Romanticismo español: pasiones, identidad y legado en la literatura
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 23.01.2026 a las 21:25
Tipo de la tarea: Ensayo
Añadido: 18.01.2026 a las 7:36
Resumen:
Descubre el Romanticismo español: pasiones, identidad y legado en la literatura. Contexto, autores, recursos y pautas prácticas para analizar textos académicos.
Entre ruinas y pasiones: el impulso romántico en la literatura española
Si el siglo XVIII se enorgulleció de su fe en la luz de la razón, el XIX respondió abriendo la puerta a la tormenta de las emociones humanas. En las primeras décadas del ochocientos, Europa fue testigo de grandes transformaciones: la máquina, el vapor y el humo industrial eclipsaban antiguos paisajes y los pueblos se agitaban bajo el viento de revoluciones. En medio de este torbellino, surge el Romanticismo, movimiento cultural que decide anteponer la subjetividad, los sueños y la pasión frente al cálculo racional y el orden clásico. El presente ensayo explora cómo el Romanticismo, en particular el español, erige un discurso que enlaza identidad nacional y exploración interior, apuesta por la memoria histórica y desafía, con su rebeldía poética, los valores establecidos. Recorreremos su contexto, temas fundamentales, técnicas expresivas y principales autores, para finalmente valorar su legado y ofrecer pautas útiles para analizar textos románticos en el ámbito académico.
---
Contexto histórico y origen del Romanticismo
El Romanticismo no brotó de la nada: fue la respuesta vehemente a profundas convulsiones sociales, políticas y culturales. Por un lado, las transformaciones socioeconómicas que trajo la industrialización, especialmente en Europa occidental, aceleraron la vida urbana y rompieron viejos equilibrios. El éxodo del campo a la ciudad supuso, para muchos, una sensación de pérdida e incertidumbre: la fábrica sustituía al bosque, el bullicio y el anonimato desbancaban la comunidad. Este desarraigo estuvo en el origen de la nostalgia romántica y de la búsqueda de lugares y tiempos impregnados de autenticidad y misterio.En paralelo, el espíritu revolucionario que recorrió Europa desde finales del XVIII (la independencia de las colonias americanas, la Revolución francesa, los levantamientos liberales en España de 1808 y 1820) propagó una nueva exaltación del individuo y de la libertad política. La literatura recogió esta aspiración a romper cadenas sociales, celebrando la figura del héroe consciente de su destino y dispuesto a enfrentarse a las injusticias del mundo. Así, el Romanticismo literario se nutre tanto de la melancolía del que añora un pasado idealizado como del ansia rebelde por un futuro aún por conquistar.
Por último, y como reacción frontal al legado ilustrado, el Romanticismo se desmarcó del imperio de la razón y la universalidad, reivindicando lo irracional, lo particular y lo misterioso. Frente a la creencia en un progreso ordenado y previsible, los románticos apostaron por dar voz al inconsciente, a los sueños y a las pasiones fuertes, sosteniendo que la verdadera obra de arte es la expresión del alma única e irrepetible del creador. En este contexto se fragua el universo romántico: un espacio donde la emoción desborda la medida y la imaginación desafía a la convención.
