Ernesto 'Che' Guevara: biografía, trayectoria política y legado polémico
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 17.01.2026 a las 7:46
Tipo de la tarea: Ensayo
Añadido: 17.01.2026 a las 6:50
Resumen:
Descubre la biografía de Ernesto Che Guevara, su trayectoria política y el legado polémico; análisis crítico y didáctico para estudiantes de ESO y Bachillerato.
Ernesto “Che” Guevara: Biografía, Trayectoria Política y Legado Controvertido
A menudo, una imagen vale más que mil palabras, y pocas imágenes han generado tanta fascinación y debate como la célebre fotografía tomada por Alberto Korda: el rostro de Ernesto “Che” Guevara mirando al horizonte, convertido en emblema generacional, símbolo de rebeldía y, a la vez, objeto de mercantilización. Pero tras esa expresión en blanco y negro, existen capas profundas que exigen una lectura más matizada, especialmente en el contexto de la educación y el análisis histórico en España, donde es frecuente encontrar al Che estampado en camisetas universitarias o citado en debates políticos. ¿Qué razones existen para estudiar hoy la figura de Guevara, lejos de la mera mitificación? ¿Qué elementos de su origen y formación le condujeron de ser un estudiante de medicina hasta convertirse en un guerrillero internacionalista?
La tesis de este ensayo defiende que Ernesto Guevara debe ser entendido ante todo como producto de una formación médico-intelectual, profundamente influida por los viajes y un entorno cultural privilegiado, cuyas inquietudes humanistas y disciplina forjaron el carácter militante y, a la vez, generaron contradicciones intrínsecas tanto en su praxis política como en su legado. Para explorar este argumento, el trabajo analizará: los orígenes familiares y educativos del Che; su formación intelectual y activismo radicalizado; la experiencia cubana desde la insurgencia hasta el gobierno; su apuesta internacionalista en África y Bolivia; la evolución de su pensamiento político; así como la transformación de su figura en mito y objeto de memoria, muy presente en la cultura contemporánea española.
I. Orígenes y Formación Temprana: Contexto Familiar y Personalidad
Ernesto Guevara nació en 1928 en Rosario, Argentina, en una familia de ascendencia mixta, con antecedentes de grandes hacendados y tradición intelectual. Sus padres, Ernesto Guevara Lynch y Celia de la Serna, cultivaban la lectura y el debate político en el hogar, lo que propició que Ernesto, desde pequeño, tuviera acceso a la literatura universal y al ensayo filosófico. Era un ambiente similar al que podían vivir los hijos de la intelectualidad progresista española de la época, que a menudo fomentaba la reflexión crítica y el compromiso social, como ocurriera en las generaciones de la Institución Libre de Enseñanza.La salud fue un factor permanente que condicionó la infancia y la juventud de Guevara. Desde muy pequeño comenzó a padecer graves crisis de asma, una enfermedad que marcaría las decisiones vitales de su familia —cambios de residencia en busca de climas más benignos— y moldearía su carácter: el Che fue un joven acostumbrado a la disciplina, la introspección y una capacidad de sufrimiento poco habitual. Lejos de limitarle, como observan quienes han leído sus diarios escolares o su correspondencia juvenil, la dolencia fortaleció su voluntad y su empatía hacia el dolor ajeno, factores que influyen en su posterior elección de la medicina. Esta experiencia conecta con figuras literarias que, desde la enfermedad, encuentran una motivación para trascender la condición individual, como los personajes de Miguel de Unamuno o los escritores de la posguerra española.
El joven Ernesto fue un estudiante brillante, destaca en ajedrez y deportes de equipo, ámbitos donde aprende el valor de la estrategia y la cooperación, más allá de sus padecimientos. En sus años universitarios, ya se notaba una inclinación por pensar el mundo desde una perspectiva social. En este entorno toma contacto con corrientes de pensamiento marxista, anarquista y humanista, que circulaban en los ambientes estudiantiles de América Latina y que, por analogía, recordaban los debates en las facultades españolas durante la Segunda República.
