Marianela: mirada y crítica social en la novela realista de Pérez Galdós
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 16.01.2026 a las 14:51
Tipo de la tarea: Análisis
Añadido: 16.01.2026 a las 13:59
Resumen:
Marianela: crítica al juicio social y la hipocresía; la visión física revela prejuicios, la ciencia no resuelve la exclusión.
Marianela: Mirada, marginación y crítica social en la novela realista de Pérez Galdós
¿Qué significa realmente ver a una persona más allá de su rostro o condición? En *Marianela* (1878), Benito Pérez Galdós invita al lector a reflexionar sobre esta cuestión fundamental, contraponiendo la mirada física a la comprensión moral. Situada en el contexto del realismo decimonónico español, la novela se convierte en un incisivo retrato de la sociedad de su tiempo, donde la visión -literal y figurada- es metáfora de los mecanismos mediante los cuales una comunidad valora, acepta o excluye a los individuos diferentes. Galdós, figura central de la literatura española, utiliza la historia de Marianela, una joven marginalizada en una aldea minera, para denunciar la superficialidad de los juicios sociales y los límites de un progreso científico incapaz de subsanar la desigualdad más elemental: la del reconocimiento humano. A través del contrapunto entre personajes como Pablo y el doctor Golfín, el autor despliega una compleja crítica que abarca desde la hipocresía social hasta las promesas ambiguas de la modernidad, apoyándose en recursos narrativos realistas y motivos simbólicos. Este ensayo analizará cómo la novela, lejos de ofrecer un simple melodrama sentimental, constituye un examen agudo de la marginación, la belleza y la ética social, abordando temas esenciales, el retrato psicológico de sus personajes y el innovador uso de las técnicas narrativas galdosianas.
Marco histórico y literario
El realismo español, dominante a finales del siglo XIX, surgió como reacción frente a la exaltación individual y la evasión de la realidad propias del romanticismo. Los autores realistas, entre los que Galdós ocupa un lugar destacado junto a Emilia Pardo Bazán o Leopoldo Alas Clarín, se propusieron retratar con verosimilitud y minuciosidad tanto los ambientes urbanos como rurales, exponiendo costumbres, problemáticas sociales y condiciones materiales de vida. *Marianela* nace precisamente en este contexto, cuando España experimentaba profundas transformaciones: la Revolución de 1868, la industrialización incipiente, los avances científicos y crecientes tensiones entre un orden tradicional y la irrupción de nuevos valores laicos y racionalistas.Galdós, autor prolífico y observador atento de la sociedad, manifestó un interés constante por los desfavorecidos y por el análisis de la injusticia estructural. Sus novelas, que abarcan tanto la crónica histórica (*Episodios nacionales*) como el retrato de la vida contemporánea (*Fortunata y Jacinta*, *La desheredada*), se caracterizan por una crítica liberal y anticlerical, una voluntad de documentar la realidad y una preocupación por el progreso ético. En *Marianela*, todos estos elementos se conjugan: la pobreza de la zona minera de Socartes, la situación de orfandad de la protagonista, la fe en la medicina y el enfrentamiento con los prejuicios heredados, componen un tapiz típico del realismo, que exige al lector un ejercicio de empatía y de juicio crítico.
Breve resumen de la trama y su función analítica
La acción de la novela gira en torno a Marianela (Nela), una joven huérfana de aspecto poco agraciado, que ejerce de guía y amiga de Pablo, un muchacho rico y ciego de nacimiento. La llegada del doctor Teodoro Golfín, reputado oftalmólogo, despierta la esperanza de que Pablo recupere la vista. Sin embargo, la restitución de la visión deriva en un brutal conflicto entre el ideal y la realidad: al ver por primera vez, Pablo rechaza inconscientemente a Nela, ahora consciente de su defecto físico, y es empujado hacia Florentina, bella y virtuosa. El desenlace trágico de Nela sirve, más que como simple giro argumental, como detonante para evidenciar la violencia simbólica de la exclusión social y los límites de las soluciones reformistas.El resumen ocupa aquí su lugar como apoyo para contextualizar las escenas citadas posteriormente, evitando la tentación de convertir el ensayo en una mera enumeración de hechos.