---
Temas y motivos principales del Romanticismo
El Yo y la Subjetividad
En el corazón mismo del Romanticismo se encuentra el culto al "yo". El artista deja de ser un maestro de reglas y pasa a considerarse profeta de su mundo interior. En la poesía, el lector percibe con frecuencia un tono de confesión, un desnudamiento del alma: el poeta habla a menudo en primera persona, sin velos, como ocurre en los versos de Espronceda o Bécquer, donde la melancolía y la exaltación alternan sin transición. La novela y el teatro románticos, por su parte, construyen protagonistas marcados por la singularidad psicológica y el conflicto que sienten frente a una sociedad que los margina o incomprende. Esta autoconciencia del individuo –tormentosa y muchas veces solitaria– conecta rápidamente con el público: el lector romántico desea sentir intensamente, empatizar con las dudas, temores y exaltaciones de sus héroes y heroínas.Amor apasionado y trágico
El amor romántico adquiere un carácter casi absoluto, sobre todo en su vertiente apasionada e inalcanzable. Se trata de un sentimiento vertiginoso, muchas veces prohibido por las normas sociales, abocado al sufrimiento y a veces a la muerte. Este amor puede adoptar matices opuestos: en ocasiones es fuente de redención y luz idealizada (pensemos en el personaje de Leonor, tan pura como imposible, en "Don Álvaro o la fuerza del sino" de Duque de Rivas), otras veces, desata los infiernos interiores: celos, desesperación, locura ("El estudiante de Salamanca" de Espronceda). El imaginario romántico utiliza con frecuencia figuras femeninas duales: la mujer ángel, redentora y espiritualizada, y la mujer fatal, portadora de desgracia o tentación, como ocurre en tantos dramas y leyendas de la época. El lenguaje amoroso, plagado de exclamaciones, comparaciones hiperbólicas y referencias a lo prohibido, refleja esa tendencia a la exageración emotiva tan característica del movimiento.Naturaleza como espejo del alma
La literatura romántica está cargada de paisaje: no como mera decoración, sino como proyección simbólica del estado anímico del escritor o los personajes. Lugares agrestes, acantilados batidos por las olas, bosques sombríos, noches de luna y tempestades se convierten en correspondencias vivas del tumulto interior. El poeta observa el crepúsculo o la lluvia no para describir un fenómeno físico, sino para dejar que la melancolía penetre hasta la última sílaba del verso. Lo sublime –lo grandioso e incontrolable– fascina más que lo ordenado, y el hombre romántico busca, en medio de la naturaleza, una comunión perdida con el mundo y con lo sagrado. La estación nocturna o los atardeceres se cargan de simbolismo: soledad, finitud, esperanza o ansiedad ante el misterio.Historia nacional y memoria
El Romanticismo español, en particular, busca refugio en el pasado medieval y en las leyendas populares. Frente a una realidad moderna que a menudo se percibe hostil o alienante, lo antiguo se idealiza: castillos en ruinas, héroes legendarios, gestas y tradiciones sirven tanto para evadirse como para forjar una identidad nacional. Obras como "El moro expósito" de Ángel de Saavedra reviven la Edad Media a través del drama y la épica, mientras que los ecos de la reconquista y las leyendas de Bécquer reconstruyen un pasado donde la moral y el destino están regidos por fuerzas misteriosas. Así, la recuperación de la historia se mezcla con la crítica velada al presente: se denuncian injusticias sociales y se sueñan modelos de vida heroicos y puros.Religiosidad, misterio y lo sobrenatural
Junto a la fe religiosa tradicional, el Romanticismo se siente atraído por lo oculto, lo espectral y lo demoníaco. La literatura dialoga con el gótico y lo fantástico: aparecen fantasmas, pactos con el diablo, apariciones y signos del más allá, como en las Rimas y Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Esta presencia de lo sobrenatural no implica necesariamente creencia, sino que a menudo simboliza los miedos, los deseos reprimidos y las ansias de trascendencia. El resultado es una oscilación continua entre la nostalgia de lo sagrado y la rebelión blasfema contra toda autoridad.---
Manifestaciones formales y técnicas expresivas
El lenguaje romántico
La forma literaria cambia radicalmente en el Romanticismo; el discurso se aleja de la claridad neoclásica y adopta un tono emotivo, apasionado o directamente febril. Se multiplican las exclamaciones, las metáforas audaces, los adjetivos sensoriales y las imágenes inesperadas. El autor busca conmover, sacudir al lector. Los poemas suelen arrastrar un ritmo irregular, plagado de pausas o encabalgamientos, que parecen seguir el pulso emocional del autor antes que reglas métricas preestablecidas.Estructura y recursos narrativos