II. Medicina, Viajes Formativos y Radicalización Política
Guevara eligió estudiar medicina, motivado no solo por su enfermedad, sino también por una sincera vocación de servicio y comprensión profunda del sufrimiento. Durante la carrera, escribe fragmentos que luego integrarían su “Diccionario filosófico”, reflexionando sobre las desigualdades y el sentido último de la existencia humana. Al acabar la carrera, decide emprender dos grandes viajes por América Latina, primero junto a su amigo Alberto Granado y posteriormente solo.Estos viajes a través de Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela marcarían un antes y un después en su visión del continente, pues fue testigo directo de la pobreza, la explotación de los indígenas en las minas del norte de Chile, la discriminación racial, la precariedad de los leprosarios y la inestabilidad política. Sus diarios, que han sido publicados en múltiples ediciones, recogen tanto el asombro ante la miseria como la búsqueda urgente de un sentido de justicia. La lectura crítica de estos textos, algo que se impulsa en el aula en asignaturas de literatura o historia de América Latina, deja claro que en Che se va gestando una ética de la solidaridad y una crítica creciente al capitalismo dependiente y al imperialismo.
Uno de los puntos de inflexión es su estancia en Guatemala durante el gobierno progresista de Jacobo Árbenz, derrocado en 1954 por una intervención respaldada por Estados Unidos. El golpe y la represión posterior radicalizaron a Guevara y le convencieron de que la vía armada resultaba imprescindible. En México, al entrar en contacto con los exiliados cubanos y Fidel Castro, adopta definitivamente el camino de la insurgencia, poniendo sus conocimientos médicos —pero también su disciplina y convicciones políticas— al servicio de una revolución internacionalista.
III. De Guerrillero a Dirigente: La Experiencia Cubana
El Che participa en la expedición del “Granma” (1956), inicio de la lucha guerrillera en Sierra Maestra. Rápidamente se destaca por su entrega, rigor y carisma; recibe responsabilidades militares (comandante de columna) y se le atribuyen tanto gestos de humanidad como una disciplina discutida, a veces implacable. Este tipo de liderazgo, capaz de inspirar tanto lealtad como temor, recuerda a los comandantes idealizados en la literatura de la guerra civil española, pero también está sujeto al escrutinio crítico que permite hoy la distancia histórica.Tras el triunfo revolucionario en 1959, Guevara ocupa altos cargos: presidente del Banco Nacional y ministro de Industrias. Impulsa programas de nacionalización, alfabetización, planificación de la economía y promueve una política cultural orientada al hombre “nuevo”, mientras critica la burocracia y el consumo como signos de decadencia. No obstante, sus reformas económicas resultaron cuestionadas incluso dentro del propio régimen cubano: la planificación centralizada y el voluntarismo chocaron con la realidad productiva (problemas de eficiencia, escasez) y aumentaron las fricciones con otros dirigentes, incluidos los hermanos Castro y cuadros vinculados a la URSS.
IV. Internacionalismo Militar y Diplomático: África y Bolivia
En 1965, Guevara inicia una nueva etapa internacionalista. Primero participa en una gira diplomática por África y Asia, con el objetivo de establecer alianzas, colocar productos cubanos (azúcar, principalmente) y buscar reconocimiento internacional para la revolución. Sin embargo, los resultados fueron ambiguos: recibió muestras de simpatía, pero limitados acuerdos prácticos; la relación con la URSS fue tensa, especialmente por el rechazo guevarista a los compromisos y a lo que consideraba traiciones a la causa revolucionaria.Lo que le llevó a Congo y luego a Bolivia fue su convicción de que el destino de la revolución no podía limitarse a un solo país y que, ante la pasividad de los partidos comunistas clásicos, era necesaria la “teoría del foco”, es decir, la creación de pequeños núcleos guerrilleros capaces de incendiar la pradera revolucionaria. Sin embargo, las experiencias fueron un desastre operativo: en Congo el desorden, la falta de preparación y el caudillismo local frustraron sus esfuerzos; en Bolivia el entorno hostil, el desconocimiento del terreno sociopolítico, la denuncia de la propia comunidad rural y el aislamiento terminaron con la captura y ejecución del Che el 9 de octubre de 1967 en La Higuera. Su muerte proyectó un impacto simbólico enorme, reapropiado tanto por la izquierda internacionalista como por la cultura de masas, y recuerda —salvando las distancias— a la mitificación de algunos protagonistas del exilio republicano español, cuyo final trágico alimenta leyendas.
