Análisis completo sobre la Segunda Guerra Mundial: causas y consecuencias
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Tipo de la tarea: Redacción de historia
Añadido: 15.01.2026 a las 17:09

Resumen:
Resumen de la Segunda Guerra Mundial: causas, desarrollo, bloques en conflicto y consecuencias humanas, sociales y militares del mayor conflicto del siglo XX.
Segunda Guerra Mundial
I. Introducción
La Segunda Guerra Mundial, que tuvo lugar entre 1939 y 1945, representa el conflicto armado más devastador de la historia de la humanidad hasta ese momento. Fue una guerra de escala global, que involucró a la mayoría de las naciones del mundo y que transformó completamente el orden político, económico y social de Europa y del planeta. La magnitud de la tragedia es difícil de entender en cifras: más de 55 millones de personas perdieron la vida, lo que equivale aproximadamente al 2% de la población mundial de la época. A diferencia de otras guerras anteriores, la Segunda Guerra Mundial se caracterizó por su brutalidad y su amplitud, afectando tanto a los combatientes como a millones de civiles mediante bombardeos, deportaciones y genocidios.El objetivo de este ensayo es analizar en profundidad las causas que llevaron al estallido del conflicto, su desarrollo, los bloques enfrentados, los hechos más relevantes y, sobre todo, las consecuencias que tuvo desde el punto de vista humano, social y militar. Para ello, se hará especial hincapié en ejemplos, referencias literarias y acontecimientos que han marcado el modo en que en España se ha estudiado y comprendido la Segunda Guerra Mundial.
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II. Contexto y Orígenes de la Segunda Guerra Mundial
Para entender el estallido de la guerra, es imprescindible considerar las consecuencias que tuvo el Tratado de Versalles de 1919, el cual puso fin formalmente a la Primera Guerra Mundial pero estableció unas condiciones sumamente duras para Alemania. El país germano perdió importantes territorios y colonias, fue obligado a aceptar la culpa exclusiva del conflicto y se le impusieron indemnizaciones económicas tan elevadas que, sumadas a la crisis mundial de 1929, destrozaron la economía alemana. Esta situación fue caldo de cultivo para el surgimiento de ideologías extremistas como el nazismo, liderado por Adolf Hitler, y el fascismo en Italia con Benito Mussolini. Ambos movimientos prometían restaurar el orgullo nacional, el crecimiento económico y la grandeza perdida. La Gran Depresión de 1929 no solo afectó a Alemania, sino a todo el continente europeo, generando pobreza, paro y desconfianza en las democracias liberales.En este contexto, se formó el Eje de Roma-Berlín en 1936, consolidándose con la incorporación de Japón. Alemania, tras la anexión de Austria (Anschluss) en 1938 y la ocupación de los Sudetes checoslovacos después de la Conferencia de Múnich, comenzó a desplegar una agresiva política expansionista. Un elemento clave fue la firma del pacto de no agresión germano-soviético en agosto de 1939, que permitió a Hitler expandirse sin temor a un ataque soviético por el este.
La crisis de Polonia constituyó el detonante inmediato del conflicto. El “corredor de Danzig” era visto por Hitler como estratégico, y, tras el rechazo de sus demandas por parte de Gran Bretaña y Francia, Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre de 1939. Dos días después, Francia y el Reino Unido declararon la guerra a Alemania, dando comienzo oficialmente a la Segunda Guerra Mundial.
En 1939, Alemania ya se había erigido como la principal potencia industrial y militar de Europa, aunque dependía de materias primas importadas. Frente a ella, las potencias aliadas se organizaban en torno a Francia, Reino Unido y, más adelante, la Unión Soviética y Estados Unidos, países todos ellos con características militares y económicas propias.
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III. Bloques Enfrentados en la Guerra
El conflicto enfrentó principalmente a dos bloques: el Eje y los Aliados. El Eje, formado por Alemania, Italia y Japón, contaba además con países satélites como Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria y Finlandia, que colaboraron bien por afinidad ideológica o por presión militar. Alemania era el núcleo central, articulando sus estrategias junto a Italia en Europa occidental y a Japón en Asia. A pesar de algunos desacuerdos internos, la idea era asfixiar a los enemigos desde varios frentes: Italia presionando a Francia, Japón aprovechando la lejanía del Pacífico.Los Aliados comenzaron siendo Francia y Reino Unido, pero progresivamente se incorporaron países invadidos como Polonia, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Holanda, Yugoslavia o Grecia. También participaron las naciones del Imperio Británico, como Australia y Canadá, así como China, víctima de la expansión nipona ya antes [en 1937]. La entrada de la Unión Soviética tras la invasión alemana en 1941, y de Estados Unidos después del ataque a Pearl Harbor, consolidó el bloque aliado.
