Ensayo

Envidia y odio en Abel Sánchez: el tormento según Unamuno

approveEste trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 21.01.2026 a las 18:53

Tipo de la tarea: Ensayo

Resumen:

Descubre cómo Unamuno explora la envidia y el odio en Abel Sánchez, analizando su impacto en el alma humana y la sociedad de España en el siglo XX.

La envidia y el odio en *Abel Sánchez* de Miguel de Unamuno

Introducción

Miguel de Unamuno ocupa un lugar indiscutible en la historia de la literatura española, representando uno de los espíritus más complejos y desasosegados de la Generación del 98. Su novela *Abel Sánchez* (1917) es una obra esencial no sólo por su fuerza narrativa, sino por la profundidad con la que explora los rincones oscuros del alma humana, en especial los sentimientos de la envidia y el odio. Estos sentimientos, presentes desde los albores de la humanidad, adquieren un sentido particularmente desgarrador en el contexto de la obra, que utiliza las figuras de Joaquín y Abel —claras reminiscencias del mito bíblico de Caín y Abel— para examinar cómo la envidia puede corroer hasta el último resquicio de humanidad en una persona.

Al reflexionar sobre estos temas, Unamuno nos invita a sumergirnos en un análisis no sólo literario, sino ético y filosófico: ¿Puede la envidia destruir una vida y extenderse como un veneno por todo un entorno? ¿Somos capaces de reconocer nuestras propias carencias a través de lo que odiamos en los demás? El propósito de este ensayo es desentrañar cómo *Abel Sánchez* articula la naturaleza destructiva de la envidia y el odio, ubicando su mensaje tanto en el contexto de la España de principios del siglo XX como en la universalidad de la condición humana.

I. Contextualización Histórica y Literaria

La Generación del 98 y su preocupación existencial

La aparición de la Generación del 98 fue una respuesta intelectual y emocional a la profunda crisis nacional derivada del desastre colonial de 1898. Escritores como Azorín, Pío Baroja o Antonio Machado compartían con Unamuno la inquietud por el futuro de España, la búsqueda de una identidad perdida y la introspección sobre el sentido de la existencia y el papel del individuo frente a la colectividad. Unamuno, sin embargo, se destacó por desarrollar el concepto de "intra-historia": la vida anónima y cotidiana de la gente sencilla, a la que consideraba el verdadero motor del devenir nacional.

La experiencia vital de Unamuno reflejada en la novela

No puede entenderse *Abel Sánchez* sin tener en cuenta la vida tumultuosa del propio Unamuno. Como rector de la Universidad de Salamanca y figura pública enfrentada tanto a la dictadura de Primo de Rivera como al posterior régimen de Franco, Unamuno experimentó el exilio, la soledad existencial y el enfrentamiento con las ideas opuestas. Esta biografía marcada por la duda y el conflicto se proyecta sobre el personaje de Joaquín, quien encarna la permanente discordia interna, el anhelo frustrado y la lucha infructuosa contra sí mismo. Así, Unamuno trasciende la mera narración para convertir la novela en un escenario de batalla espiritual.

II. Análisis Temático: La Envidia y el Odio

La envidia como motor de la destrucción

En *Abel Sánchez*, la envidia no es una simple emoción pasajera; es un torbellino íntimo que va más allá de desear lo que tiene el otro. Para Joaquín, la figura de Abel representa todo cuanto hubiera querido ser: carismático, exitoso y amado. La novela describe con minuciosidad los mecanismos psicológicos por los cuales la admiración hacia el amigo de la infancia acaba transformándose en un resentimiento insano. Unamuno utiliza situaciones cotidianas —el éxito artístico de Abel, su matrimonio con Helena, el aprecio de la sociedad hacia él— para mostrar el crecimiento de esa toxina en el alma de Joaquín. En palabras del propio personaje, la envidia se convierte en el eje de su vida, una prisión sin salida.

