Raquis cervical: anatomía funcional y fisiología de las articulaciones
Tipo de la tarea: Texto expositivo
Añadido: ayer a las 12:57
Resumen:
Descubre la anatomía funcional y fisiología de las articulaciones del raquis cervical para entender su movilidad, estabilidad y cuidados esenciales en salud.
Anatomía funcional y fisiología articular del raquis cervical
Introducción
Hablar del raquis cervical es adentrarse en uno de los engranajes más complejos y fascinantes del cuerpo humano. Aunque suele pasar desapercibido en el día a día, el cuello cumple funciones determinantes en la movilidad, la estabilidad y la protección de estructuras vitales como la médula espinal y los principales vasos sanguíneos. Comprender la anatomía funcional y la fisiología articular del raquis cervical es fundamental no solo para los estudiantes de Ciencias de la Salud, sino también para cualquier persona preocupada por su bienestar y calidad de vida, especialmente en una sociedad española en la que la prevalencia del dolor cervical y los trastornos musculoesqueléticos está en aumento, debido en parte al sedentarismo y a las posturas mantenidas frente a ordenadores y móviles.La columna vertebral, eje central del cuerpo, se divide en distintas regiones: cervical, torácica, lumbar, sacra y coccígea. El segmento cervical es el primero y más móvil de todos, constituido por siete vértebras con características anatómicas y funcionales muy definidas. La importancia práctica de conocer esta región va mucho más allá de la simple teoría: resulta crucial en el ámbito clínico (diagnóstico, prevención y rehabilitación de lesiones), y también en el diseño de entornos de trabajo saludables, un aspecto que cada vez ocupa más espacio en las iniciativas de salud pública y educación física en España, como atestiguan las recomendaciones recogidas en numerosas guías del Sistema Nacional de Salud.
1. Estructura anatómica del raquis cervical
1.1. Anatomía ósea
El segmento cervical de la columna está formado por siete vértebras denominadas C1 a C7, cada una con una estructura particular que responde tanto a necesidades de soporte como de flexibilidad. La C1, o atlas, es inconfundible: carece de cuerpo vertebral y de apófisis espinosa, lo que le permite articularse con el hueso occipital del cráneo y ser responsable de gran parte del movimiento de asentimiento. La C2, o axis, se reconoce por la presencia del diente odontoides, una prolongación ósea que actúa como pivote y permite el giro de la cabeza. Las vértebras de C3 a C6 comparten una morfología más homogénea, con cuerpos relativamente pequeños, más anchos en sentido lateral que anteroposterior, y apófisis transversas perforadas por el conducto transverso, por donde ascienden las arterias vertebrales.La C7, denominada vértebra prominente, destaca por su robusta apófisis espinosa, fácilmente palpable en la base del cuello. Las curvaturas fisiológicas del raquis, entre ellas la lordosis cervical, son esenciales desde el punto de vista biomecánico, ya que contribuyen a la amortiguación de las cargas y facilitan la distribución de las fuerzas durante el movimiento. Estas curvas son moldeadas ya en la infancia, moduladas por factores como la postura en la lactancia o el gateo, y su alteración puede estar en la base de muchas patologías.
1.2. Elementos de conexión intervertebrales
Entre los cuerpos vertebrales se intercalan los discos intervertebrales, auténticos amortiguadores biológicos. Cada disco consta de un núcleo pulposo central, gelatinoso y rico en agua, rodeado por el anillo fibroso, formado por capas concéntricas de fibras colágenas. Esta estructura confiere al disco propiedades viscoelásticas excepcionales, permitiendo la absorción de impactos y la transmisión de cargas. Con el paso de los años, el núcleo pulposo tiende a perder agua y elasticidad, lo que puede facilitar lesiones como las hernias discales.Además de los discos, existen en la región cervical las articulaciones uncovertebrales o de Luschka, exclusivas de este segmento. Estas pequeñas articulaciones, situadas en las caras laterales de los cuerpos vertebrales desde C3 a C7, contribuyen tanto a la guía como a la limitación de ciertos movimientos laterales, y su degeneración está relacionada con síndromes dolorosos específicos de la zona cervical.
1.3. Articulaciones facetarias (cigapofisiarias)
En la parte posterior de la columna cervical encontramos las articulaciones facetarias, también llamadas cigapofisiarias. Se establecen entre las carillas articulares superiores e inferiores de vértebras adyacentes, cuyos planos están orientados de manera oblicua (aproximadamente a 45º respecto al plano horizontal). Esta disposición permite una gran variedad de movimientos combinados, a la par que limita los desplazamientos excesivos, protegiendo así la médula espinal y las raíces nerviosas. Las cápsulas articulares de estas articulaciones poseen una rica inervación sensitiva, lo que explica su relevancia en los cuadros dolorosos.2. La unidad funcional del raquis cervical
2.1. Definición y componentes
El concepto de unidad funcional vertebral, propuesto por autores como Junqué de Fortuny y ampliamente adoptado en el ámbito académico español, hace referencia al conjunto formado por dos vértebras contiguas, el disco intervertebral que las une, los complejos ligamentarios y el sistema muscular circundante. Este análisis permite comprender que no existe un solo elemento articular aislado: la sinergia entre hueso, disco, ligamentos y músculo es la garantía del movimiento fluido y seguro.Cabe diferenciar entre los segmentos superiores (C1-C2), donde la movilidad es mucho mayor, y los segmentos subaxiales (C3-C7), cuya principal función es proteger la médula y facilitar la flexibilidad segmentaria.
