Guerra Civil Española: causas, fases e impacto internacional
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 21.01.2026 a las 22:07
Tipo de la tarea: Ensayo
Añadido: 18.01.2026 a las 11:36
Resumen:
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La Guerra Civil Española: Orígenes, desarrollo y repercusiones internacionales
Entre el 17 de julio de 1936 y el 1 de abril de 1939, España fue escenario de un conflicto que marcó profundamente su historia y la de todo el continente europeo: la Guerra Civil Española. Durante casi tres años, el país se dividió en dos bandos irreconciliables, con la lucha extendiéndose por todo el territorio, desde los valles de Aragón hasta las costas mediterráneas, desde las capitales industriales hasta las aldeas más humildes de Castilla. Mucho más que una simple confrontación armada, la Guerra Civil supuso una pugna ideológica entre visiones opuestas del mundo y del futuro de la sociedad española. Este ensayo busca no solo explicar las causas políticas y sociales que llevaron al estallido del conflicto, sino también analizar sus fases, la implicación de potencias extranjeras y las consecuencias a corto y largo plazo que dejaron su huella tanto en España como fuera de sus fronteras. La Guerra Civil española fue, a su vez, preludio y reflejo de las tensiones que estallarían, poco después, en la Segunda Guerra Mundial.
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I. Contexto histórico y causas profundas
A. Antecedentes políticos en España
España, desde comienzos del siglo XX, padecía una gran inestabilidad institucional. La proclamación de la Segunda República en 1931 fue saludada con esperanza por amplios sectores, simbolizada en la obra “La barraca” de Vicente Blasco Ibáñez, que refleja esa ansia reformadora en el campo español. Sin embargo, las dificultades para articular proyectos políticos entre fuerzas de izquierda y de derecha generaron una polarización cada vez más aguda. La República intentó profundas reformas —como la agraria, la educativa y la militar— orientadas a modernizar el país. Sin embargo, la resistencia de sectores conservadores, la Iglesia y el Ejército, así como el temor de la burguesía a perder privilegios, abonaron el terreno para la confrontación. Las elecciones de febrero de 1936, con la victoria del Frente Popular (coalición de izquierda), agudizaron estos temores y aceleraron los planes de conspiración militar.B. Tensiones sociales y económicas
A esta inestabilidad política se sumaban profundas desigualdades sociales y territoriales. En el campo, los latifundios andaluces concentraban gran parte de la riqueza, mientras que miles de jornaleros vivían en la miseria. Recordando a los personajes de “Los santos inocentes” de Miguel Delibes, la España rural era reflejo de una estructura injusta y anacrónica. Por otra parte, en las ciudades emergía un proletariado industrial activo, influenciado por organizaciones sindicales como la UGT y la CNT, que canalizaban la protesta social y reclamaban mejores condiciones laborales. El desencuentro entre el mundo antiguo de terratenientes y la España nueva de obreros y campesinos fue un polvorín que acabaría explotando.C. Factores militares y conspiraciones
Durante la Segunda República, los militares reticentes a la democratización vieron en la deriva política un riesgo para el “orden tradicional”. Tras el fallido golpe de Sanjurjo en 1932, la desconfianza entre el Gobierno y parte del alto mando fue en aumento. Los movimientos clandestinos dentro de las fuerzas armadas —en ocasiones auspiciados por destacados generales como Emilio Mola o Francisco Franco— se vieron favorecidos por la tibieza de las respuestas gubernamentales ante las amenazas. El triunfo del Frente Popular en 1936 encendió las alarmas, convenciendo a los conspiradores de la perentoriedad de la acción.---
II. Preparación y comienzo del levantamiento militar
A. Planificación del golpe de Estado
