Evolución histórica del Estado Zulia entre 1777 y 1811
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 15.01.2026 a las 19:17
Tipo de la tarea: Redacción de historia
Añadido: 15.01.2026 a las 18:55

Resumen:
Análisis del Zulia (1777-1811): lealtad monárquica, élite regional y resistencia a la independencia, marcada por su vínculo con Nueva Granada.
Historia del Estado Zulia (1777-1811)
I. Introducción
La historia del Estado Zulia durante el periodo comprendido entre 1777 y 1811 constituye una de las etapas más dinámicas y características del pasado venezolano. Situado al occidente del país, el Zulia fue epicentro de conflictos, aspiraciones y dilemas identitarios que giraron en torno al marco colonial español y a la ebullición de ideas independentistas en proceso de gestación. Al cerrar el siglo XVIII y abrir el XIX, Maracaibo –ciudad puerto y capital de la provincia– acumulaba una importancia económica, política y social de primer orden. Así, analizar la evolución del Zulia en estos años resulta indispensable para comprender tanto las resistencias como las transformaciones que conformaron su particular realidad.Los objetivos de este ensayo son, por una parte, exponer las transformaciones que vivió el Zulia a partir de su incorporación a la Capitanía General de Venezuela en 1777, y por otra, explicar el papel de Maracaibo y de las élites regionales frente al proyecto independentista nacido en Caracas. Para tal fin, cobra especial relevancia el estudio de la figura de Fernando Vicente Antonio Miyares y de los intereses comerciales y políticos que ataban a la provincia con Nueva Granada y con la propia Corona.
La tesis que guía este trabajo señala que el Zulia, a través de Maracaibo y de sus grupos de poder, mantuvo una marcada lealtad monárquica y un perfil fuertemente vinculado a su tradición comercial neogranadina, lo cual determinó la orientación conservadora del territorio hasta el inicio de la guerra de Independencia. Esta postura se manifestará en una resistencia activa a las ideas insurreccionales que, desde Caracas, intentaban irradiar la ruptura con la metrópoli.
---
II. Contexto histórico y geográfico del Estado Zulia (antes de 1777)
El Lago de Maracaibo fue descubierto oficialmente el 24 de agosto de 1499 por la expedición de Alonso de Ojeda, quien contaba entre sus integrantes con Américo Vespucio y Juan de la Cosa. En su encuentro con los pobladores originarios, los europeos escucharon el nombre “Coquibacoa”, que designaba a la región y que cambiaría primero a “Pequeña Venecia” –debido a las casas indígenas erguidas sobre palafitos en el lago– y luego a “Venezuela”, nombre que trascendería a toda la nación.Mucho antes de la llegada europea, la región había sido habitada por pueblos Arawak y Caribe, cuya presencia se remonta a más de once mil años. Estas culturas dejaron huellas duraderas, perceptibles hasta hoy en los usos, costumbres y vocabulario regional.
Durante el siglo XVI, la fundación de Maracaibo no fue un hecho aislado sino un proceso: Ambrosio Alfinger intentó establecer la ciudad en 1529, seguida de breves asentamientos re-fundados por Alonso Pacheco en 1569 y Pedro Maldonado en 1574. Finalmente, fue este último quien logró dar continuidad a la villa, que pronto sería un puerto estratégico de intercambio y de resguardo ante las incursiones de piratas franceses, ingleses y neerlandeses.
Administrativamente, hasta fines del siglo XVIII, tanto Maracaibo como otras zonas circundantes estuvieron bajo la jurisdicción de la Provincia de Mérida del Espíritu Santo y dependían directamente de Santa Fe (actual Bogotá), provocando constantes disputas y rivalidades sobre la subordinación política y territorial.
---
III. Incorporación a la Capitanía General de Venezuela (1777)
En 1777, mediante la Real Cédula dictada por Carlos III, se crea la Capitanía General de Venezuela, estableciendo nuevos límites políticos y administrativos que reorganizaban el mapa de la gobernanza colonial. Para Maracaibo y su provincia, esta decisión fue motivo de controversia. Los sectores de poder local presentaron a la Corona la petición de continuar bajo la jurisdicción del virreinato de la Nueva Granada (Santa Fe), lo cual denota el peso de las relaciones tradicionales con esa región. Sin embargo, Carlos III desestimó esta demanda, obligando a la integración formal del Zulia a la nueva estructura venezolana.Esta reestructuración alteró notablemente las dinámicas socioeconómicas de Maracaibo. Por su puerto circulaba gran parte del comercio de la región, especialmente hacia Santa Fe, Riohacha y otras localidades neogranadinas. Por ello, existía una resistencia tangible a cualquier centralismo que desplazara la orientación comercial natural del Zulia hacia Caracas. La élite marabina jugó un papel fundamental en este proceso: familias de abolengo español, especialmente de origen vasco y catalán, como los Miyares, Mancebo y Urdaneta, consolidaron su predominio político y económico, posicionándose como bisagra entre el poder local y las disposiciones reales.