En la novela y el teatro, la estructura clásica se fragmenta: se introducen narradores poco fiables, cartas y diarios como documento ficticio, relatos dentro de relatos. Todo ello contribuye a una sensación de realidad subjetiva: lo que importa no es saber “qué pasó”, sino “cómo se sintió”. Las tramas suelen mostrar giros bruscos, rupturas de tono y finales trágicos o abiertos. La subjetividad queda a la vista tanto en las decisiones formales como en la elección de recursos estilísticos.Símbolos e imágenes recurrentes
El repertorio simbólico romántico es abundante y reconocible: aparecen ruinas (símbolo del tiempo que destruye y, a la vez, de la pervivencia del pasado), tempestades (furia de la pasión), lunas y crepúsculos (nostalgia, añoranza, misterio), y monumentos góticos o medievales (arraigo nacional y espiritualidad). Estos elementos son menos decorativos que funcionales: subrayan y expanden el tono y los temas de la obra.Diversidad de géneros
El Romanticismo florece sobre todo en la poesía lírica (Bécquer, Zorrilla), donde la intensidad personal y la musicalidad alcanzan su cénit. Pero también reinventa la novela (aparece la “novela histórica” y figuras como el héroe maldito) y el teatro dramático de pasiones desbocadas y conflictos imposibles, como en "Don Juan Tenorio" de Zorrilla. Las artes plásticas y la música exploran igualmente el paisajismo sublime y el melodrama apasionado: hay un paralelismo evidente entre los lienzos de Francisco de Goya (en obras como los "Caprichos") y el imaginario literario de la época.---
Autores y manifestaciones nacionales
Un Romanticismo europeo de muchos matices
Aunque el Romanticismo surgió con rasgos comunes en varios países, cada contexto nacional le imprimió un sello propio. En Alemania, con figuras como Novalis o los hermanos Schlegel, fue fundamental la filosofía del yo y la fascinación por el folclore y los cuentos populares. Inglaterra vio brillar la figura del poeta errante y rebelde (el "héroe byroniano") y un paisajismo melancólico representado por Wordsworth y Coleridge. Francia, por su parte, desarrolló un teatro comprometido con causas sociales (Victor Hugo) y una poesía de la exaltación individual.Romanticismo español: identidad y sentimiento
El Romanticismo español llegó algo más tarde que en otros países, pero desarrolló pronto unos rasgos propios: un énfasis en el pasado heroico, en la reivindicación de lo nacional-medieval y en la expresión desgarrada de los sentimientos. Además, la prensa y el periodismo jugaron un papel inédito en España, con publicaciones románticas que difundían ideas de libertad, crítica social y patriotismo.Autores clave y obras emblemáticas
Entre los escritores españoles, destaca José de Espronceda, cuya obra "El estudiante de Salamanca" combina romanticismo extremo, ambiente gótico y desilusiones amorosas. Gustavo Adolfo Bécquer, en sus "Rimas y Leyendas", elevó la poesía a la expresión lírica más íntima y delicada, mientras que José Zorrilla se convirtió en referencia principal del teatro: su "Don Juan Tenorio" sigue representando la mezcla de desafío existencial y búsqueda de redención. No menos relevante es Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, cuya "Don Álvaro o la fuerza del sino" marca el nacimiento del drama romántico nacional.---
Orientaciones prácticas para el análisis romántico
En el examen o comentario de un texto romántico, el estudiante debe comenzar por situar la obra en su contexto literario e histórico, identificando el tema central y, a continuación, los recursos expresivos empleados. Es fundamental localizar la presencia del yo (primera persona, emociones declaradas), la tonalidad del lenguaje (exclamaciones, imágenes fuertes), los símbolos (ruinas, naturaleza, lo sobrenatural) y las referencias históricas. Conviene evitar afirmaciones vagas (“expresa sentimientos”, “es muy triste”) y apoyarse siempre en citas breves y razonadas: ¿cómo se manifiesta la subjetividad? ¿De qué modo la naturaleza acompaña o contrasta el ánimo del protagonista?Para estructurar un ensayo, lo ideal es desarrollar cada idea con su ejemplo correspondiente y un breve comentario que la relacione con la tesis central. Finalmente, pueden abrirse enfoques de mayor profundidad: analizar el nacionalismo subyacente, la visión de la mujer en el texto, el peso de la melancolía y el suicidio (como en Larra) o la intertextualidad con leyendas y tradiciones.
---
Evaluación del profesor:
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 23.01.2026 a las 21:25
Sobre el tutor: Tutor - Rosa G.
Desde hace 9 años enseño en secundaria, con preparación continua para la EBAU. Enfoque práctico: interpretar el enunciado, esbozar plan y afinar estilo y puntuación. Avanzamos con calma y constancia, sin distracciones.
Excelente síntesis: estructura clara, argumentos bien desarrollados y ejemplos pertinentes.
Evalúa:
Inicia sesión para evaluar el trabajo.
Iniciar sesión