Frankenstein y el mito del Prometeo moderno: ciencia, ambición y otredad
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Tipo de la tarea: Ensayo
Añadido: 17.01.2026 a las 12:22
Resumen:
Analiza Frankenstein y el mito del Prometeo moderno: ciencia, ambición y otredad, aprenderás su crítica ética, estructura narrativa y legado literario.
Frankenstein o el Prometeo moderno: Ciencia, ambición y otredad en la novela de Mary Shelley
Nombre del estudiante: [Tu nombre] Asignatura: Literatura Universal Profesor/a: [Nombre del docente] Fecha: [Fecha de entrega] Edición utilizada: Mary Shelley, *Frankenstein o el moderno Prometeo*. Edición de 2017, trad. Mauro Armiño, editorial Valdemar.---
Más de doscientos años después de su publicación, *Frankenstein o el moderno Prometeo* sigue fascinando a lectores, cineastas, científicos e incluso publicistas, consolidándose como una de las mayores leyendas literarias europeas. La novela de Mary Shelley no solo dio vida a uno de los mitos fundacionales de la modernidad, sino que también abrió un debate que persiste hasta nuestros días: ¿hasta dónde llegan los límites morales del conocimiento humano? El legado de *Frankenstein* es el de una advertencia y, a la vez, un espejo inquietante donde la humanidad contempla el precio de su ambición.
Shelley compuso esta historia en 1816, durante una estancia forzada en Villa Diodati, junto al lago Lemán, en compañía de su futuro esposo Percy Bysshe Shelley, Lord Byron y otros representantes del Romanticismo. El resultado fue mucho más que una simple narración de terror: *Frankenstein* es una indagación profunda sobre la responsabilidad del creador, la soledad, la alienación y las fronteras entre la vida natural y la vida artificial. En este ensayo defenderé que la novela articula una aguda crítica al entusiasmo científico del siglo XIX, mostrando cómo la pasión desmedida y la ausencia de responsabilidad ética pueden transformar el progreso en ruina. Para ello, analizaré la construcción narrativa de la obra, el mito prometeico, la figura de la criatura y el paisaje romántico-gótico, proponiendo también algunas lecturas críticas alternativas que enriquecen su interpretación.
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Contexto y génesis de la novela
Mary Shelley nació en el seno de una familia intelectual: hija de la escritora y pensadora feminista Mary Wollstonecraft y del filósofo radical William Godwin, Shelley creció rodeada de debates sobre libertad, moral, ciencia y política. La gestación de *Frankenstein* no puede separarse del ambiente romántico y turbulento de su época, ni de los avances científicos más espectaculares, como las experimentaciones con electricidad y el galvanismo impulsadas por Luigi Galvani y Giovanni Aldini. El famoso reto literario en Villa Diodati, bajo el clima tempestuoso y el influjo de narraciones alemanas de fantasmas, permitió que Shelley entrelazara debates filosóficos, científicos y literarios, originando un texto que desafía géneros y expectativas, y que aún interpela a nuestra sociedad tecnificada.---
Estructura y polifonía narrativa
Uno de los recursos más llamativos de *Frankenstein* es su compleja estructura de relatos enmarcados. La historia se introduce a través de las cartas del explorador Robert Walton a su hermana Margaret, detallando su expedición polar y el fortuito encuentro con Víctor Frankenstein. En un juego de cajas chinas, asistimos tras la voz de Walton a la confesión de Víctor y, posteriormente, a la narración de la propia criatura. Esta multiplicidad de voces, que recuerda la polifonía de algunas novelas del siglo XIX europeo, produce una constante relativización de la verdad y pone en duda el punto de vista "fiable".Un ejemplo temprano es la propia llegada de Víctor, exhausto y delirante, al barco de Walton, donde sus palabras oscilan entre la lucidez y la culpa: "He perseguido un demonio, y ahora mi vida está arruinada" (Carta IV). Posteriormente, cuando la criatura relata su aprendizaje en la cabaña de los De Lacey, el tono es melancólico y, sorprendentemente, humano, lo que fuerza al lector a cuestionar los prejuicios iniciales. La polifonía de la novela, por tanto, invita a una lectura ética compleja: la verdad es cambiante y cada narrador defiende intereses y miedos propios. Este recurso resulta esencial para comprender las disyuntivas morales y emocionales que atraviesan a los personajes.
