Ensayo

Análisis de El túnel (Ernesto Sábato): voz, soledad y delirio

approveEste trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 17.01.2026 a las 12:20

Tipo de la tarea: Ensayo

Resumen:

Analiza El túnel de Ernesto Sábato: guía para estudiantes sobre la voz narrativa, la soledad, el delirio y recursos formales para un ensayo claro y riguroso.

El túnel de Ernesto Sábato: soledad, mirada y delirio en primera persona

Nombre del alumno: Javier Ruiz Asignatura: Literatura Universal Profesor: Dra. Carmen Salinas Fecha: 5 de junio de 2024 Edición citada: Ernesto Sábato, *El túnel*, Ed. Cátedra, 2004. Metodología: Lectura directa de la novela y consulta de estudios críticos de autores como Noé Jitrik y José Bianco; referencias a artículos consultados mediante Dialnet.

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Introducción

“Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne...” Así empieza *El túnel*, sumergiendo al lector en el epicentro confesional de una mente obsesionada. Publicada por primera vez en 1948 en Buenos Aires, la novela de Ernesto Sábato se instaló rápidamente como uno de los grandes relatos existenciales del siglo XX en habla hispana. Frente a otras expresiones de la narrativa latinoamericana, Sábato destaca por apartarse del realismo mágico para adentrarse, con un bisturí casi científico, en los laberintos de la subjetividad y la incomunicación.

La cuestión que guía este ensayo se concentra en analizar cómo Sábato materializa la vivencia radical del aislamiento mediante la estrategia de la voz narrativa, y cómo esta construcción profundiza en la inestabilidad del testimonio de su protagonista. Sostengo que Sábato, a través del filtro de la confesión en primera persona y el uso obsesivo de imágenes visuales y espacios cerrados, convierte la experiencia privada de Castel en alegoría de la incomunicación moderna. El presente trabajo se organizará, en primer lugar, abordando el contexto biográfico y literario del autor; a continuación, el estudio de la voz narrativa; seguidamente, el análisis psicológico de los personajes, temas capitales como soledad y obsesión, y finalmente, los símbolos y recursos formales que consagran la novela como obra fundamental para entender la angustia contemporánea.

Marco contextual y biográfico

Ernesto Sábato (1911–2011) representa una figura singular en la literatura hispánica; doctor en física, investigador en París y fanático de la filosofía existencialista europea, Sábato transformó su escepticismo hacia la razón en una poética literaria de la duda y la introspección. En los años cuarenta, Argentina bullía con las discusiones sobre la ciudad moderna, los desafíos a la identidad individual y la deriva de la novela hacia lo psicológico, como evidencia también la narrativa de Horacio Quiroga o Adolfo Bioy Casares.

*El túnel*, primer libro de ficción de Sábato, significó la irrupción de una voz que, con coraje poco habitual, afrontaba la ansiedad ontológica del individuo. Su inmediata recepción por la crítica —con análisis de pensadores españoles como José Luis Abellán— confirmó que estábamos ante una novela que no solo se leía, sino que se experimentaba, invitando a debatir los límites de la sanidad, el arte y la culpabilidad.

Estructura narrativa y voz

El principal rasgo innovador de *El túnel* reside en su voz confesional: toda la experiencia está filtrada por la mirada y el discurso de Castel, un narrador homodiegético y, por definición, poco fiable. Al no existir ninguna mediación externa, el relato se vuelve claustrofóbico, limitando la realidad a la subjetividad del protagonista. El lector accede al mundo única y exclusivamente a través de la conciencia fragmentada de Castel, que en ocasiones reconoce incluso su propia incapacidad para saber si lo que relata ocurrió tal como lo recuerda.

La novela, articulada como una extensa retrospección, alterna el presente del encierro (la confesión escrita desde la prisión) y una serie de episodios clave que estructuran la degradación psicológica del personaje: el encuentro en la exposición y la obsesión por la ventana; los reencuentros con María; el retiro en la estancia y, finalmente, el asesinato. Esta manipulación temporal, sostenida por las repeticiones obsesivas y el lenguaje cada vez más crispado, otorga a la lectura una atmósfera de suspense moral y asfixia emocional, que convierte al lector casi en cómplice o testigo incómodo de la confesión.

