Análisis detallado de El sabueso de los Baskerville de Arthur Conan Doyle
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Tipo de la tarea: Análisis
Añadido: 15.01.2026 a las 18:47

Resumen:
Análisis detallado de “El sabueso de los Baskerville”: estructura, personajes y temas, valorando su importancia en la literatura policíaca europea.
Análisis exhaustivo de “El sabueso de los Baskerville” de Arthur Conan Doyle
I. Introducción
La novela «El sabueso de los Baskerville» se ha consolidado como una de las obras cumbre de la literatura policíaca europea, y, sin duda, es el título más conocido del canon de Sherlock Holmes. Dentro del marco del género policial, esta novela ocupa un lugar privilegiado no solo por sus ingeniosos enigmas, sino por su lograda mezcla de racionalidad deducida y atmósfera misteriosa. Arthur Conan Doyle, su autor, se convirtió gracias a sus relatos y novelas dedicados a Holmes en un referente imprescindible de la literatura victoriana, y su influencia ha llegado igualmente a España, donde la novela de detectives sigue siendo objeto de estudio y disfrute para los estudiantes.Sherlock Holmes ha trascendido el ámbito literario para convertirse en un símbolo cultural, comparable al Don Quijote de Cervantes en la manera en que encarna una forma de ver el mundo: la razón por encima del mito, el ingenio frente al miedo. En esta obra, Doyle logra conjugar la tradición británica del gótico con los modernos procedimientos analíticos que inauguró Edgar Allan Poe, pero llevados a un nuevo nivel de detalle y elegancia.
En este ensayo, voy a analizar detalladamente tanto la trayectoria de Arthur Conan Doyle como la estructura, los personajes y los temas de esta obra magistral, enlazando sus recursos literarios con cuestiones históricas, sociales y culturales pertinentes en el contexto educativo español. Ofreceré una valoración propia para animar al lector a abordar este clásico desde una perspectiva crítica y actual.
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II. Localización: Arthur Conan Doyle y su obra
Arthur Conan Doyle (1859-1930) pasó a la historia como uno de los grandes narradores europeos. Nacido en Edimburgo, ejerció inicialmente la medicina, experiencia que supo convertir en un recurso invaluable para sus narraciones, dotando a Holmes de habilidades analíticas inspiradas en la observación clínica y el método científico. En una época en la que la medicina y la ciencia empezaban a conquistar terreno frente al pensamiento mágico, Doyle encontró la fórmula perfecta para fascinar al público europeo, incluido el español, marcado durante el siglo XIX por la transición entre la superstición popular y la ilustración.Su primer éxito llegó con «Estudio en escarlata» (1887), obra que introduce a Holmes y Watson y cuyas primeras ediciones no tuvieron aún gran difusión en España, pero pronto la fama del detective alcanzó nuestro país mediante la prensa de la época y sucesivas traducciones. Le siguieron «El signo de los cuatro» (1890) y la imprescindible colección «Las aventuras de Sherlock Holmes» (1892). No menos importantes son relatos posteriores como «Su último saludo en el escenario» (1917), que marcó un falso final a la serie.
Doyle fue, además, un experto escritor de novelas históricas como «La compañía blanca» o «Micah Clarke», y se involucró activamente en cuestiones políticas, llegando a recibir el título de Sir por su participación a favor de Reino Unido en la guerra de los bóers, acción que motivó cierta controversia en la prensa europea, incluida la española. También escribió obras dramáticas y ensayos, como su «Historia de Waterloo». La influencia de su formación médica, su trato directo con la ciencia y sus inquietudes por el contexto político y social, le permitieron enriquecer sus historias con detalles minuciosos y un enfoque racionalista pocas veces visto previamente en el género policíaco.
Es imprescindible, cuando abordamos la lectura de «El sabueso de los Baskerville», relacionar el rigor científico de Doyle con el gusto por las atmósferas inquietantes y los hechos históricos que tan bien se adaptan al interés de los lectores españoles, tradicionalmente atentos a la mezcla de razón y misterio en nuestra literatura, desde el escepticismo cervantino hasta el suspense de Galdós en novelas como «La incógnita».
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III. Estructura externa de la novela
La edición de referencia de Grupo Anaya, habitual en los institutos españoles, cuenta con 256 páginas, de las que 213 corresponden al texto principal (la novela en sí), y el resto a apéndices que aportan información complementaria. La obra está dividida en 15 capítulos, número que facilita una lectura segmentada y pausada, especialmente útil en el marco escolar.El apéndice, puesto al final, resulta muy útil para contextualizar tanto el mito del perro demoníaco como la verdadera geografía del páramo de Dartmoor en Devon, escenario real que Doyle conoció personalmente. Aquí el lector español puede acceder a referencias directas sobre el entorno, el origen de la leyenda del sabueso y el propio proceso de creación del personaje de Holmes. Así, este acompañamiento documental legitima una mezcla única de realidad y ficción: el paisaje que se describe es real y puede situarse en los mapas, y la leyenda del perro fantasma conecta con el folklore europeo, incluidos relatos similares en la Galicia atlántica o la sierra de Guadarrama, donde leyendas de perros negros espectrales han tenido también una notable tradición.