El sistema de Gobierno Militar, encabezado por un gobernador nombrado directamente por la Corona, aseguraba el control directo sobre el territorio, auxiliado por burócratas, funcionarios letrados y cabildos que velaban tanto por el orden como por la aplicación de las leyes y disposiciones metropolitanas.
---
IV. Marco político y social en Maracaibo antes de 1810
Destaca, a finales del siglo XVIII y en las primeras décadas del XIX, el arraigo de una élite local bien estructurada, encabezada por figuras como Fernando Vicente Antonio Miyares. Militar gallego, Miyares fue designado gobernador de la provincia en 1798, y supo fortalecer las lealtades personales y familiares entre la clase dirigente criolla y peninsular. La construcción de poder se estabilizó gracias a aguas clientelares, alianzas matrimoniales y el intercambio de favores entre comerciantes y burócratas, creando una suerte de “red invisible” que garantizaba estabilidad política y lealtad institucional.Maracaibo vivía un notable auge comercial y demográfico: para 1785 contaba ya con cerca de tres mil casas, una docena de iglesias, varios almacenes de comercio y talleres artesanales. El bullicio de las embarcaciones en el lago, el comercio de cueros, cacao y tabaco, así como la presencia de familias adineradas, le dieron a la ciudad un aire cosmopolita –dentro de los cánones de la época– y favorecieron la consolidación de un orden público eficiente. El gobernador regulaba detalladamente la vida urbana a través de bandos y disposiciones sobre higiene, comercio y seguridad, asegurando estabilidad y previsibilidad en un contexto de frecuentes amenazas externas.
En lo político, Maracaibo se distinguía por un sólido sentimiento monárquico. El apoyo a Fernando VII y la legitimidad dinástica era un elemento indiscutible tanto para las autoridades como para buena parte de la sociedad. Cuando tras los sucesos europeos de 1808 el rumor de inestabilidades y levantamientos proliferó en provincias vecinas, el Cabildo de Maracaibo se mostró especialmente activo al emitir bandos que prohibían cualquier manifestación sediciosa y velaban por la fidelidad a la Corona.
---
V. El proceso independentista de 1810 y las diferentes posturas en Venezuela
El pronunciamiento caraqueño del 19 de abril de 1810 supuso una ruptura irreparable en el rumbo del virreinato. Tras deponer a las autoridades realistas, la recién instaurada Junta Suprema de Gobierno de Caracas buscó legitimar su posición consiguiendo el apoyo de las provincias aledañas. La Junta, formalizada el 25 de abril, aseguraba el control militar en la capital y, acto seguido, enviaba misiones diplomáticas a Cumaná, Barcelona, Margarita, Barinas, Mérida, Trujillo, Guayana, Coro y Maracaibo para persuadirles a sumarse a la causa autonomista.Los resultados fueron dispares. Provincias como Cumaná, Barcelona, Margarita, Mérida, Trujillo y Barinas aprobaron la constitución de la Junta con entusiasmo o reservas, mientras que otras, notablemente Coro y Maracaibo, mantuvieron posiciones inflexibles de lealtad al rey. En el caso de Maracaibo, las razones de esta fidelidad se hallan en los lazos comerciales con Santa Fe, la diferenciación identitaria respecto a Caracas, un conservadurismo político afianzado y el liderazgo enérgico de Miyares, apoyado por el Cabildo y las familias de mayor peso social.
La respuesta de Miyares fue institucional: se estableció en Maracaibo una “Junta Superior de Gobierno” destinada a administrar el territorio en nombre del monarca y a reforzar la disciplina interna. Se promovió la vigilancia sobre vecinos y comerciantes considerados sospechosos y se reinstauraron medidas excepcionales para evitar cualquier conato independentista.
