Movimientos y hitos clave de la literatura española (siglos XVIII-XX)
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 23.01.2026 a las 9:46
Tipo de la tarea: Ensayo
Añadido: 20.01.2026 a las 13:52
Resumen:
Descubre los movimientos y hitos clave de la literatura española entre los siglos XVIII y XX, comprendiendo su evolución y autores destacados. 📚
Hitos literarios contemporáneos en la literatura española
La literatura española, a lo largo de los últimos siglos, ha vivido una sucesión de movimientos y corrientes que han reflejado los profundos cambios, tensiones e ilusiones de la sociedad. Comprender los hitos literarios que jalonan el camino desde la Ilustración del siglo XVIII hasta el estallido de la creatividad en el siglo XX, implica asomarse a la evolución del pensamiento, las pasiones y los ideales de los españoles, así como a su modo de construir la realidad. La literatura no es solo un arte, sino también un espejo social y, en ocasiones, una fuerza transformadora. Por ello, analizar los principales avances literarios contemporáneos en España supone, en buena medida, comprender los debates y deseos que atraviesan la cultura nacional.
Este ensayo propone un recorrido temático y cronológico, revisando las principales corrientes literarias —de la Ilustración y el Neoclasicismo, pasando por el Romanticismo y el Realismo, hasta llegar al Modernismo y la Generación del 98—, junto a sus características distintivas, temas predominantes y autores emblemáticos. Así mismo, se ofrecerán ejemplos textuales e interpretaciones críticas, siempre en diálogo con el contexto social e histórico, para mostrar cómo la literatura ha sido tanto reflejo como motor de los cambios en España. Finalmente, se valorará la vigencia de este legado en nuestro presente.
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I. Ilustración y Neoclasicismo: el reinado de la razón (Siglo XVIII)
A. Contexto histórico y social
El siglo XVIII es conocido como el Siglo de las Luces. España, a pesar de ciertas resistencias internas, no permaneció ajena al influjo de la Ilustración, la corriente europea que ensalzó la razón y la ciencia como vías de progreso. El arte y la literatura se comprenden, en este periodo, principalmente como instrumentos para educar al pueblo y mejorar la sociedad. El espíritu crítico sustituyó a la autoridad incuestionable y los mitos, y surgió una literatura que aspiraba a enseñar deleitando.B. Características literarias
La literatura neoclásica se caracteriza por el predominio de la lógica y el orden clásico. Se rechaza el exceso de emotividad, en favor de la mesura, el equilibrio y las reglas canónicas heredadas de la Antigüedad grecolatina, por ejemplo, la aplicación estricta de las tres unidades (acción, tiempo y lugar) en el teatro. La literatura didáctica alcanza el máximo esplendor: el ensayo, la fábula y la comedia buscan corregir los vicios sociales y fomentar el pensamiento autónomo.C. Géneros y autores relevantes
En teatro, Leandro Fernández de Moratín supo innovar adaptando el modelo francés a la realidad española, con obras como *El sí de las niñas*, donde critica la tiranía paterna y aboga por el derecho a la libertad y la educación. En el género de la fábula, Tomás de Iriarte y Félix María Samaniego utilizaron figuras de animales para transmitir lecciones morales; aunque de apariencia simple, sus relatos están cargados de sátira. El ensayo encontró uno de sus mayores exponentes en Benito Jerónimo Feijoo, cuyo *Teatro crítico universal* atacó creencias supersticiosas y defendió el progreso científico y pedagógico.D. Impacto y límite del movimiento
El Neoclasicismo terminó por preparar el terreno para los movimientos posteriores: si bien su didactismo resultó en ocasiones excesivamente rígido y poco dado a la innovación estética, sentó las bases para la emergencia de una cultura crítica y dialogante. España aún tendría que esperar unas décadas para que cristalizara en el ámbito literario la revolución sentimental y libertaria del Romanticismo.---
II. Romanticismo y Realismo (Siglo XIX)
A. Romanticismo: el triunfo del sentimiento y la libertad
1. Contexto socio-histórico
El Romanticismo español, aunque algo retardado en comparación con Europa central, supo entroncar con las tensiones políticas y los deseos de una sociedad en plena transformación: guerras, pronunciamientos, deseos de libertad y el desencanto ante el fracaso revolucionario. Frente a la contención ilustrada, se impone la exaltación vital y la subjetividad.2. Características y temas
¡Viva la libertad! Este grito recorre la obra de los románticos, para quienes prima la pasión sobre la norma, el individualismo sobre el colectivismo, la imaginación sobre la imitación. Se buscan temas como el amor imposible, el destino fatal, la naturaleza desbordada y el deseo de evasión. Los géneros tradicionales se mezclan y renuevan.3. Manifestaciones y autores emblemáticos
El teatro romántico alcanza su cénit con obras como *Don Juan Tenorio* de José Zorrilla, en la que el protagonista es el arquetipo del seductor trágico condenado y redimido por el amor. Juan Tenorio, símbolo del espíritu rebelde, pronuncia versos que aún resuenan: *¡Cuán gritan esos malditos! Pero mal rayo me parta si en concluyendo esta carta no pagan caros sus gritos…*En la prosa, destacan los artículos y novelas históricas de Mariano José de Larra, cuyas sátiras periodísticas —firmadas como Fígaro— despellejan la hipocresía y el atraso nacional. Larra es uno de los grandes retratistas del drama existencial de una generación frustrada. La poesía de José de Espronceda, como su *Canción del pirata*, eleva al rebelde y al marginado a protagonista del universo literario. Tras el primer Romanticismo, autores como Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro viran hacia una lírica más íntima, desgarrada y melancólica.