En la edición comentada se menciona, asimismo, la relación de Doyle con Henry Baskerville (personaje que además comparte apellidos con figuras reales británicas, lo que contribuye a la verosimilitud del relato). Es recomendable prestar atención a estos datos durante el análisis, ya que enriquecen la percepción del texto y permiten trazar paralelismos culturales en el aula entre mitos británicos y españoles.
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IV. Estructura interna de la novela
La narración se apoya en un punto de vista en primera persona, encarnado por el Doctor Watson, compañero inseparable de Holmes y auténtico cronista de sus aventuras. Esta elección tiene implicaciones relevantes: acerca la experiencia al lector, contribuye a dosificar la información y genera empatía a través de sus propias emociones, dudas y reflexiones. El punto de vista retrospectivo (Watson narra una historia del pasado) permite una presentación de los hechos filtrada por la memoria y el análisis, mecanismos muy valorados en literatura española desde la novela picaresca hasta los relatos de Galdós.El tiempo narrativo abarca unos dos meses. La estructura temporal se divide en varias fases claras: la primera etapa se desarrolla en Londres, donde se sientan las bases del caso y se organiza el viaje (máximo una semana); el grueso de la acción transcurre en el páramo de Dartmoor y las inmediaciones de Baskerville Hall (un mes y medio aprox.); finalmente, el desenlace y conclusiones tienen lugar de nuevo en Londres. El recurso a fechas textuales y referencias temporales exactas aporta verosimilitud, facilitando el seguimiento de la investigación, como ocurre en novelas españolas del siglo XIX que anclan la acción en momentos históricos clave (piénsese, por ejemplo, en los Episodios Nacionales).
El espacio es otro protagonista fundamental. Londres, con su bullicio, orden y racionalidad, funciona como contrapunto al inquietante páramo, un entorno desolado y peligroso, pero también cargado de misticismo; la ciénaga de Grimpen y los parajes inexplorados refuerzan la sensación de amenaza que pesa sobre los personajes. Las residencias, como Baskerville Hall (con su atmósfera gótica al estilo de «El monte de las Ánimas» de Bécquer) o Merripit House, se convierten en escenarios clave para el suspense. No menos sugerente resulta la cabaña secreta de Holmes, que subraya el aislamiento del detective. Este tratamiento del espacio, tan presente en la novela gótica europea, resulta tremendamente efectivo para mantener el suspense y alimenta la tradición, también existente en la literatura española, de dotar al paisaje de cualidades casi humanas.
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V. Personajes principales y su caracterización
El elenco de personajes combina arquetipos de la novela policíaca clásica con creaciones originales. Sherlock Holmes es el prototipo de detective independiente, escéptico y metódico. Su imagen, con la clásica gorra de tweed, la pipa y el abrigo a cuadros (elementos visuales que se popularizaron gracias a las ilustraciones de Sydney Paget), es reconocible en todo el mundo. Practica deporte y hace gala de un autocontrol casi inhumano. Sin embargo, su trato es a menudo frío y su orgullo, patente, lo que le distancia tanto de otros personajes como del lector.El Doctor Watson, narrador y colaborador indispensable, es próximo, humano y a veces impulsivo. Su carácter entusiasta, su necesidad de acción, frente a la frialdad de Holmes, configuran un binomio fundamental. En muchos sentidos, Watson es el auténtico héroe cotidiano, el que asume riesgos y comete errores que hacen avanzar la trama. Para los lectores españoles, puede recordar al Sancho Panza cervantino: testigo y actor a la vez, cercano, con un punto de ironía y muy humano.
Otros personajes principales son el Doctor Mortimer, sagaz y culto, enamorado del misterio y de la tradición rural inglesa, y Sir Henry Baskerville, heredero de la mansión, joven valiente y víctima potencial de la amenaza legendaria. Ambos lucen perfiles psicológicos bien desarrollados y aportan matices narrativos.
En el papel de antagonistas, los Barrymore son mayordomo y ama de llaves de la mansión; sus actitudes equívocas y su oscuro secreto siembran la duda durante la investigación, reflejando la desconfianza hacia los criados presente en la literatura decimonónica europea. Igualmente, Jack Stapleton (junto con su esposa, que finge ser su hermana) encarna la maldad sofisticada: su aparente erudición y amabilidad son máscaras bajo las que se esconde el verdadero enemigo, construcción habitual en el folletín europeo (algo similar puede encontrarse en «El clavo» de Pedro Antonio de Alarcón).
No podemos olvidar a personajes secundarios como Sir Charles Baskerville, la víctima cuya muerte desencadena todo el enigma; Frankland y Laura Lyons, piezas importantes para el desarrollo del misterio; ni tampoco a Selden, el fugitivo, elemento que añade tensión y crítica social (tema relevante en el siglo XIX español con la novela social de Galdós). El inspector Lestrade representa la policía tradicional, fuente de tensión entre lo oficial y lo privado, y Cartwright o Perkins, ayudas prácticas de los protagonistas, aportan color y dinamismo.
