Ensayo

La función del mito en la narrativa bíblica

approveEste trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 23.01.2026 a las 11:58

Tipo de la tarea: Ensayo

Resumen:

Descubre la función del mito en la narrativa bíblica y aprende cómo estos relatos explican valores, historia y símbolos clave en la cultura y religión. 📚

El mito y su función en la narrativa bíblica: entre historia, ritual y libertad

I. Introducción

A lo largo de la historia humana, el mito ha ocupado un lugar fundamental en la configuración de las culturas. No se trata solamente de historias fantásticas, sino de relatos que buscan explicar los orígenes del mundo, el sentido de la vida y los valores fundamentales de una comunidad. En el caso de España, donde la influencia del cristianismo y las Escrituras ha sido decisiva tanto en la educación como en la cultura general, comprender la dimensión mítica de la Biblia resulta clave para interpretar no sólo un texto religioso, sino también los fundamentos de nuestra identidad colectiva.

La Biblia, considerada por muchos como un texto sagrado, es en realidad un mosaico de géneros donde se entremezclan narraciones históricas, normas jurídicas, himnos de alabanza y, de manera no menos importante, mitos. Este entramado no es casual: el mito cumple una función insustituible en la conservación de la memoria, en la expresión del anhelo de libertad y en la transmisión de valores que han dado forma a generaciones enteras.

El presente ensayo tiene como objetivo analizar la presencia y el papel de los mitos en la Biblia, deteniéndose particularmente en dos episodios emblemáticos del Antiguo Testamento: el Éxodo y la adoración del becerro de oro. Nos aproximaremos a estos relatos desde una perspectiva simbólica y cultural, explorando sus huellas tanto en la vida ritual judía como en los valores universales que siguen ofreciendo a la sociedad actual. Asimismo, reflexionaremos sobre cómo estas historias han servido de nexo entre pasado y presente, entre historia y fe, y sobre su relevancia para la comprensión de la libertad y la construcción de la identidad.

II. Marco teórico: ¿Qué es un mito y cuál es su función en las sociedades?

Para adentrarnos en el análisis del mito bíblico, es imprescindible aclarar qué entendemos por mito. Contrario a la concepción popular que lo identifica con relatos falsos o fantasiosos, el mito es, en sentido profundo, un relato emblemático cargado de simbolismo, cuyo propósito es articular lo inexplicable, legitimar costumbres y dotar de sentido a la vida colectiva. Autores como Mircea Eliade o Joseph Campbell han destacado la dimensión fundacional del mito: estos relatos no son fruto de la invención arbitraria, sino vehículos a través de los cuales las sociedades premodernas interpretaban los misterios de la existencia.

A diferencia de la historia, que busca narrar hechos comprobables ocurridos en un tiempo y un lugar precisos, el mito transciende la cronología. Opera en un tiempo primordial—lo que los antiguos griegos denominaban “mythos”—para explicar el porqué de las cosas: la creación, los ciclos de la naturaleza, la aparición de las leyes o los orígenes de un pueblo. Su función es triple: explicativa, identitaria y normativa; es decir, ofrece respuestas simbólicas, refuerza la cohesión del grupo y legitima tradiciones o mandamientos.

En las culturas tradicionales, el mito no se limita al relato, sino que es inseparable de los rituales que le dan forma y continuidad. Gracias a él, la memoria se transforma en acción; las fiestas y las prácticas comunitarias se convierten en un modo de revivir aquello que se narra, asegurando la transmisión de valores y la integración social.

III. El mito en la Biblia: manifestaciones y particularidades

La Biblia, lejos de ser un simple libro de historia, es una compilación en la que los relatos míticos juegan un papel esencial. Sin menoscabar su dimensión sagrada, muchos de sus pasajes se comprenden mejor cuando se exploran los símbolos que contienen y la función que desempeñan en la vida de la comunidad. El relato mítico es aquí mucho más que literatura: es un espacio para la interpretación, el re-encantamiento del mundo y la vivencia de lo trascendente.

En la tradición hebrea, el mito es el lenguaje mediante el cual el pueblo comprende su relación con Dios y el universo. Prácticas tan arraigadas como la celebración de la Pascua (Pesaj), plena de significados rituales, encuentran su raíz en historias como la del Éxodo, donde el drama de la esclavitud, la intervención divina y la conquista de la libertad se entrelazan en un todo inseparable.