Personajes: perfil psicológico y función narrativa

Juan Pablo Castel

Castel es más que un personaje; es un prisma deformante a través del que todo debe observarse y juzgarse. Su perfil psicológico destaca por la obsesión —no solo hacia María, sino en su relación con la creación artística y la interpretación de signos—, la tendencia al aislamiento y una lucidez analítica que, paradójicamente, le conduce al delirio. La voz de Castel es la que construye —y al mismo tiempo destruye— el relato: cada episodio es examinado, reinterpretado, torturado en la memoria. Su modo de lectura del mundo, siempre tendiente a la sospecha, se transforma en el motor narrativo y en el principal filtro de sentido.

Sin embargo, aferrarse exclusivamente a una lectura patológica empobrecería el personaje. Resulta más fecundo asumir que Castel funciona como un espejo de las propias miserias y límites del “hombre moderno”, parafraseando a Ortega y Gasset, quien también denunció la soledad del individuo en la masa.

María Iribarne

María es menos un personaje que una presencia enigmática, dibujada siempre según las proyecciones de Castel. Como figura literaria, escapa a las categorías tradicionales: funciona tanto como objeto de deseo y proyección, como posible agente de una autonomía ambivalente. Su mirada sobre el cuadro de Castel desencadena toda la trama, pero su propio deseo y sufrimiento quedan siempre filtrados y enigmáticos. María actúa como una posible puerta al entendimiento y, a la vez, termina desencadenando la violencia. Símbolo de lo inaprehensible, es también la encarnación del puente imposible entre dos conciencias aisladas.

Personajes secundarios

Personajes como Allende, Hunter o Mimi encarnan versiones alternativas de la vida en sociedad: el matrimonio formal, las convenciones familiares o la incapacidad de Castel para establecer lazos sólidos. Funcionan como telón de fondo y contraste, evidenciando la incapacidad comunicativa y social de Castel y señalando rutas posibles nunca exploradas.

Temas principales

Soledad y alienación

La novela articula la experiencia de soledad más allá del mero aislamiento físico; se trata de una soledad metafísica, existencial, radical. Castel, incluso acompañado, es un ser incomunicado, prisionero de sí mismo. El motivo de la ventana en el cuadro resume esta condición: una zona apartada, casi invisible, donde encierra su propio sentido del mundo. Los diálogos breves, los monólogos interminables y la absoluta incapacidad para el contacto genuino con el otro subrayan el fracaso de toda relación auténtica.

La diferencia entre la soledad física y la existencial se ilustra en la estancia: allí la naturaleza no libera, sino que acentúa la angustia; y la presencia de María no consuela, sino que agudiza el sentimiento de extrañamiento.

Obsesión y celos

La obsesión de Castel nace de un deslumbramiento estético, pero rápidamente se convierte en compulsión posesiva y destructiva. La interpretación cerrada de gestos, silencios y miradas de María alimenta la máquina paranoica de la mente de Castel. La imposibilidad de comunicación deriva en la búsqueda de signos allí donde probablemente solo hay ambigüedad, provocando un delirio creciente hasta desembocar en el crimen.

Sábato utiliza el recurso del pensamiento circular y las repeticiones para mostrar cómo la mente obsesiva reconstruye una y otra vez el mismo episodio menor como si fuera una prueba irrefutable, ejemplificando el tránsito de la admiración artística a los celos patológicos.

Comunicación y fracaso del entendimiento

La novela es, en muchos aspectos, un tratado sobre el fracaso del diálogo. El lenguaje entre Castel y María tropieza constantemente con malentendidos, elipsis y silencios. La ventana del cuadro, que para Castel es un símbolo de afinidad espiritual, se revela incapaz de traducirse a la realidad: lo metafórico no se convierte nunca en puente. Así, las palabras y las imágenes devienen instrumentos fracasados de comunicación, subrayando la tragedia de la incomunicación moderna.