Cada personaje está cuidadosamente descrito, con detalles físicos y comportamentales que alimentan las sospechas o simpatías del lector, técnica fundamental para mantener el misterio. Las relaciones tensas y las alianzas temporales resultan en un retrato de la naturaleza humana muy eficaz y atemporal.
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VI. Temas principales de la novela
Entre los temas centrales destacan la inteligencia y la astucia: Sherlock Holmes personifica el triunfo de la deducción y el método científico frente a la superstición y el miedo ancestrales. La novela alterna constantemente entre la investigación racional y la confrontación con el mito, manifestado en el legendario sabueso infernal. Este enfrentamiento recuerda a la tensión entre ciencia y creencias populares que se observa en la cultura española decimonónica, donde la literatura costumbrista muchas veces reflejó el choque entre modernidad y tradición.El uso de la reflexión y el tiempo de análisis es fundamental: los momentos en que Holmes o Watson meditan sobre pistas, se recluyen para pensar o revisan detalles aparentemente insignificantes, contribuyen a desmontar el miedo irracional y a restablecer el orden lógico.
El tema del bien contra el mal aparece no solo en los crímenes, sino en la lucha entre el peligro concreto (el asesinato planeado) y el peligro sugerido (la maldición y el sabueso legendario). El lector, como los personajes, viaja de la incredulidad al horror para finalmente regresar al escepticismo racional, experiencia que ilustra de forma universal la importancia de analizar antes de juzgar, lección central en la educación europea.
El peso del folklore y del espacio como catalizadores de la tensión narrativa es otro aspecto esencial: el páramo es tanto escenario real como territorio simbólico de lo remoto y desconocido, algo bien comprendido en la literatura castellana y gallega.
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VII. Estilo narrativo
El estilo adoptado por Doyle es ágil, claro y directo, en la mejor tradición de la novela policíaca, pero incluye descripciones elaboradas (páramos, casas, personajes) que nunca retrasan la narrativa, sino que contribuyen a un ambiente denso y sugestivo, tan propio de las novelas góticas y realistas de finales del XIX en Europa. Los diálogos son precisos, muchas veces cargados de ironía y dobles sentidos, recurso habitual que podemos observar también en autores como Clarín o Pardo Bazán.El vocabulario incluye tecnicismos médicos, antiguos términos rurales y adjetivaciones que a veces pueden resultar arcaizantes, lo cual enriquece la atmósfera. La narración en primera persona implica profundamente al lector y permite que la sorpresa y el desconcierto del propio narrador se transmitan con mayor eficacia.
Comparado con otras obras del género, «El sabueso de los Baskerville» destaca por conseguir una tensión constante sin sacrificar el realismo de los personajes y del entorno, logrando un equilibrio entre aventura, suspense y retrato de caracteres.
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VIII. Comentario y conclusión personal
«El sabueso de los Baskerville» merece su fama como obra maestra de la narrativa policíaca. La historia es compleja, llena de matices y enredos, pero su estructura en capítulos claros y la progresión de la intriga hacen que sea accesible incluso para lectores no iniciados en el género. Respecto a los personajes, suelo sentir mayor simpatía por el Doctor Watson, que, lejos de ser simple acompañante, se convierte en el héroe real de la novela, mostrando una humanidad y cercanía que muchas veces faltan en Holmes, cuyo distanciamiento puede incluso resultar insolente.El libro es muy recomendable para los estudiantes de secundaria o bachillerato, aunque no imprescindible si se busca una historia ligera; resulta mucho más disfrutable si se presta atención a los detalles y si se contextualizan los acontecimientos en su época.
Las ilustraciones originales de Sydney Paget, presentes en muchas ediciones, añaden una dimensión visual e histórica fascinante. Fueron cruciales para la popularización de la imagen de Holmes y constituyeron, desde la publicación original en la revista Strand, un complemento inmejorable para la imaginación del lector.
La vigencia de Holmes como icono cultural radica en la universalidad de sus métodos y en la atemporalidad de los conflictos humanos que enfrenta. Recomiendo encarecidamente una lectura crítica y abierta de esta novela: más allá del misterio, nos ofrece una estupenda excusa para reflexionar sobre la razón, la superstición y la inteligencia como caminos complementarios de conocimiento.
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IX. Bibliografía y recursos recomendados
- Arthur Conan Doyle, «El sabueso de los Baskerville» (ed. Grupo Anaya, con apéndices informativos). - Arthur Conan Doyle, «Estudio en escarlata» y «Las aventuras de Sherlock Holmes». - [Artículo académico sobre la geografía de Dartmoor y su influencia en la narrativa gótica inglesa.] - [Estudio sobre la leyenda del perro negro en el folclore europeo.] - [Selección de novelas policíacas de los siglos XIX y XX en la literatura española.]---
En definitiva, “El sabueso de los Baskerville” constituye una lectura rica y sugerente, capaz de enganchar al lector joven y de invitar a la reflexión sobre la verdad, la mentira y el poder de la razón.
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