El mito bíblico no es ajeno al rito: ambos conforman una dialéctica en la que se actualiza eternamente la memoria. Así, cada generación revive —al leer, al orar, al cantar— los grandes acontecimientos fundacionales de su pueblo, asumiendo una identidad colectiva que trasciende la mera biografía. Por ello, hablar de mito en la Biblia es hablar, en última instancia, de la memoria viva de un pueblo entero.

IV. Análisis detallado del mito del Éxodo

Entre los relatos más influyentes de la Biblia se halla, sin duda, el Éxodo. Narra la salida del pueblo de Israel de Egipto tras siglos de esclavitud, un relato que ha sido interpretado de muchas maneras: como hecho histórico, como símbolo de liberación y, sobre todo, como mito fundador de una nación.

La esclavitud en Egipto representa, a un nivel, una realidad histórica de sufrimiento y opresión; pero su significado transciende los datos arqueológicos o la comprobación factual. En la Biblia, se convierte en el arquetipo de todas las esclavitudes —físicas, sociales y espirituales— que acechan al ser humano. La figura de Moisés, conductor elegido por Dios, encarna las aspiraciones de redención colectiva, mientras que la figura del Faraón simboliza la arrogancia y la cerrazón ante la justicia.

La décima plaga, conocida por la muerte de los primogénitos, está cargada de significados teológicos y sociales. La sangre en los dinteles da a la vez señal de protección y distinción: el pueblo escogido se libra del castigo por un gesto ritual que consagra su diferencia.

La institución de la Pascua, que cada año reúne a las familias en torno a la mesa del Seder, es un ejemplo paradigmático de cómo el mito se hace rito. El pan ázimo, preparado sin levadura, rememora la urgencia de la huida y el principio de una nueva vida. El mandamiento de relatar a los hijos —"recuerda que fuiste esclavo en Egipto”— convierte la narración oral en pilar de la identidad judía, algo que también tiene repercusiones en la tradición cristiana, especialmente en la liturgia de Semana Santa en muchos rincones de España, como las procesiones de Sevilla o Zamora.

La prohibición del pan fermentado durante la fiesta encierra, además, un sentido antropológico: impide la tentación de volver atrás, de perdernos en la nostalgia del pasado. Así, la Pascua expresa la tensión entre memoria y novedad, esclavitud y libertad.

Particularmente sugerente es la idea del “camino largo” —los cuarenta años de travesía por el desierto—. Este periplo, que podría haber durado apenas unas semanas, se prolonga como metáfora de la necesidad de un tiempo de maduración interior. La libertad, nos enseña el relato, no basta con que sea concedida: debe ser aprendida y asimilada. Sólo así el pueblo —y, por extensión, cada uno de nosotros— puede superar la mentalidad de esclavo y abrazar la responsabilidad de ser libre.

La presencia constante de Dios en las etapas del desierto, manifestada en figuras como la columna de nube o de fuego, pone de relieve la dimensión teológica de estos relatos. No se trata de un acompañamiento sentimental, sino de una garantía de destino y promesa, animando la confianza incluso en medio de la adversidad.

V. El mito del becerro de oro: crisis y reafirmación de la identidad

Pero no todo en el mito bíblico es victoria o redención. El episodio del becerro de oro, narrado durante la ausencia de Moisés en el monte Sinaí, ilustra la fragilidad del recién nacido pueblo libre ante la tentación de los viejos ídolos.

Mientras Moisés recibe las tablas de la ley, el pueblo desespera. La espera, convertida en miedo, desemboca en la construcción de un ídolo de oro al modo de los dioses egipcios, un acto en el que se pone en juego la seguridad frente a lo desconocido. Aarón, presionado por la multitud, encabeza la fabricación de esta imagen: el becerro de oro, símbolo de riqueza, poder y retorno a la esclavitud espiritual.

La reacción de Moisés es violenta: rompe las tablas de la ley, marcando así la fractura entre lo sagrado y lo profano. Este gesto, lejos de ser un simple arrebato, señala los límites que no pueden transgredirse, incluso en nombre de la libertad. El mito enseña aquí que la identidad colectiva sólo puede sostenerse aceptando ciertas restricciones, renunciando a las seguridades falsas y apostando por valores duraderos.

El castigo que sigue al episodio no es solo un ajuste de cuentas, sino una advertencia: Moisés, aunque líder y profeta, no verá la Tierra Prometida. La enseñanza es que incluso los más grandes pueden sucumbir ante la desesperanza, y que las consecuencias de la infidelidad alcanzan incluso a los elegidos. El mito promueve, así, una reflexión sobre la necesidad de consistencia entre la fe, la acción y la promesa.