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Ambición científica y la figura del creador
Víctor Frankenstein representa la encarnación del científico romántico, oscilando entre la fascinación por el saber y el ego desaforado. Ya en su formación universitaria, la novela ilustra cómo su interés por el conocimiento legítimo degenera en obsesión: "Aprendí a distinguir entre una manía legítima y una pasión ruinosa" (capítulo IV). Cuando llega el momento de crear vida, Víctor actúa sin reflexión ética, despojando de afecto o consideración moral a su futura criatura. La escena de la creación posee un carácter sombrío y obsesivo: "¿Cómo describir mis emociones ante este cataclismo?" (capítulo V), admite Frankenstein ante su propia obra.La novela evidencia la tensión entre el progreso científico y la responsabilidad social. Shelley no rechaza la ciencia, pero sí señala el peligro de una búsqueda descontrolada, ajena a la autolimitación y el examen ético. El resultado de la ambición desmedida de Víctor no es un triunfo, sino una cadena funesta de sufrimientos, muertes y aislamiento. Así, Shelley anticipa debates actuales en torno a la bioética, recordando que el impulso de conocer debe ir siempre acompañado de una profunda responsabilidad. El laboratorio de Víctor, tan cerca de los orígenes de la investigación moderna, se convierte en la escena originaria de la catástrofe.
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Modernización del mito prometeico
El subtítulo elegido por Shelley —El moderno Prometeo— subvierte de raíz la antigua leyenda clásica. Prometeo, según la mitología griega, robó el fuego de los dioses para entregárselo a los humanos, pagando el precio de un suplicio eterno. Víctor Frankenstein repite su gesto, pero en clave moderna: no solo manipula la vida, sino que arroga para sí el privilegio supremo de crearla. Esta transgresión enfrentará al científico con un destino de dolor y remordimiento, haciéndole experimentar el rechazo, la soledad y la culpa.La novela juega constantemente con la ambigüedad de este mito: ¿es Víctor una víctima o un criminal? ¿Supone su acto un progreso o una hybris? Shelley no ofrece respuestas simples, sugiriendo que la osadía prometeica puede ser heroica o destructiva según el modo en que se ejerza. Así, la novela reelabora una tradición clásica —ampliamente leída en la España ilustrada y romántica, como se observa en obras de Espronceda o en los debates sobre ciencia y religión propios del siglo XIX peninsular— y la traslada a un escenario de ciencia experimental, donde los riesgos y la soledad del investigador cobran una intensidad inédita.
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La criatura: identidad, rechazo y construcción de la otredad
Uno de los mayores logros de Shelley radica en el retrato de la criatura, cuya monstruosidad no es innata, sino fruto del rechazo social. Lejos del monstruo sin sentimientos popularizado en adaptaciones posteriores, el ser muestra sensibilidad, curiosidad y una extraordinaria capacidad de aprendizaje. El episodio de los De Lacey resulta paradigmático: "Era un extraño y, sin embargo, sentía el deseo irreprimible de comunicarme" (capítulo XII). Allí, el monstruo aprende la lengua, los usos morales y la compasión, soñando con integrarse en la comunidad humana.Sin embargo, cada intento de acercamiento termina en violencia: “Yo era benevolente y bueno; la desgracia me hizo un demonio” (capítulo XV). Es la exclusión lo que convierte a la criatura en un ser hostil y vengativo, manifestando una crítica social profunda: la monstruosidad es una construcción forjada por el miedo al otro, una advertencia sobre el poder destructivo de la mirada social. Este proceso de marginación evoca otros ejemplos literarios del romanticismo europeo, como el Quijote incomprendido o los personajes marginales de Galdós en su trilogía de la sociedad madrileña.
Además, Shelley explora el tema de la identidad y la búsqueda de un lugar en el mundo. La criatura, incapaz de encontrar semejantes, pide una compañera que le sea igual, desvelando así su anhelo de reconocimiento y de afecto, elementos cruciales en cualquier proceso de humanización. La petición de una igual (“Tendré piedad si tú tienes piedad de mí”, capítulo XVII) se transforma en uno de los dilemas éticos más intensos de la novela.
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Responsabilidad del creador y fracaso de la paternidad
Si algo distingue a Víctor Frankenstein de Prometeo es el modo en que, tras crear a su criatura, rehuye toda responsabilidad hacia ella. El abandono inicial —“me precipité fuera de la habitación, incapaz de soportar el aspecto del ser que había creado”— le convierte en un padre fallido y cobarde, incapaz de asumir las consecuencias de sus actos. La relación entre Víctor y la criatura puede leerse como una reflexión amarga sobre la paternidad, la educación y la ética: Shelley denuncia no solo el riesgo de la creación técnica, sino el drama del abandono y la falta de acogida.Estas resonancias no pasaron desapercibidas en la recepción de la novela en el mundo hispánico. Filósofos, científicos y literatos, desde Giner de los Ríos hasta Carmen Martín Gaite, leyeron *Frankenstein* como una advertencia sobre el individualismo y el aislamiento emocional. La tragedia familiar y social que va desencadenándose —la muerte de William, la injusticia contra Justine, el asesinato de Elisabeth— ilustra un círculo vicioso de soledad, venganza y autodestrucción, reforzando la tesis de que toda creación sin compromiso y sin afecto está abocada a la ruina.