B. Realismo y Naturalismo: el espejo crítico de la sociedad
1. Nuevo marco social e ideológico
En la segunda mitad del siglo XIX, la revolución industrial, los avances científicos y las transformaciones urbanas imponen nuevas maneras de ver y narrar el mundo. Surge una literatura que busca reflejar con fidelidad la realidad y explicar la complejidad de la existencia social y psicológica. El Realismo reivindica la observación, la objetividad y el análisis social, mientras que el Naturalismo ahonda en las causas biológicas del comportamiento humano.2. Características y estilo
La novela se convierte en el género central, porque permite el desarrollo detallado de tramas y ambientes. Libros como *Fortunata y Jacinta* de Benito Pérez Galdós reconstruyen las tensiones de la sociedad madrileña, con sus contrastes de clases y sus dilemas morales. Blasco Ibáñez retratará más tarde, en novelas como *La barraca*, la dureza de la vida rural valenciana y los conflictos entre el progreso y la tradición.El teatro se orienta hacia géneros más populares, el sainete, la zarzuela y la alta comedia, que alternan la crítica social y el entretenimiento, como demuestran obras de Adelardo López de Ayala. La poesía, por su parte, se acerca al tono conversacional, como ocurre en la producción de Ramón de Campoamor.
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III. Modernismo y Generación del 98: crisis y renovación literaria (Finales XIX - primer tercio del XX)
A. Modernismo: el arte como evasión y belleza
En un contexto de desencanto, tras la crisis del 98 y la percepción del “desastre nacional”, surge el Modernismo como reacción contra la literatura utilitaria y la vulgaridad. Inspirados por corrientes europeas como el simbolismo, los modernistas buscan la perfección formal y el colorido musical del verso. El arte existe para sí mismo, en palabras de Juan Ramón Jiménez, “busco la belleza, y la busco en lo imposible”.Rubén Darío, aunque nicaragüense, tuvo impacto decisivo en el paisaje literario español. Sus poemas, repletos de cultismos, imágenes exóticas y referencias eruditas, despliegan temas de evasión, erotismo y nostalgia, abriendo el camino a una lírica profundamente estética. De este periodo también resalta Valle-Inclán, quien, aun dentro del Modernismo, nunca deja de experimentar.
B. Generación del 98: la búsqueda del sentido
La derrota de 1898 y la crisis de la identidad nacional espolearon a un grupo de escritores —Antonio Machado, Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Azorín, entre otros— a analizar el alma española. Este movimiento, conocido como Generación del 98, abandona la ornamentación modernista en favor de una prosa austera, meditativa y cargada de simbolismo. Sus obras suponen una reflexión sobre el paso del tiempo, el destino colectivo y el paisaje como reflejo de la historia. La meseta castellana se convierte en símbolo nacional y existencial, como expresa Machado en *Campos de Castilla*: *He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas…*El 98 puso en jaque el relato oficial de la historia, apelando al inconformismo, la búsqueda interior y la inquietud ética y religiosa, en diálogo permanente con la realidad de un país herido.
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IV. Reflexión y balance
Observar la evolución literaria desde la Ilustración hasta las vanguardias del XX es observar también el modo en que España, a través de sus escritores, se ha enfrentado con los grandes temas de la existencia: la razón y la pasión, la tradición y la modernidad, la ensoñación y la observación. Cada movimiento supuso un avance y una ruptura, un viaje de ida y vuelta entre lo universal y lo particular. De la pedagogía ilustrada al individualismo romántico, del costumbrismo realista a la introspección del 98, la literatura española ha buscado sin cesar nuevas palabras para decir el mundo y, en muchos momentos, lo ha transformado.Estos hitos han dejado una huella profunda que sigue viva: no se entiende la renovación de la novela española de la posguerra, o los experimentos poéticos del siglo XXI, sin la profunda herencia de las corrientes examinadas. Así, la lectura de Moratín, Espronceda, Bécquer, Galdós, Rubén Darío o Machado se convierte, para cualquier estudiante, en un ejercicio de descubrimiento y de diálogo con uno mismo, con su país y con su tiempo.
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