Percepción y realidad

El conflicto entre lo que se ve y lo que se imagina atraviesa toda la novela y se expresa en la tensión constante entre lo observable y lo proyectado. La mirada, tanto literal como metafórica, es una fuente de creación subjetiva del significado, pero también de destrucción. Castel nunca está seguro de la “verdad” de lo que ve, y el lector, a su vez, nunca puede confiar plenamente en lo que el protagonista relata.

Culpabilidad y confesión

El acto de confesar —escribir la historia desde la prisión— tiene una doble naturaleza; por una parte, busca la liberación del peso de la culpa, y por otra, se revela como el último acto posesivo de un narrador empeñado en controlar la interpretación de los hechos. De este modo, la responsabilidad moral queda tensada entre el reconocimiento de la propia patología y el deseo de justificarse.

Símbolos, imágenes y motivos formales

La pintura y la ventana

El cuadro pintado por Castel, con su misteriosa ventanita, se convierte en emblema de todo el drama existencial: es la metáfora del aislamiento y de la esperanza imposible de comunicación. Así, la pintura simboliza tanto la incapacidad de expresar el “verdadero” significado como el anhelo —siempre frustrado— de ser comprendido.

El túnel y otros espacios cerrados

El título de la novela es ya un programa de lectura. El “túnel” representa tanto la mente de Castel como el recorrido vital del protagonista. La claustrofobia de los espacios —la ciudad opresiva, la sala de la exposición, la estancia rural— evidencia que ningún entorno externo logra romper el cerco íntimo.

La mirada, el ojo y la visión

No sólo la pintura, sino las constantes alusiones a la observación —la mirada de María, la vigilancia sobre ella, la obsesión con los detalles— tienen consecuencias éticas: mirar se convierte en poseer, y poseer en destruir.

Objetos punzantes / violencia

El tránsito del pensamiento al acto se materializa en instrumentos y gestos: el cuchillo, la puerta cerrada, el camino al sótano. Así, la violencia aparece como conclusión lógica de una espiral interior sin escapatoria.

Estilo y recursos lingüísticos

*El túnel* destaca por un lenguaje austero pero denso. Sábato maneja frases brevísimas junto a párrafos introspectivos torrenciales, logrando un ritmo perturbador que acompaña el delirio creciente del protagonista. El uso frecuente de metáforas visuales, repeticiones y comparaciones, unido a una notable ambigüedad expositiva, multiplica la incertidumbre del lector. El tono confesional —nunca neutral, siempre cargado de emoción— refuerza la credibilidad problemática del narrador y la sensación de verdad a medias.

Lecturas críticas posibles

La riqueza de la novela permite aproximaciones variadas. La lectura existencialista subraya la libertad aciaga del protagonista y su angustia sin resolución, enlazando con la filosofía de Jean-Paul Sartre o Unamuno. Desde lo psicológico o incluso psicoanalítico, Castel encarna la fragmentación de la subjetividad moderna y su destino trágico; el impulso homicida podría leerse como epifenómeno de una identidad fracturada. Por otro lado, una mirada sociológica detecta en la ciudad de Buenos Aires y en las relaciones sociales representadas la expresión de una alienación colectiva. Finalmente, el análisis formalista se centra en el virtuosismo de la estructura narrativa y los juegos de focalización, sin necesidad de agotar el texto en su significado “profundo”.

Comparaciones y colocación en la tradición literaria

Aunque *El túnel* es singular en Hispanoamérica, comparte preocupaciones con novelas europeas como *Crimen y castigo* de Dostoievski o *La metamorfosis* de Kafka, en tanto relatos de sujetos desgarrados y voces confesionales. En el ámbito español, se puede pensar en la introspección de la obra de Baroja o la experimentación formal de Ramón J. Sender, aunque Sábato avanza hacia una radicalidad mayor en su focalización subjetiva.