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Paisaje, lo sublime y recursos del Romanticismo y lo gótico
El entorno natural en *Frankenstein* no es meramente decorativo, sino que modela y amplifica los estados internos de los personajes. Las montañas suizas, el hielo ártico, las tormentas y los lagos, despliegan toda la estética romántica europea. El concepto de lo sublime, presente en pensadores como Kant y Burke y adaptado por escritores españoles como Bécquer, se refleja en la sobrecogedora grandeza paisajística: “Vagaba solo por los Alpes, sintiendo a la vez miedo y admiración por la naturaleza” (capítulo X). La naturaleza es redentora, pero también inabarcable y terrorífica, estableciendo un fuerte contraste con la artificiosidad fría del laboratorio.Por otro lado, los recursos del gótico: ruinas, escenarios nocturnos, cementerios, atmósferas lúgubres, transmiten un terror no solo físico sino también psicológico, atizando el desasosiego de los protagonistas. En este registro, Shelley coincide con autores que influyeron en la literatura romántica española: las leyendas de Zorrilla o el misterio en la obra de Larra exploran también los rincones sombríos del alma humana y los límites de la razón.
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Lecturas críticas alternativas
La riqueza interpretativa de *Frankenstein* ha dado lugar a una abundante crítica. Desde una perspectiva feminista, llama la atención la ausencia de protagonismo femenino creador: todos los personajes femeninos son víctimas, y la ambición creadora queda reservada a los hombres, un reflejo indirecto de la biografía conflictiva de la autora. Autoras contemporáneas como Rosa Montero han señalado que Shelley, desde su propia soledad y orfandad temprana, retrató una sociedad que niega a la mujer el derecho a la autodeterminación.A nivel psicoanalítico, la novela puede leerse como un relato del “doble”: la criatura es el espejo de las pulsiones inconscientes de Víctor, el resultado de su represión y su culpa. Por último, desde una óptica posthumanista, *Frankenstein* anticipa los problemas de la ingeniería genética y la inteligencia artificial: ¿debe el creador ser responsable de sus criaturas? ¿Dónde se sitúa la frontera entre lo humano y lo artificial? Debates muy vivos hoy día en España con la aparición de la bioingeniería, la donación de órganos o los dilemas de la robótica.
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Recepción y legado
*Frankenstein* ha gozado de una recepción cambiante y muy rica en el ámbito hispánico. Ya en el siglo XIX se adaptó a los teatros madrileños, y su impronta llega a nuestros días tanto en el cine —con adaptaciones clásicas y modernas— como en el imaginario popular. El mito se ha convertido en metáfora de los riesgos del progreso mal dirigido, sirviendo como referencia en discusiones éticas sobre clonación, inteligencia artificial y manipulación genética. En España, la novela se estudia en los institutos como paradigma de obra polifónica, moralmente compleja y estéticamente innovadora.---
Conclusión
A modo de cierre, *Frankenstein o el moderno Prometeo* es mucho más que una novela de terror: es una advertencia visionaria acerca de los límites del saber humano, la necesidad de ética y la construcción social de la monstruosidad. Mary Shelley, a través de una estructura polifónica y un profundo simbolismo, ofrece una reflexión tan inquietante como vigente sobre el poder, la responsabilidad y la soledad. Su mensaje, entre la melancolía romántica y la crítica moderna, nos invita a seguir debatiendo sobre qué significa ser humano, y sobre cuáles son las fronteras que no debemos traspasar en nombre del progreso. La lectura de *Frankenstein*, sobre todo desde una perspectiva española, se revela así tan actual como imprescindible, invitando a compararla con otras grandes indagaciones sobre el individuo, la técnica y la moralidad.---
Bibliografía recomendada
- Shelley, Mary W. *Frankenstein o el moderno Prometeo*. Edición de Mauro Armiño. Valdemar, 2017. - Morán, Gloria. *Mary Shelley y el nacimiento de la ciencia ficción*. Alianza, 2018. - Goldsmith, Elizabeth C. "Prometeo desencadenado: mito y ciencia en el siglo XIX europeo". *Revista de Literatura Comparada*, Universidad de Salamanca, 2012. - Excm. J. Club de Lectura. "El mito de Frankenstein en la literatura española contemporánea". Madrid, 2020. - Montero, Rosa. "Mary Shelley y la invención de la otredad", *El País Semanal*, 2016.---
Lista de verificación previa a la entrega: - [X] Tesis clara y defendida en todo el texto. - [X] Oraciones temáticas en cada sección. - [X] Citas breves y análisis crítico. - [X] Sin resúmenes extensos ni desviación del tema. - [X] Bibliografía ajustada a requisitos. - [X] Revisión ortográfica y formal exhaustiva.
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*La originalidad, la profundidad del análisis y la conexión con la realidad cultural y educativa española son las claves que diferencian un ensayo excelente de uno superficial. Espero que este trabajo contribuya a ello.*
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