Análisis de temas principales
4.1. Vista y conocimiento: la metáfora central
La visión, en *Marianela*, supera lo sensorial para convertirse en emblema de cómo se construye y limita la verdad sobre el otro. Antes de recuperar la vista, Pablo vive enamorado de Nela por su bondad y ternura, pero su afecto es ciego en doble sentido: ignora la fealdad externa y sólo ve la belleza interior. La famosa declaración de Pablo —“Nela es mi ángel”— ilustra este acceso privilegiado a la esencia espiritual. No obstante, Galdós señala la fragilidad de este ideal: cuando Pablo ve el mundo exterior, sus percepciones se someten al código social dominante, que equipara belleza con valor moral.Esta paradoja es subrayada en la escena posterior a la operación, cuando Pablo confiesa: “¡Tú no eres Nela, no puedes serlo!” (Pérez Galdós, *Marianela*. Ed. Cátedra, 1995, p. 183). La metáfora visual recorre toda la obra, desde la oscuridad inicial —casi protectora— hasta el desenmascaramiento cruel de la luz. Por tanto, se hace evidente que para Galdós la verdadera ceguera es la del corazón social, incapaz de reconocer dignidad en quienes no se ajustan a sus estereotipos.
4.2. Belleza, fealdad y juicio social
La fealdad de Marianela es un motivo recurrente y, más que un atributo físico, funciona como señal estigmatizadora. Desde el inicio, los aldeanos la nombran con apelativos animalescos y la ven como “poco más que perrilla” (p. 27) o “bulto inútil”. A través de este lenguaje y de gestos cotidianos, Galdós denuncia la facilidad con la que una comunidad proyecta sus prejuicios sobre los más vulnerables. La exclusión de Nela no es sólo material, sino simbólica: carece de horizonte vital propio, no tiene derecho a la educación y su autoestima se hunde, convencida de que su destino natural es el desecho.Este pasaje ejemplifica cómo el baremo social de belleza legitima la marginación: “Eso no es niña… es un espantajo que habla” (p. 57). La novela muestra así que el juicio social es performativo: Nela no nace inferior, sino que es sistemáticamente relegada y se asume como tal. La crítica galdosiana trasciende la anécdota y apunta directamente a la raíz de la desigualdad.
4.3. Ciencia, progreso y límites éticos
El personaje de Teodoro Golfín, médico ilustrado y bienintencionado, encarna la confianza en los avances científicos y en un ideal filantrópico de justicia social. La operación de Pablo representa, en apariencia, una victoria de la razón y la técnica, propias del ambiente decimonónico de fe en el progreso. Sin embargo, Galdós problematiza este optimismo: la recuperación de la vista transforma el conflicto pero no lo resuelve, sino que desplaza la desgracia de uno a otra.La pregunta ética central —¿de qué sirve ver si no se sabe mirar?— recorre la trama: Golfín logra corregir un defecto físico, pero la estructura de desigualdad permanece intacta. Por tanto, la novela plantea que el avance técnico, sin una reforma moral profunda, termina siendo insuficiente e incluso puede reforzar los mecanismos de exclusión.
4.4. Compasión, hipocresía y performatividad social
El aunque la comunidad se muestra compasiva hacia Nela en ciertos momentos, la mayor parte de su piedad es interesada y tardía, intensificándose sólo tras la muerte de la joven. El funeral, descrito con detalle, es una escena de reconocimiento post mortem, impregnada de una hipocresía latente: los mismos vecinos que evitaban a Nela en vida, la lamentan públicamente como mártir de la bondad desdichada.A través de esta escenificación, Galdós retrata el simulacro de moralidad que caracteriza a las comunidades cerradas y tradicionales: la compasión es más un gesto para reforzar la cohesión interna que un principio ético auténtico. Este fenómeno, que podríamos llamar “economía afectiva”, revela hasta qué punto la novela trasciende el caso individual para formular una denuncia social de amplio alcance.
Análisis de personajes
Marianela es, en todo momento, el epicentro emocional de la novela, modelada como un personaje profundamente psicológico y vulnerable. Su lenguaje sencillo y a menudo infantil, junto a frases como “¿Para qué sirvo yo en este mundo?” (p. 44), pone de relieve su falta de autoestima y su dependencia afectiva de Pablo. A lo largo del relato, Marianela oscila entre la inocencia inicial y una desolación creciente a medida que toma conciencia de su soledad y su destino marginal.Pablo encarna la contradicción entre idealismo romántico y sumisión a los valores de su clase social. En la primera mitad de la novela, representa el amor que trasciende la apariencia; pero, al recuperar la vista, se convierte involuntariamente en verdugo de Nela, sometido a las expectativas familiares que le empujan hacia Florentina. Su evolución es trágica, pues finalmente comprende demasiado tarde la profundidad de su vínculo con Marianela.