España, junto con otros países como Portugal, Suecia o Suiza, permaneció neutral. La neutralidad española, bajo el régimen de Franco, se entendía por la reciente finalización de la Guerra Civil y la debilidad del país. Aun así, el régimen simpatizaba con las potencias del Eje y envió la División Azul para combatir junto a Alemania en la Unión Soviética, lo que evidencia la complejidad de la supuesta neutralidad.
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IV. Desarrollo de la Guerra
En Europa occidental, el avance alemán fue fulminante: la invasión de Polonia acabó con Varsovia en menos de un mes. Dinamarca cayó sin apenas resistencia, y Noruega, a pesar de cierta ayuda aliada, también fue ocupada. La “guerra relámpago” o blitzkrieg culminó en mayo de 1940 con ataques coordinados y veloces a Holanda, Bélgica y Luxemburgo. En la famosa evacuación de Dunkerque, miles de soldados aliados lograron escapar a Inglaterra frente al avance alemán, un episodio que ha quedado grabado en la memoria europea por la solidaridad y organización que implicó (“milagro de Dunkerque”).La derrota de Francia fue total: París cayó en junio de 1940 y el país fue dividido entre la Francia ocupada y la Francia de Vichy, colaboracionista. El éxito arrollador de Alemania atrajo la participación de Italia, que declaró la guerra aprovechando la presumible victoria.
Sin embargo, la resistencia británica resultó decisiva. Hitler intentó doblegar a Gran Bretaña mediante ataques aéreos intensivos en la conocida Batalla de Inglaterra, pero la superioridad naval inglesa y el desarrollo de avances tecnológicos como el radar permitieron a los británicos resistir y repeler el asedio.
En el Mediterráneo, Italia aspiró a controlar regiones clave, pero sus fracasos militares y la falta de apoyo de España (Franco no llegó a entrar directamente en la guerra, aunque sí brindó apoyo logístico) limitaron las operaciones del Eje en esta zona. El conflicto se extendió por Grecia y los Balcanes, donde la resistencia local y el entorno accidentado dificultaron la rápida victoria germano-italiana.
El gran giro estratégico vino en junio de 1941, con la Operación Barbarroja, la invasión alemana a la Unión Soviética. A pesar de los éxitos iniciales y la ocupación de vastos territorios, el duro invierno ruso y la resistencia del Ejército Rojo frenaron el avance. A finales de 1941, la URSS había perdido parte de su corazón industrial, pero mantenía capacidad de respuesta.
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V. La Segunda Guerra Mundial como Conflicto Mundial
La entrada de Estados Unidos en el conflicto tras el ataque japonés a Pearl Harbor (diciembre de 1941) marcó el auténtico carácter global de la guerra. Anteriormente, los estadounidenses ya habían apoyado a los aliados con la “Ley de Préstamo y Arriendo”, suministrando material militar y humanitario.En el Pacífico, Japón, desde 1937, luchaba por el dominio del sudeste asiático y la explotación de sus recursos. Para 1942, Japón controlaba la mayor parte del sudeste asiático, enfrentándose a Estados Unidos en batallas anfibias de gran magnitud, como la de Midway o Guadalcanal.
La coordinación aliada se hizo patente en las conferencias internacionales, como la de Teherán en 1943, en la que Stalin, Roosevelt y Churchill discutieron cuestiones esenciales, como la apertura de un segundo frente en Europa occidental (desembarco en Francia) y la reorganización global tras la guerra. No obstante, ya emergían tensiones ideológicas y geopolíticas que luego desembocarían en la Guerra Fría.
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VI. Auge y Declive del Eje
En 1942, el Eje alcanzó su máxima expansión: casi toda Europa estaba bajo dominio nazi, salvo el Reino Unido, la Unión Soviética en pie de guerra y algunos enclaves resistentes. La maquinaria bélica alemana dependía de la explotación brutal de los territorios conquistados, imponiendo deportaciones masivas y trabajo forzoso.En países como Francia, Italia, Yugoslavia o Grecia surgieron movimientos de resistencia, a menudo glorificados en la literatura europea y en testimonios como los de Jorge Semprún (escritor español que fue deportado a Buchenwald) o Primo Levi (“Si esto es un hombre”), quienes relataron en primera persona la represión y el horror de los campos de concentración.