La sublevación se articuló en torno a varios generales: Mola, considerado el “Director”, Franco desde Canarias, Goded en Baleares y Sanjurjo en el exilio en Portugal. Las reuniones clandestinas, mensajes cifrados y el contacto con oficiales afines prepararon un golpe coordinado. Surgen figuras emblemáticas como Franco, cuyo paso a la Península desde Marruecos sería decisivo. El plan contemplaba el control de puntos estratégicos —como transmisiones y ferrocarriles—, pero también dependía de la adhesión de las guarniciones locales. La inesperada muerte de Sanjurjo en accidente de aviación trastocó parte de la cadena de mando, asegurando que Franco emergiera como líder incuestionable durante el conflicto.B. Medidas del Gobierno frente a la conspiración
El Gobierno trató de neutralizar el peligro trasladando a destinos apartados a los oficiales sospechosos. Esta política, sin embargo, resultó insuficiente, pues muchos de los exiliados (caso de Franco en Canarias) aprovecharon la distancia para actuar con libertad. El fallo fundamental fue menospreciar el alcance de la conspiración y no disolver células rebeldes a tiempo. El ensayo “España, ensayo de una tragedia” de Julián Zugazagoitia retrata bien ese clima de incertidumbre y falta de contundencia previa al 18 de julio.C. Inicio del conflicto: levantamiento en Melilla y expansión
La chispa saltó en Melilla el 17 de julio de 1936, extendiéndose rápidamente por el resto del Protectorado de Marruecos. Franco, con el apoyo del ejército de África, logró trasladarse a la Península, lo que supuso un punto de inflexión. Pronto, la sublevación ganó terreno en amplias zonas del norte y el oeste (Galicia, Castilla la Vieja), mientras el Gobierno mantenía el control de focos como Madrid, Valencia y Cataluña. España quedó así partida de forma abrupta, con líneas de frente que variaban constantemente y poblaciones sumidas en la incertidumbre.---
III. Desarrollo del conflicto y características de la guerra
A. Cronología de las principales fases militares
Durante el primer año, la guerra fue un conflicto de movimientos rápidos y frentes aún fluidos. Destacan episodios como la defensa de Madrid y la batalla de Guadalajara (1937), donde las fuerzas republicanas lograron frenar el avance italiano que apoyaba a los nacionales, demostrando la importancia de la coordinación aliada. Posteriormente, la guerra se enquistó. La batalla del Ebro (julio-noviembre 1938) resulta paradigmática: meses de enfrentamiento sin un avance decisivo, con un gran desgaste para el ejército republicano. Finalmente, entre finales de 1938 y principios de 1939, la ofensiva nacionalista culminó con la caída de Cataluña y la entrada en Madrid, determinando el fin de la contienda.B. Evolución de los ejércitos en ambos bandos
Al inicio del conflicto, en la zona republicana predominaban las milicias organizadas por partidos y sindicatos. El Gobierno, consciente de su precariedad, trató de transformar estas agrupaciones en un Ejército Popular con mando unificado; proceso no exento de tensiones internas, como se observa en los episodios de “Homenaje a Cataluña” de George Orwell, testigo directo de la confusión inicial. Por el contrario, los sublevados contaron desde pronto con un mando centralizado, disciplina férrea y la adición de tropas de regulares marroquíes y la Legion Extranjera. Este factor marcó claras diferencias en la eficacia militar.C. Distribución social y territorial del apoyo
El apoyo a uno u otro bando se distribuyó de forma desigual: la España rural y conservadora fue mayoritariamente nacionalista, mientras que las grandes ciudades industriales y regiones con fuerte identidad (Cataluña, País Vasco) permanecieron leales a la República. Además, la Iglesia católica jugó un papel destacado del lado sublevado, y los nacionalismos periféricos vieron en la República la posibilidad de obtener mayores cuotas de autogobierno. En ambos bandos se produjeron represalias y desplazamientos forzosos, con ejemplos especialmente dramáticos como la “retirada” catalana en 1939, cuando centenas de miles se vieron obligados a huir hacia Francia.---
IV. La Guerra Civil como conflicto internacional
A. El contexto europeo y global