La eliminación del ídolo representa la renuncia definitiva a las cadenas del pasado y la renovación del pacto como comunidad. Sólo así se abre la posibilidad de una liberación auténtica, no basada en el dominio o la idolatría, sino en la confianza y la responsabilidad.

VI. Implicaciones del mito en la vida religiosa y cultural

Hoy, los mitos del Éxodo y el becerro de oro siguen resonando en la cultura judeocristiana. No sólo en la liturgia, sino en la manera en que hablamos de libertad, de sacrificio y de comunidad. En España, estas historias encuentran eco en muchas tradiciones populares, como las representaciones sacramentales medievales, los autos de fe y las procesiones de Semana Santa, donde la memoria bíblica se vuelve experiencia compartida.

El mito es, además, un instrumento pedagógico: mantiene viva la memoria y subraya la importancia de transmitir valores de generación en generación. Así lo vemos en la tradición oral —presente en tantas familias y escuelas— y en las celebraciones que, año a año, recuerdan los grandes relatos fundacionales.

La libertad que propone el mito bíblico no es meramente física, sino fundamentalmente espiritual: invita a revisar nuestras propias esclavitudes cotidianas, nuestros miedos y dependencias. A la vez, recuerda la responsabilidad que implica la libertad verdadera: no basta con huir de Faraón, hay que construir un futuro en el que la justicia y la solidaridad tengan sitio.

Hoy, en un mundo globalizado marcado por la crisis de valores y la incertidumbre, redescubrir el mito significa recuperar claves para interpretar el presente: la fuerza de la memoria, la necesidad de esperanza y la importancia de las raíces culturales.

VII. Conclusión

En suma, el mito en la Biblia no es un simple adorno narrativo, sino el pilar sobre el que se asienta la identidad de un pueblo y el horizonte espiritual de toda una civilización. Conocer y distinguir el mito de la historia factual no implica renunciar a la verdad, sino acceder a un nivel más profundo de sentido, ese que nos permite comprender la libertad como exigencia y tarea, la comunidad como don y compromiso.

La Biblia, a través de sus mitos, continúa siendo una fuente inagotable de sentido: ofrece inspiración, consuelo y desafío; ayuda a pensar nuestro lugar en el mundo y nuestra relación con lo sagrado. Leída desde la tradición española y europea, enriquece no solo el patrimonio religioso, sino el imaginario común que constituye nuestra cultura.

VIII. Bibliografía y referencias recomendadas

- Eliade, Mircea: *Mito y realidad*. Ediciones Guadarrama. - García Gual, Carlos: *Los orígenes de la mitología*. Editorial Alianza. - Ricoeur, Paul: *La simbólica del mal*. Ediciones Sígueme. - Tabla, Javier: *Mitos y símbolos bíblicos*. Ediciones Síntesis.

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Con este recorrido buscamos poner en valor la riqueza y la vigencia del mito bíblico como herramienta de reflexión sobre los temas eternos: libertad, comunidad y sentido de la existencia. En las palabras que recoge la Biblia, resuena la voz de las generaciones pasadas, y también un mensaje que sigue abierto al porvenir.

Preguntas de ejemplo

Las respuestas han sido preparadas por nuestro tutor

¿Cuál es la función del mito en la narrativa bíblica?

El mito en la narrativa bíblica sirve para explicar orígenes, transmitir valores y fortalecer la identidad colectiva de la comunidad.

¿Qué distingue al mito bíblico de una simple historia según la narrativa bíblica?

El mito bíblico trasciende la cronología y utiliza el simbolismo para dar sentido a la existencia y legitimar costumbres.

¿Cómo ayuda el mito a conservar la memoria en la narrativa bíblica?

El mito preserva la memoria colectiva al vincular relatos simbólicos con rituales y fiestas que mantienen vivas las tradiciones y valores.

¿Por qué el mito es importante para la identidad según la narrativa bíblica?

El mito refuerza la identidad grupal al ofrecer relatos fundacionales que unen y definen a la comunidad frente a su entorno.

¿Qué relación tiene el mito en la narrativa bíblica con los rituales?

El mito y el ritual están unidos, ya que los rituales dan forma y continuidad al relato mítico dentro de la vida comunitaria.

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