2.2. Divisiones funcionales del raquis cervical
Tradicionalmente, el raquis cervical se divide en región anterior (incluye cuerpos vertebrales, discos y músculos prevertebrales, como los escalenos) y región posterior, donde residen las articulaciones facetarias, los ligamentos posteriores y la musculatura extensor. En análisis más detallados, se considera una tercera región: las estructuras intermedias que incluyen láminas, pedículos y apófisis espinosas, aspectos fundamentales para la comprensión biomecánica, como se observa en los estudios de anatomía topográfica en universidades españolas.2.3. Función del disco intervertebral en la unidad funcional
El disco intervertebral cervical cumple un papel protagonista en la absorción de impactos y en la transmisión uniforme de fuerzas. La flexibilidad deriva de la riqueza en agua y proteoglicanos del núcleo pulposo, que actúa como un cojín hidráulico. Sin embargo, su avascularidad condiciona el proceso reparador tras una lesión, ya que depende de la difusión de nutrientes desde los capilares de los cuerpos vertebrales y del líquido intersticial, mecanismos que sufren con el envejecimiento o el sobreuso. Este aspecto es relevante en la fisiopatología de patologías frecuentes, como la degeneración discal.3. Movimientos y biomecánica del raquis cervical
3.1. Movilidad articular
La región cervical es la más móvil de toda la columna, permitiendo flexión, extensión, inclinación lateral y rotación. El atlas y el axis protagonizan el 50% de la rotación cervical total y una porción importante de la flexo-extensión gracias a sus superficies articulares especializadas. La disposición tridimensional de las carillas facetarias y la elasticidad ligamentosa explican la amplitud de estos movimientos.En la literatura española, como en los tratados de anatomía de Latarjet o los trabajos de Palastanga, se incide en que la flexibilidad cervical es clave para adaptarnos a las exigencias del entorno: mirar a los dos lados antes de cruzar una calle en una ciudad como Madrid, o girar la cabeza para contestar en una clase, son gestos cotidianos que dependen de la integridad articular y neuromuscular del cuello.
3.2. Limitantes articulares y musculares
El rango de movimiento cervical está condicionado por factores pasivos, como los ligamentos vertebrales (longitudinal anterior y posterior, ligamentos amarillos y ligamentos de las cápsulas facetarias) y por estructuras activas, es decir, los músculos. Los músculos prevertebrales, escalenos, trapecio, esternocleidomastoideo y los pequeños oficiales (multífido cervical, esplenio, etc.) cooperan para estabilizar, movilizar y proteger la columna. Las cápsulas articulares, por su parte, tienen una función contenedora e impiden movimientos forzados, lo que se traduce en protección frente a luxaciones o desplazamientos peligrosos.3.3. Características mecánicas de los tejidos blandos
Los discos y ligamentos exhiben propiedades viscoelásticas: se deforman de forma reversible ante cargas moderadas y recuperan su forma inicial al cesar la fuerza, aunque demasiado estrés o microtraumatismos repetidos pueden acabar provocando lesiones irreversibles. La fisiología del núcleo pulposo depende de las alternancias de presión-descompresión que favorecen la entrada de nutrientes. En este sentido, la actividad física moderada y los cambios posturales recomendados en entornos escolares o laborales españoles no son solo un consejo ergonómico, sino un principio fisiológico que ayuda a la salud articular a largo plazo.4. Implicaciones clínicas y funcionales
4.1. Patologías comunes asociadas a la zona cervical
En la consulta de los centros de salud españoles, los dolores cervicales están entre los motivos de consulta más frecuentes, superados solo por las lombalgias. Entre las causas estructurales más relevantes figuran las hernias discales cervicales, que pueden comprimir raíces nerviosas y provocar síntomas como dolor irradiado, hormigueo o debilidad. Igualmente, la degeneración de las facetas o de las articulaciones uncovertebrales puede cursar con vértigos cervicales o cefaleas. Las variaciones en la lordosis fisiológica, ya sea hiperlordosis o rectificaciones, también aparecen en los estudios clínicos, y suelen asociarse a hábitos posturales inadecuados o traumatismos leves, como el “latigazo cervical” tan habitual tras accidentes leves de tráfico.4.2. Relevancia de la anatomía funcional para la prevención y tratamiento
Tener presentes estos fundamentos anatómicos y funcionales resulta esencial en fisioterapia, quiropraxia y medicina del deporte. La valoración segmentaria del movimiento, la exploración de la movilidad activa y pasiva, así como la atención al equilibrio muscular, orientan el diagnóstico y sirven de guía para diseñar ejercicios terapéuticos. Las campañas de ergonomía escolar y laboral en España, como las promovidas por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), insisten en mantener una adecuada alineación cervical y en la realización de pausas activas. Además, el ejercicio físico y las prácticas como la natación o el yoga, recomendadas por profesionales sanitarios, contribuyen a conservar la función y a prevenir la discapacidad.Conclusión
El raquis cervical es mucho más que una sucesión de huesos y articulaciones; es un complejo funcional que aúna estructuras con características anatómicas y fisiológicas propias y que, de manera coordinada, permite al ser humano realizar gestos tan sutiles como un asentimiento o tan vitales como la protección de la médula espinal. La comprensión detallada de su anatomía y fisiología, lejos de ser un saber reservado al ámbito universitario, se convierte en una herramienta útil para todos, dada la frecuencia de los problemas cervicales en la población española. Apostar por la educación sanitaria, la promoción de buenas posturas y la investigación multidisciplinar entre anatomistas, fisioterapeutas y médicos puede contribuir, sin duda, a una sociedad más sana y activa.---
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