La Guerra Civil Española adquirió una dimensión internacional al tratarse, en buena medida, de un campo de ensayo para las ideologías y fuerzas militares que dominarían Europa en los años siguientes. La lucha entre fascismo y democracia no podía resultar indiferente ni para los gobiernos ni para las opiniones públicas. Una frase célebre atribuida a Antonio Machado, “Hoy es España, mañana será el mundo”, sintetiza esa percepción de la guerra como un ágora de futuros conflictos.B. Intervenciones internacionales en apoyo a los sublevados
Alemania e Italia participaron activamenteen apoyo al bando nacionalista: la Legión Cóndor alemana, infame por su papel en el bombardeo de Guernica (dramatizado por Picasso en su celebérrimo cuadro), y el despliegue de tropas de camisas negras italianas, proporcionaron una superioridad material decisiva en algunos frentes. Portugal ofreció logística y refugio para los golpistas, mientras que Estados Unidos, aunque oficialmente neutral, permitió la venta indirecta de suministros a los sublevados.C. Ayuda internacional a la República
La República recibió el apoyo de la Unión Soviética, que suministró armamento a cambio de reservas de oro del Banco de España. De especial relevancia fue la llegada de miles de voluntarios de las Brigadas Internacionales, provenientes de Francia, Alemania, Polonia y otros países, que vieron en la defensa la República una forma de enfrentarse al avance de los totalitarismos. También México ofreció apoyo diplomático y refugio para exiliados. Sin embargo, esta ayuda resultó insuficiente frente a la superioridad técnica y organizada de las potencias del Eje.D. Política de no intervención de las democracias occidentales
Reino Unido y Francia, temerosos de provocar una guerra europea a gran escala y condicionados por presiones internas, mantuvieron una política de no intervención. Esta decisión, materializada en el Comité de No Intervención, fue muy criticada por los simpatizantes de la República, considerándose uno de los factores clave en su derrota y, según algunos historiadores, un error estratégico que pudo alimentar la audacia de los regímenes fascistas en el continente.---
V. Consecuencias y legado de la Guerra Civil Española
A. Resultados políticos y sociales
La victoria franquista derivó en una dictadura de casi cuarenta años fundamentada en la represión sistemática: ejecuciones, cárceles, trabajos forzados y exilio forzado para cientos de miles de españoles. La fractura social fue dura y prolongada, afectando a generaciones, tal y como testimonian obras como “Las bicicletas son para el verano” de Fernando Fernán Gómez, que transmite el dolor y la esperanza de quienes sobrevivieron al conflicto.B. Repercusiones internacionales y regionales
La Guerra Civil influyó decisivamente en el clima previo a la Segunda Guerra Mundial, confirmando la eficacia militar y política de los regímenes fascistas y desmoralizando a las democracias. Para Europa, fue una señal de alarma insuficientemente escuchada. En España, el aislamiento internacional posterior a 1939 y la persecución de lenguas y culturas periféricas supusieron un retroceso en las aspiraciones de una sociedad moderna y plural.C. Impacto cultural y memoria histórica
El conflicto generó un inmenso caudal de producción literaria, artística y cinematográfica. Escritores como Rafael Alberti o María Zambrano, tanto como exiliados como resistentes, reflejaron la tragedia de su tiempo. En la actualidad, la llamada “memoria histórica” es objeto de debate político y social, con leyes e iniciativas para recuperar los restos de las víctimas, reconocer el sufrimiento y promover la reconciliación, sin olvidar la justicia pendiente para muchas familias.---
Conclusión
La Guerra Civil Española fue consecuencia de una compleja amalgama de factores: la polarización política y social, la inercia de viejas estructuras, la incapacidad de las élites para pactar y la intervención de fuerzas extranjeras. Su desarrollo, con horrores, heroísmos y tragedias a partes iguales, anticipó muchas de las divisiones de la Europa del siglo XX y contribuyó a conformar la identidad colectiva española hasta nuestros días. El eco de aquella guerra sigue resonando: en la cultura, en la política y en los debates sobre justicia y memoria. Aprender de este desastre debería ayudarnos a evitar que los extremos y la falta de diálogo nos conduzcan, de nuevo, a la tragedia.---
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