¿Podemos llegar a la verdad absoluta? Disertación filosófica sencilla de una principiante
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 4.02.2026 a las 12:29
Tipo de la tarea: Disertación
Añadido: 3.02.2026 a las 8:49
Resumen:
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El problema de si es posible alcanzar la verdad absoluta es uno de los tópicos más debatidos en la filosofía occidental. Desde la antigüedad, pensadores han explorado este y otros grandes dilemas, cuestionando la naturaleza del conocimiento y la verdad misma. Este ensayo pretende examinar, de manera sencilla y comprensible, las perspectivas de algunos filósofos clave sobre este tema.
Antes de abordar las distintas posiciones filosóficas, es fundamental definir qué entendemos por “verdad absoluta”. Se podría concebir como una verdad que es completamente objetiva, independientemente de nuestras percepciones subjetivas y de las condiciones contextuales. Esta es una verdad inmutable, que no varía con el tiempo ni con las interpretaciones humanas.
El escepticismo, por ejemplo, es una corriente filosófica que incide en la imposibilidad de conocer la verdad absoluta. Pirrón, un famoso escéptico griego, sostenía que nuestras percepciones son tan falibles que no podemos confiar en ellas para alcanzar ninguna certeza. Él argumentaba que, dado que todo conocimiento humano está sujeto a errores y cambios, la verdad absoluta es inalcanzable. Esta perspectiva invita a una actitud de duda constante, sugiriendo que deberíamos mantenernos escépticos sobre nuestras propias certezas y suposiciones.
En contraste con el escepticismo, tenemos al racionalismo, defendido por figuras como René Descartes. Descartes creía en la posibilidad de alcanzar verdades firmes a través de la razón. Mediante su método de duda metódica, llegó a la famosa declaración “Pienso, luego existo”, considerándola una verdad indudable y absoluta. Para Descartes, aunque muchas verdades empíricas pueden ser cuestionadas, la certeza lógica y racional podía llevarnos a fundamentos sólidos e irrefutables.
Otra perspectiva relevante es la del empirismo, representada por pensadores como John Locke y David Hume. El empirismo sostiene que todo nuestro conocimiento proviene de la experiencia sensorial. Sin embargo, esto genera dudas sobre la existencia de verdades absolutas, ya que las percepciones pueden ser engañosas o erróneas. Hume, en particular, fue escéptico sobre la certeza y argumentó que solo podemos hacer inferencias basadas en la probabilidad y la experiencia pasada. Así, nuestra búsqueda de la verdad se encuentra limitada por las capacidades y limitaciones de nuestros sentidos.
Por último, consideremos la visión de Friedrich Nietzsche, quien adoptó una posición radicalmente distinta. Para Nietzsche, la verdad es una construcción social y no existe fuera de los contextos interpretativos humanos. Las “verdades” son, en realidad, creaciones contextuales, moldeadas por las culturas y los periodos históricos. Desde esta perspectiva, la verdad es siempre relativa, influenciada por los valores y las interpretaciones presentes en cada sociedad.
La posibilidad de llegar a la verdad absoluta depende, en gran medida, de cómo definimos la verdad y de los métodos empleados para el conocimiento. La diversidad de opiniones revela la complejidad del problema, así como las dificultades inherentes a cualquier intento de respuesta definitiva. Personalmente, considero que la búsqueda de la verdad absoluta puede ser en cierto sentido enriquecedora, aunque probablemente inalcanzable en su totalidad. Nuestras percepciones y capacidades cognitivas filtran inevitablemente nuestra comprensión del mundo, restringiendo así nuestra habilidad para captar una realidad completamente objetiva.
En conclusión, si bien es posible que nunca alcancemos la verdad absoluta o definitiva, el proceso de cuestionar, debatir y reflexionar sobre estas cuestiones sigue siendo valioso. Nos permite acercarnos a una comprensión más profunda y precisa de la realidad, a pesar de las limitaciones inherentes a nuestra naturaleza humana. Considerar distintas perspectivas filosóficas no solo enriquece nuestro pensamiento, sino que también fomenta una actitud crítica y abierta en la búsqueda perpetua de conocimiento.
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