V. Ideas y Obra Escrita: Análisis del Pensamiento Guevarista
La obra de Guevara es amplia y va desde diarios íntimos —como el Diario de Bolivia, cuya autenticidad emocional invita a lecturas comparadas en clase con otros textos autobiográficos de combatientes históricos ibéricos— hasta trabajos teóricos como “La guerra de guerrillas” y discursos sobre economía política. Sus ideas centrales giran en torno al anticapitalismo, el internacionalismo proletario, el rechazo del “hombre viejo” burgués y la construcción activa de una moral revolucionaria basada en el sacrificio, el voluntarismo y la solidaridad. El “guevarismo” es precisamente ese intento de fundir teoría y práctica; pero aquí surgen las principales críticas: el autoritarismo para imponer metas, la tendencia a subestimar la complejidad económica, y el límite ético de justificar la violencia revolucionaria.Autoras y autores contemporáneos, como Jorge Castañeda y Josep Fontana, examinan estos elementos desde puntos de vista opuestos: para unos, el Che fue ante todo un idealista íntegro, sacrificando su vida por la coherencia entre pensamiento y acción; para otros, un dogmático cuyas políticas fracasaron y cuya ética justifica la represión. Así mismo, entre los movimientos sociales y estudiantiles españoles, su figura es objeto de constantes debates, en los que se pone en juego tanto su integridad personal como las consecuencias objetivas de sus actos.
VI. Imagen Pública y Memoria en España
En el imaginario cultural español, el Che transita de líder revolucionario a icono global, trascendiendo la política para instalarse en la cultura popular: carteles, grafitis —como los que rodean aún las facultades de Historia en la Universidad Complutense de Madrid—, canciones y hasta spots publicitarios reciclan su imagen. Desde la Transición, su memorialización ha servido para inspirar a movimientos autónomos, grupos de izquierda y hasta campañas de solidaridad internacional, aunque también es objeto de rechazo y crítica desde sectores liberales y conservadores.En las aulas, la enseñanza de la figura del Che suele oscilar entre la exaltación heroica y la mirada crítica. Muchos docentes españoles abogan hoy por un tratamiento pluralista: analizar la iconografía y las fuentes escritas, comparar narrativas y generar debates éticos. Por ejemplo, es relevante abordar el legado guevarista junto a los movimientos contestatarios del Mayo del 68 francés, la transición española o las luchas antifranquistas, para situar la figura en la historia de las utopías libertarias y sus límites.
Conclusión
Ernesto Guevara sigue siendo un enigma y un reto para el análisis histórico. Producto de un mundo en crisis y de una educación que le enseñó a pensar por sí mismo, el Che personifica tanto las virtudes como los peligros del compromiso total. Su tránsito de estudiante a comandante, y de teórico a mártir revolucionario, resume la tensión entre la ética y la política, entre la solidaridad y el sectarismo.En España, donde el debate sobre la memoria, la política y la educación sigue abierto, el estudio riguroso —y no hagiográfico ni demonizador— de su figura resulta imprescindible para educar en el espíritu crítico y comprender los dilemas de la acción transformadora. Enseñar al Che implica enseñar a pensar, a poner en cuestión tanto los mitos como las realidades, y a reflexionar sobre el precio y la vigencia de los ideales en nuestras sociedades.
En definitiva, conocer la vida y obra de Ernesto Guevara es asomarse a la complejidad de la historia contemporánea, aprendiendo que todo icono encierra no solo leyendas y esperanzas, sino también sombras y contradicciones tan humanas como universales.
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