La represión nazi y sus crímenes de lesa humanidad materializados en el Holocausto, donde millones de judíos, gitanos, homosexuales y disidentes fueron exterminados en campos como Auschwitz, Sachsenhausen o Treblinka, marcaron un antes y un después en la historia de la humanidad. En España, aunque no hubo campos de concentración nazis, la persecución contra republicanos exiliados y la colaboración franquista en la persecución de judíos en Europa oriental son hechos, relativamente poco conocidos, que evidencian la dimensión paneuropea del conflicto.
Otro capítulo oscuro fue el internamiento de ciudadanos de origen japonés en Estados Unidos en campos de concentración - un dato menos conocido en el contexto europeo pero concluyente para comprender las dimensiones mundiales de la guerra. Finalmente, la utilización de la bomba atómica por Estados Unidos en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 puso de manifiesto el poder destructivo de la tecnología militar moderna.
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VII. Fin de la Guerra y Derrota del Eje
El retroceso alemán empezó con la derrota en Stalingrado (1942-43), punto de inflexión que supuso la rendición del VI Ejército alemán y el impulso de la contraofensiva soviética, que terminaría tomando Berlín en mayo de 1945. En el Mediterráneo, la operación Torch (desembarcos aliados en el norte de África) permitió el control aliado de la región y el asalto posterior a Italia. Mussolini fue depuesto en 1943, y pese a la ocupación alemana del norte de Italia, la resistencia local y los avances aliados aceleraron el colapso del Eje.En el Pacífico, a partir de 1943, Estados Unidos y sus aliados reconquistaron posiciones estratégicas, avanzando palmo a palmo hasta Japón. El desembarco de Normandía (6 de junio de 1944) supuso la apertura del segundo frente y el principio del fin para la Alemania nazi. Las conferencias internacionales establecieron las pautas para la posguerra, aunque no sin tensiones.
La rendición incondicional de Alemania se produjo el 8 de mayo de 1945, tras el suicidio de Hitler y la entrada soviética en Berlín. En Asia, la capitulación de Japón tuvo lugar el 2 de septiembre de 1945, después de los bombardeos atómicos. Así, finalizaba la Segunda Guerra Mundial, pero se abría una nueva era de enfrentamientos diplomáticos: la Guerra Fría.
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VIII. Conclusión
La Segunda Guerra Mundial es, sin duda, el acontecimiento decisivo del siglo XX. Sus consecuencias son incalculables: la destrucción material de ciudades e infraestructuras, el sufrimiento humano de millones de muertos y desplazados, y el trauma colectivo que dejó en la memoria europea. El Holocausto y otros genocidios demostraron hasta dónde puede llegar la crueldad cuando la intolerancia y la ideología extremista adquieren el poder.En el plano tecnológico y militar, la guerra significó la aparición de armas que cambiarían para siempre el equilibrio mundial, como la bomba atómica. Europa quedó devastada y perdió el liderazgo mundial en favor de Estados Unidos y la URSS, potencias que articularon el mundo bipolar de la Guerra Fría. Se fundó la ONU como intento de evitar futuras guerras tan devastadoras.
Las lecciones de la Segunda Guerra Mundial son claras: evitar la intolerancia, defender los derechos humanos y la democracia, y mantener la memoria histórica viva para prevenir la repetición de semejantes atrocidades. En España, aunque no fue directamente combatiente, la sombra de la guerra y el franquismo han condicionado durante décadas su política exterior y su relato histórico, lo que resalta la importancia de la educación y la investigación rigurosa de este periodo.
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IX. Consejos para la Redacción del Ensayo
Para abordar adecuadamente un ensayo sobre la Segunda Guerra Mundial, es fundamental utilizar un lenguaje claro, formal y riguroso, adecuado al nivel de secundaria o bachillerato. Se recomienda organizar cada apartado con conectores que faciliten la coherencia temporal y causal (“por ello”, “sin embargo”, “además”, “a continuación”), incluir datos numéricos y fechas clave, y respetar tanto el orden cronológico como el temático según convenga.Debe aportarse ejemplos específicos de hechos y personajes relevantes (como Anne Frank, Elías Canetti, Primo Levi o los guerrilleros de la Resistencia Francesa y Española exiliada). Es importante evitar opiniones no fundamentadas, pero sí se puede incorporar una reflexión personal sobre la relevancia histórica del conflicto. La revisión ortográfica y gramatical es indispensable, y es aconsejable contrastar la información con fuentes fiables, ya sea manuales escolares españoles, textos de historiadores como Paul Preston —al analizar la relación de España con la guerra— o testimonios literarios europeos.
Solo así se puede lograr un ensayo que, además de informar con rigor, contribuya a mantener viva la memoria de uno de los episodios más trágicos y definitorios de la humanidad.
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