El odio: una corrupción del yo

Si la envidia es la primera chispa, el odio es el incendio que lo consume todo. Joaquín no sabe, o no quiere, reconocer sus propios méritos, pues siempre los compara con los logros de Abel. Esta incapacidad de aceptarse le empuja a un estado donde no sólo quiere lo que el otro tiene, sino que le duele profundamente el simple hecho de que Abel sea feliz. Desde la perspectiva unamuniana, el odio nace de una herida narcisista: odiamos lo que quisiéramos amar, pero no podemos perdonarnos por no ser el otro. Así, Joaquín vive una lucha continua y extenuante, condenándose a sí mismo al no poder romper el círculo del rencor.

El mito bíblico de Caín y Abel: reinterpretación y simbolismo

Unamuno reescribe el mito de Caín y Abel en clave contemporánea y psicológica. La rivalidad entre hermanos bíblicos es trasladada a la amistad de dos hombres que recorren juntos la niñez y la juventud, pero que pronto se ven enfrentados por una competencia permanente. El episodio en que Abel pinta un cuadro representando a Caín y Abel no sólo refuerza la metáfora, sino que sella el destino inevitable de ambos: la historia está condenada a repetirse porque los sentimientos de rivalidad y envidia son inherentes al ser humano.

III. Análisis de Personajes y Dinámicas

Joaquín: víctima y verdugo de su propia envidia

Joaquín, el narrador y verdadero protagonista de la novela, es un hombre dotado de determinación y talento, pero autoexiliado en la periferia del éxito ajeno. Aunque ambos persiguen el éxito académico y profesional —Joaquín en la medicina, Abel en la pintura—, la percepción que tiene Joaquín de la vida de su amigo le lleva a infravalorar sus propios logros. Su obsesión por la comparación constante desemboca en una insatisfacción crónica, que se manifiesta en su actitud hacia Helena y, posteriormente, hacia sus hijos. Se trata de un personaje profundamente autodestructivo, atrapado en los barrotes de su obsesión.

Abel Sánchez: el espejo involuntario

Abel aparece como el contrapunto luminoso de Joaquín. Descrito como un hombre de carácter fácil, sociable y triunfador casi por naturaleza, Abel ni siquiera es consciente de la magnitud de la rivalidad que arrastra su amigo de la infancia. En cierto sentido, Abel es menos un personaje con entidad propia que un espejo en el que Joaquín proyecta todas sus frustraciones y deseos incumplidos. Su éxito social y artístico es auténtico, pero siempre filtrado por los ojos envenenados de la envidia.

Helena: elemento desencadenante y símbolo

La figura de Helena representa el vértice femenino de este triángulo pasional y obsesivo. Aunque la novela podría reducirla a un simple objeto de disputa, Unamuno le concede una dimensión más compleja. Helena es la mujer amada por ambos, pero también un catalizador de la tragedia: su elección por Abel sella la condena de Joaquín al resentimiento. Sin embargo, su presencia en la narración revela la incapacidad de Joaquín para ver más allá de sí mismo, incapaz de amar de forma genuina y desinteresada.

La herencia de la envidia: los hijos

El drama no acaba en la generación de Joaquín y Abel. Los hijos de ambos, Abelin y Joaquina, son la imagen especular de la tragedia original, pues Joaquín ve en el matrimonio de sus respectivos hijos una oportunidad de redención o, quizás, de venganza. La novela sugiere así que los pecados de los padres pueden repetirse en los hijos, perpetuando el ciclo doloroso si no se aprende a romperlo desde la raíz.

IV. Recursos Narrativos y Técnicas Literarias

La psicología desde la narración

La construcción psicológica de la novela es uno de sus mayores logros: Unamuno emplea la introspección y el monólogo interior para acercar al lector al verdadero tormento de Joaquín. La voz narrativa, teñida de subjetividad, refuerza la idea de que lo que leemos no es tanto la historia objetiva de dos amigos, sino el relato deformado por los sentimientos más profundos de uno de ellos.

Lenguaje emotivo y simbolismo

El estilo de Unamuno, conocido por su intensidad y uso de antítesis, se pone al servicio del conflicto central. Dualidades como amor–odio, éxito–fracaso, vida–muerte son recurrentes, enfatizando el carácter insalvable de la lucha interna que atormenta a Joaquín. El cuadro de Caín y Abel, pintado por Abel, simboliza la fusión de arte y destino; la incapacidad de Joaquín para admirar sin destruir resume el drama humano unamuniano.