Teodoro Golfín refleja el tipo de intelectual ilustrado, generoso y paternalista. Aporta a la aldea tanto conocimientos médicos como una perspectiva reformista, pero sus intervenciones tienen límites: por mucha capacidad técnica que posea, no es capaz de alterar los mecanismos sociales de exclusión. Su dolor ante la muerte de Nela lo humaniza, pero también subraya la impotencia ética de sus buenas intenciones.
Los personajes secundarios (Florentina, Don Francisco, la familia Centeno y los mineros) ofrecen un panorama completo de la sociedad local, desde la caridad sin autocrítica de la “hermana perfecta” Florentina hasta la indiferencia resignada de los pobres. Todos ellos contribuyen a crear una red de costumbres, prejuicios y jerarquías que sostienen la marginalidad de la protagonista.
Espacio, tiempo y técnica narrativa
El escenario de Villamojada y, sobre todo, la mina de Socartes, no es un simple fondo decorativo, sino que participa activamente en la construcción simbólica del texto. Las descripciones de “paisaje yermo” o “barrancas negras” sugieren el deterioro físico y moral de una sociedad atenazada por la miseria. El espacio refleja así la posición de Nela: marginada, expuesta y sin refugio.El tiempo de la novela resulta indefinido pero reconocible: la atmósfera cotidiana y el ritmo pausado, surcado por rituales diarios y estaciones, acentúan la universalidad de la experiencia de Nela. El narrador omnisciente, aunque cede la focalización en ocasiones a los personajes principales (sobre todo Nela y Golfín), imprime al relato una mezcla de distancia crítica y simpatía, lo que potencia la identificación emocional del lector y, a la vez, su reflexión racional.
El estilo de Galdós combina la precisión descriptiva —con frecuentes términos técnicos de minería y oftalmología— con pasajes de lirismo sencillo, en los que predomina la empatía por los más débiles. El uso alterno de lenguajes populares y registros cultos refuerza esta perspectiva polifónica y realista.
Símbolos y motivos recurrentes
El motivo de los ojos y la visión es el gran símbolo de la novela, funcionando como hilo conductor para analizar el conocimiento, la inocencia y el juicio. Las reiteradas aluciones a la luz y la oscuridad refuerzan el binomio esperanza/derrota: cuando Pablo recobra la vista, la luz física produce la mayor de las oscuridades morales para Nela.Objetos simbólicos como la jaula del mirlo, la ropa remendada o el funeral, sirven para visualizar la jerarquía afectiva y social: mientras Nela es tratada como un animal doméstico, Florentina representa el ideal burgués de perfección y orden. Incluso la mina aparece como metáfora del desgaste vital y del valor sacrificado de quienes viven en la penumbra tanto real como simbólica.
Interpretaciones críticas y objeciones
Puede leerse *Marianela* como una denuncia frontal de la hipocresía burguesa y de la injusticia contra los disidentes de la norma. Otros enfoques, como el psicológico, exploran el drama interno de la protagonista y la construcción de su identidad marcada por el rechazo. Por su parte, la novela plantea preguntas éticas de gran actualidad sobre los límites de la medicina y las responsabilidades sociales de quienes ostentan el poder.Algunos críticos han postulado que la novela cae en sentimentalismo, diluyendo la crítica social entre lágrimas; sin embargo, un examen atento evidencia que el sentimentalismo es instrumentalizado por Galdós para suscitar compasión y sobre todo para evidenciar la brutalidad del rechazo. Limitar *Marianela* al melodrama es pasar por alto su dimensión interrogativa y corrosiva.
Evaluación del profesor:
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 16.01.2026 a las 14:51
Sobre el tutor: Tutor - Javier E.
Desde hace 16 años imparto clases en secundaria y preparo para la EBAU; también acompaño a estudiantes de ESO. Busco que escribir se apoye en un plan claro y argumentos pertinentes, evitando la divagación. Trabajo con instrucciones breves que se aplican de inmediato.
Excelente trabajo: estructura clara, análisis coherente y buenos ejemplos; sorprende la síntesis histórica y el tratamiento simbólico.
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