---
VI. Conflictos y comunicaciones entre Maracaibo y Caracas (1810)
Las relaciones entre Caracas y Maracaibo, a partir del pronunciamiento, fueron tensas y plagadas de suspicacias. El 22 de junio de 1810, la Junta Suprema de Caracas remitió una comunicación oficial a Miyares lamentando la renuncia de Maracaibo a los objetivos comunes y exhortando a reconsiderar su postura. Sin embargo, el gobernador respondió firme, defendiendo la fidelidad a la monarquía y justificando sus acciones amparadas en su lealtad al orden imperial y en el marco legal establecido por Carlos III.Miyares implementó un régimen de control casi absoluto: vigilancia sobre el comercio, detención de elementos sospechosos de simpatizar con la causa caraqueña y ordenanzas restrictivas para impedir la circulación de noticias y personas que pudieran alterar el orden. El Ayuntamiento, por su parte, se alineó sólidamente con el gobernador. La élite económica y política reforzó la autoridad y el prestigio de la administración local, consolidando la resistencia subjetiva frente a las presiones independentistas.
Esta etapa puso de relieve la fortaleza institucional y simbólica del poder colonial en Maracaibo, donde, a diferencia de Caracas, el cambio no pareció deseado ni necesario para sectores significativos de la sociedad hasta entonces.
---
VII. Consecuencias y desenlaces del conflicto (1810-1812)
El periodo de 1810 a 1812 estuvo marcado por la supervivencia, aun precaria, de la autoridad monárquica en Maracaibo. Miyares consiguió mantener el dominio sobre la provincia gracias a su prestigio, al apoyo del Cabildo y a una red de allegados con capacidad de movilizar recursos. Sin embargo, la llegada paulatina de los ecos revolucionarios y la presión de otras regiones generaron fisuras.En 1812, el oficial Domingo Monteverde, que actuaba en nombre de la Corona pero con intereses propios, desconoció la autoridad de Miyares y le despojó de su cargo. A pesar de los manifiestos públicos redactados por Miyares defendiendo su conducta –documentos que hoy enriquecen el archivo colonial–, la autoridad política local entró en declive.
A la postre, este proceso marcó el comienzo del final para la hegemonía monárquica en el Zulia y abrió la puerta a una integración progresiva en el movimiento emancipador venezolano. El conflicto regional anticipó debates identitarios y políticos que reaparecerían a lo largo del siglo XIX y que aún siguen presentes en el imaginario regional zuliano.
---
VIII. Conclusión
El Estado Zulia, entre 1777 y 1811, se erigió como un enclave de singular tradición monárquica, ligado profundamente a la Corona y a los intereses comerciales con Nueva Granada. La capacidad de su élite para reforzar la estructura de poder, ilustrada por figuras como Fernando Vicente Antonio Miyares, permitió resistir las olas emancipadoras durante los primeros momentos del proceso independentista venezolano.Esta resistencia, lejos de ser una simple obstinación, respondía a complejos entramados históricos, económicos y culturales que diferenciaban al Zulia de otras regiones. Sin embargo, la descomposición del poder colonial y las presiones tanto internas como externas terminaron por abrir el camino hacia la integración definitiva del Zulia a la República, sentando las bases para su posterior desarrollo político y social.
El análisis de este periodo invita a la reflexión acerca del modo en que las identidades locales, las estructuras de poder y las circunstancias económicas modelan la historia de un territorio. Quedan preguntas abiertas sobre la evolución del Zulia tras 1811 y el papel que la riqueza petrolera –descubierta en el siglo XX– ha jugado en su proyección nacional e internacional.
---
IX. Consejos para la redacción del ensayo
Para la correcta elaboración de trabajos sobre esta temática se recomienda seguir un orden cronológico, explicando de forma clara causas y consecuencias de cada suceso. Es fundamental incluir datos concretos –nombres de gobernadores, fechas exactas, acciones del Cabildo– y situar los acontecimientos en el contexto nacional y colonial. Deben evitarse anacronismos y emplearse términos acordes a la época: “pronunciamiento”, “Junta Suprema de Gobierno”, “Capitanía General”, “lealtad monárquica”, “cabildos”, etc. El uso de esquemas o mapas facilita la comprensión geográfica y política del proceso estudiado.---
X. Posibles recursos bibliográficos y fuentes para ampliar el trabajo
Al investigar la historia del Zulia, resultan esenciales los documentos coloniales custodiados en el Archivo General de la Nación. Las actas de Cabildo, los manifiestos de los gobernadores, las comunicaciones oficiales entre Caracas y Maracaibo y los estudios especializados sobre la élite zuliana ofrecen perspectivas ricas y matizadas. Obras como la de Inés Quintero sobre Fernando Miyares, los análisis de la independencia en Occidente en la Biblioteca Ayacucho, y los estudios sobre las provincias bajo la Capitanía General de Venezuela constituyen imprescindibles fuentes para profundizar y enriquecer futuros ensayos sobre la historia regional y nacional.Fin.
Evalúa:
Inicia sesión para evaluar el trabajo.
Iniciar sesión