La intrahistoria y el trasfondo filosófico

Unamuno no sólo cuenta una historia de rivalidad personal; coloca el conflicto de Joaquín y Abel como un ejemplo de las luchas invisibles, pero decisivas, que laten bajo la "intrahistoria" del país. La preocupación por la moralidad, la autenticidad y el sentido de la vida recorre toda la novela, como sucede en muchas obras de la Generación del 98.

V. Reflexión Final: Lecciones y Vigencia de *Abel Sánchez*

A través de la vida de Joaquín, Unamuno nos lanza una advertencia sobre la capacidad corrosiva de la envidia y el odio. Lejos de ser sentimientos ajenos o irrelevantes, siguen presentes en la realidad española actual: en las rivalidades entre compañeros de trabajo, en disputas familiares o en la política nacional, donde la falta de autocrítica y el cultivo del resentimiento continúan generando fracturas insalvables.

Sin embargo, la obra no es meramente pesimista. Si bien el desenlace de Joaquín no ofrece consuelo, la propia narración sugiere que el autoconocimiento, la capacidad de amar sin poseer y la empatía hacia los demás son vías posibles para romper el círculo de la autodestrucción. La actualidad de Unamuno reside precisamente en su sinceridad al mostrar la fragilidad del alma humana, un mensaje que todavía interpela a los lectores del siglo XXI.

Así, *Abel Sánchez* se erige como una exploración universal de los demonios interiores, un recordatorio de que, para no convertirnos en víctimas de nuestra propia envidia, debemos mirar primero dentro de nosotros mismos, reconocer nuestras carencias y abrazar la humanidad que compartimos con los demás. Volver a Unamuno es, en definitiva, plantearse hasta qué punto el odio es una herida que sólo el perdón y la autocompasión pueden sanar. Por todo ello, la novela sigue siendo, hoy en día, una referencia imprescindible para entender la complejidad de la vida emocional y ética en España y más allá.

Preguntas de ejemplo

Las respuestas han sido preparadas por nuestro tutor

¿Cómo se representa la envidia en Abel Sánchez según Unamuno?

La envidia se muestra como una fuerza destructiva central en la vida de Joaquín, llevándolo a la infelicidad y al resentimiento constante hacia Abel.

¿Qué simbolizan los personajes en Abel Sánchez respecto a la envidia y el odio?

Joaquín representa la envidia y el odio, mientras que Abel simboliza el éxito y la admiración, reflejando el mito bíblico de Caín y Abel.

¿Cuál es la relación entre la Generación del 98 y Abel Sánchez?

La novela comparte con la Generación del 98 la preocupación por la crisis de identidad española y el análisis profundo del alma humana.

¿De qué manera la vida de Unamuno influye en Abel Sánchez y su visión del tormento?

La experiencia de exilio y conflicto de Unamuno se refleja en la discordia interna del personaje de Joaquín, haciendo de la novela un escenario de lucha espiritual.

¿Qué mensaje transmite Abel Sánchez sobre la naturaleza de la envidia y el odio?

Abel Sánchez transmite que la envidia y el odio pueden destruir la vida del individuo y extender su toxicidad a todo su entorno personal y social.

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Evaluación del profesor:

approveEste trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 21.01.2026 a las 18:53

Sobre el tutor: Tutor - Ana M.

Tengo 13 años de experiencia en secundaria. Enseño a planificar escritos, seleccionar ejemplos y formular tesis sólidas adaptadas a los criterios de Bachillerato y de la EBAU. Creo un ritmo de trabajo tranquilo con tiempo para dudas y revisión, lo que aumenta la seguridad en examen.

Nota:10/ 1021.01.2026 a las 19:04

Trabajo muy sólido: excelente estructura, ideas claras y buenos ejemplos.

Podría ampliarse con más citas concretas o un análisis del lenguaje para profundizar aún más. Muy buen trabajo.

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