargo, la recepción peninsular de estos modelos es selectiva y creativa. Se adaptan formas y temas a sensibilidades locales; los poetas españoles mezclan la herencia trovadoresca con la tradición oral (lo que da lugar, por ejemplo, a la “serranilla” del marqués de Santillana, híbrido entre lírica popular y refinamiento italiano).

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6. Estudios de caso: comentarios interpretativos

Para comprender el periodo es fundamental analizar textos concretos. Por ejemplo, una “serranilla” del marqués de Santillana (“Moza tan fermosa / non vi en la frontera...”) ilustra la convivencia de motivos populares y dispositivos cultos: un tratamiento personalísimo del yo, metáforas procedentes de la tradición clásica e imágenes tomadas de la experiencia campesina. En cuanto al romance, su análisis exige fijarse en elementos como el inicio abrupto, el fragmentarismo narrativo y el peso del diálogo implícito, características que le confieren agilidad y permiten su rápida memorización y transmisión.

A la hora de comentar textos prerrenacentistas conviene tener presente el contexto, la mezcla de tradición oral y textual, la naturaleza de la lengua utilizada (cultismo frente a naturalidad), así como la función de recursos como los estribillos, las anáforas o las metáforas.

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7. Continuidades y rupturas: el legado hacia el Renacimiento

El prerrenacimiento no supone la supresión de las formas populares ni de los temas medievales (honra, religión, fortuna), pero sí introduce novedades esenciales: el auge de la prosa humanística, la búsqueda de claridad y depuración formal, el protagonismo del individuo y la consolidación de la lengua romance como vehículo literario autónomo. Estas conquistas permitirán el florecimiento de la literatura del Siglo de Oro, desde Garcilaso y Cervantes hasta Góngora o Lope.

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8. Conclusión

A modo de síntesis, el prerrenacimiento literario en la Península Ibérica constituye una etapa de extraordinaria vitalidad y pluralidad, plagada de matices y convulsiones. En él convivieron la herencia medieval y la audacia renovadora, la voz del pueblo y la pluma refinada del erudito. Se erige, por tanto, como la matriz donde se incuban los grandes logros de la literatura española posterior: la riqueza de géneros, la flexibilidad del lenguaje, la tematización de la experiencia humana y una mirada cada vez más crítica y reflexiva sobre la realidad. Sin este laboratorio de formas y sensibilidades, el Renacimiento literario, con su obsesión por el yo, la fama y la perfección formal, no habría sido posible.

Queda por profundizar —y es tarea para futuros estudios— en el impacto real de la imprenta en la transformación de los géneros, en la relación concreta entre oralidad y escritura, y en la forma en que la lengua vernácula se impuso como instrumento de autoridad cultural. Frente a la tentación de ver el prerrenacimiento como una simple antesala, cabe reivindicarlo como un periodo pleno de creación y sentido propio.

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Resumen final: El prerrenacimiento literario constituye una encrucijada clave donde tradición y modernidad convergen, forjando las bases para la explosión artística del Siglo de Oro y haciendo visible la riqueza de matices y experiencias de una época en constante transformación.

Preguntas de ejemplo

Las respuestas han sido preparadas por nuestro tutor

¿Qué es el prerrenacimiento en la literatura española?

El prerrenacimiento es un periodo de transición que une la Edad Media con el Renacimiento en la literatura española, caracterizado por la hibridación de formas tradicionales y nuevas influencias humanistas.

¿Por qué se considera al prerrenacimiento un puente hacia la modernidad literaria española?

Se considera un puente porque en este periodo surgen nuevos valores literarios como la introspección, la reflexión moral y la búsqueda de claridad formal, anticipando la revolución del Siglo de Oro.

¿Cómo influyó el contexto político en el prerrenacimiento en la literatura española?

La centralización política y el auge de las cortes impulsaron la producción literaria y la interacción con corrientes europeas, expandiendo gustos y formas en la literatura española del siglo XV.

¿Cuáles fueron los principales canales de transmisión literaria en el prerrenacimiento español?

La literatura se transmitía principalmente por la oralidad, los manuscritos y, hacia finales de siglo XV, la imprenta, facilitando así el acceso y la difusión de textos y géneros.

¿Qué papel tuvieron la nobleza y la burguesía en el prerrenacimiento en la literatura española?

La nobleza fue mecenas y público central, pero la burguesía urbana culta emergió como nuevo receptor y promotor de literatura, reflejando sus intereses y ascendiendo socialmente gracias a la cultura escrita.

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