Contraargumentos y problemas interpretativos

Una posible objeción a la tesis de que la novela es una alegoría de la incomunicación sería reducirla a un caso clínico individual, olvidando el contexto social. Sin embargo, la novela resiste esa reducción: Castel está tanto enfermo como culturalmente condicionado por un entorno que tampoco es capaz de acoger ni comprender. Por ello, la obra exige considerarla simultáneamente como confesión psicológica y diagnóstico existencial.

Conclusión

A lo largo de estas páginas se ha mostrado cómo *El túnel* convierte la experiencia íntima de su protagonista en un interrogante universal sobre la soledad, la mirada y la verdad narrativa. La confesión en primera persona no solo despliega un drama personal, sino que interpela al lector sobre los mecanismos de la empatía, la interpretación y la culpa. Sábato erige así un monumento al malentendido y al abismo entre los seres, alcanzando una intensidad poco común en la narrativa contemporánea. El análisis de la novela invita a futuras investigaciones comparativas —con obras confessionales o con estudios sobre la visualidad—, explorando incluso adaptaciones cinematográficas, para seguir desentrañando los enigmas del túnel humano.

Bibliografía y fuentes recomendadas

- Sábato, Ernesto: *El túnel* (Ed. Cátedra, 2004) - Jitrik, Noé: *Sábato o la literatura de la catástrofe* (Ed. Losada, 1967) - Bianco, José: “Sobre El túnel” (publicado en Sur, 1948) - Abellán, José Luis: *La novela existencialista* (Ed. Gredos, 1979) - Consultar bases de datos académicas JSTOR y Dialnet para artículos actualizados sobre Sábato y narrativa confesional.

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Guía breve para redactar el ensayo

- Planificar la lectura y anotación en días alternos; evitar los resúmenes extensos, priorizar el análisis sobre los episodios clave. - Estructurar párrafos temáticos, iniciar cada uno con una afirmación clara y conectar siempre con la tesis central. - Comprobar la terminología técnica y la adecuada integración de referencias.

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Frases académicas útiles: En primer lugar, cabe señalar que... Esto adquiere importancia cuando... Un ejemplo concreto lo constituye... Por tanto, se puede afirmar que...

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*El túnel* no es solo un relato criminal, sino la radiografía implacable de nuestra dificultad —quizá condena— para entender y ser entendidos. Con Ernesto Sábato, la literatura hispana halla un interlocutor incómodo pero imprescindible para pensar el siglo XX.

Preguntas de ejemplo

Las respuestas han sido preparadas por nuestro tutor

¿Cuál es el tema central del análisis de El túnel de Ernesto Sábato?

El tema central es la soledad existencial y la incomunicación vistas a través de la voz confesional de Juan Pablo Castel.

¿Cómo se representa la voz narrativa en El túnel de Ernesto Sábato?

La novela utiliza una voz confesional en primera persona, haciendo que todo se filtre por la perspectiva obsesiva y poco fiable de Castel.

¿Qué simboliza la ventana en El túnel de Ernesto Sábato según el análisis?

La ventana simboliza el aislamiento y el anhelo frustrado de comunicación auténtica entre los personajes.

¿En qué se diferencia El túnel de Ernesto Sábato del realismo mágico latinoamericano?

El túnel rechaza elementos fantásticos y se enfoca en la introspección psicológica y la angustia existencial, alejándose del realismo mágico.

¿Qué función cumple la obsesión en el protagonista de El túnel de Ernesto Sábato?

La obsesión impulsa la degradación psicológica de Castel y expresa su incapacidad para establecer relaciones sanas.

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Evaluación del profesor:

approveEste trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 17.01.2026 a las 12:20

Sobre el tutor: Tutor - Javier E.

Desde hace 16 años imparto clases en secundaria y preparo para la EBAU; también acompaño a estudiantes de ESO. Busco que escribir se apoye en un plan claro y argumentos pertinentes, evitando la divagación. Trabajo con instrucciones breves que se aplican de inmediato.

Nota:10/ 1017.01.2026 a las 12:24

Excelente trabajo: planteamiento claro, buena organización y uso coherente de fuentes y ejemplos.

Podría ampliarse con citas textuales y mayor diálogo con críticas contemporáneas para enriquecer la argumentación.

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