Principales funciones del lenguaje y su importancia en la comunicación
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: ayer a las 18:05
Tipo de la tarea: Texto argumentativo
Añadido: anteayer a las 6:24
Resumen:
Descubre las principales funciones del lenguaje y su importancia en la comunicación para mejorar tus habilidades en textos argumentativos de ESO y Bachillerato.
Funciones del lenguaje
El lenguaje constituye una de las capacidades más sofisticadas del ser humano. No se limita a ser un simple instrumento de comunicación, sino que es en sí mismo el reflejo de nuestro modo de pensar, sentir y relacionarnos. Dominar el lenguaje implica comprender no sólo las reglas gramaticales y el vocabulario, sino también las intenciones y matices que pueden esconderse tras cada palabra pronunciada o escrita. El estudio de las funciones del lenguaje nos permite descifrar estos matices y entender cómo una misma lengua puede adaptarse a infinidad de situaciones, desde la objetividad fría de un informe científico hasta la pasión latente en un poema. Comprender las distintas funciones que puede cumplir el lenguaje resulta esencial tanto para descodificar textos de cualquier índole como para expresarnos eficazmente, ya sea en un examen de Lengua Castellana y Literatura, en una charla cotidiana o en la redacción de un correo formal.
En la tradición educativa española, desde las primeras etapas de la ESO hasta Bachillerato, se insiste en la relevancia del análisis de las funciones del lenguaje. Esta insistencia no es arbitraria: saber identificar y emplear las funciones del lenguaje es una destreza clave para la competencia comunicativa, valorada tanto en el ámbito académico como en la futura vida profesional. A través de este ensayo, se pretende desgranar cuáles son las principales funciones del lenguaje, mostrar ejemplos próximos al alumnado español y reflexionar acerca de su aplicación en distintos tipos de textos, procurando un equilibrio entre la teoría y la utilidad práctica.
Marco conceptual básico
Hablar de “funciones del lenguaje” equivale a preguntarse para qué hablamos, para qué escribimos, es decir, qué perseguimos cuando formulamos un mensaje. La función hace referencia al propósito principal que adopta el lenguaje en cada acto comunicativo. A veces, nuestro objetivo será informar de un hecho; en otras ocasiones, expresar sentimientos o influir en la conducta del otro. Es importante diferenciar este concepto de “función” del de “estructura” lingüística, pues la función reside en la intención comunicativa, mientras que la estructura se refiere a la forma gramatical de los mensajes.Entender el proceso comunicativo requiere repasar sus elementos: el emisor (quien produce el mensaje), el receptor (quien lo recibe), el mensaje mismo, el código (el sistema de signos, en este caso el idioma), y el canal (el medio a través del cual viaja el mensaje). En la vida escolar y cotidiana, estos elementos adoptan distintas formas: la conversación oral, las redacciones escolares, la literatura gestual de la lengua de signos o incluso los intercambios a través de aplicaciones de mensajería.
No puede olvidarse que el lenguaje no se limita a la palabra hablada o escrita. Los gestos, las miradas y la entonación, aspectos esenciales del lenguaje no verbal, aportan matices imprescindibles al significado. Así, la riqueza del lenguaje humano se nutre tanto de la palabra cuidadosamente elegida como del silencio cómplice o el gesto sutil.
Clasificación y explicación de las funciones del lenguaje
Función referencial o informativa
La función referencial se centra en transmitir información objetiva. Es la que predomina en los textos cuyo propósito es describir, explicar o informar sobre hechos de la realidad. El lenguaje utilizado con función referencial adopta un tono claro y preciso, busca evitar dudas y ambigüedades. En el ámbito escolar, es la función más habitual en los libros de texto, en las clases magistrales o en la prensa diaria. Cuando un manual de biología explica el ciclo del agua o una noticia de El País informa de los resultados de unas elecciones, el mensaje pretende describir una realidad verificable.En la tradición literaria española, autores como Benito Pérez Galdós en sus “Episodios nacionales” muestran cómo la literatura puede hacerse eco de la función referencial al describir escenarios sociales y políticos de la España del siglo XIX, aunque, por supuesto, lo hacen con un tinte literario propio. Para conseguir que un texto cumpla eficazmente la función referencial, conviene ser riguroso en la búsqueda de datos, preciso al escoger el vocabulario y, sobre todo, mantener una actitud objetiva, distanciada de juicios personales.
Función expresiva o emotiva
En contraposición a la anterior, la función expresiva sitúa al emisor en el centro del mensaje. Aquí, el objetivo es exteriorizar sentimientos, estados de ánimo, opiniones o reacciones personales. Es la función que domina en los géneros líricos, como el poema, pero también aparece en cartas personales, diarios y todo tipo de confesiones literarias. Un ejemplo emblemático de la función expresiva en la literatura española es la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer, cuyas “Rimas” exploran la melancolía, el anhelo amoroso y la intimidad propia desde una perspectiva subjetiva.En la vida cotidiana, la función expresiva se hace evidente en cualquier mensaje emocional: un WhatsApp rezumando alegría (“¡Qué ganas de verte!”), una carta triste o una queja indignada ante una empresa. La elección de adjetivos, las interjecciones (“¡Ay!”) y la entonación convierten el mensaje en el espejo del estado anímico del emisor. Para ser eficaz, conviene evitar la grandilocuencia vacía; la sinceridad se traduce en una mejor conexión con el receptor.
Función apelativa o conativa
La función apelativa tiene un claro destinatario: el receptor. El emisor persigue provocar una reacción, influir en la conducta o pensamientos de quien le escucha o lee. Es la función más corriente en la publicidad (“Descubre una nueva forma de vivir”), en las campañas institucionales (“Dona sangre, salva vidas”), pero también en textos argumentativos, instrucciones y, muy notablemente, en el discurso político –recorramos, por ejemplo, los eslóganes y apelaciones en las campañas de partidos como PSOE o PP.La elección de imperativos (“Haz tus deberes”), preguntas retóricas o fórmulas de llamada a la acción son características de esta función. Para una comunicación apelativa exitosa, es fundamental tener en cuenta el contexto y las características del receptor. Si un docente quiere motivar a sus alumnos, deberá emplear recursos persuasivos adecuados al grupo, evitando la imposición autoritaria.
Presencia simultánea y combinación de funciones
Aunque cada función se define por un objetivo concreto, la realidad es que la comunicación rara vez se limita a una sola función. Un artículo de opinión combina lo referencial (al exponer hechos) con lo expresivo (al incluir emociones u opiniones del autor) y lo apelativo (al tratar de convencer al lector). Incluso en la literatura, Miguel de Cervantes, en “El Quijote”, alterna la narración objetiva con la expresión humorística y la apelación al lector.El realce literario y funciones complementarias
Junto a las funciones básicas, existen otras que amplían la paleta expresiva del idioma.Función poética o estética
El mensaje se convierte en objeto de atención en sí mismo. La función poética pone el acento en la forma, en la elección de palabras, en los recursos rítmicos y retóricos. Esta función no se circunscribe solo al género poético; puede aparecer en anuncios comerciales (“Red Bull te da alas”), refranes, juegos de palabras o incluso nombres de establecimientos (“La tarta de la abuela”).Autores como Federico García Lorca han explorado magistralmente la función poética, dotando de musicalidad y simbolismo a cada verso. La literatura española está plagada de ejemplos, desde el Cantar de Mio Cid hasta la poesía contemporánea. El propósito es crear belleza, impacto o una atmósfera evocadora.
Función metalingüística
Aparece cuando el lenguaje habla sobre sí mismo, es decir, cuando el mensaje tiene por objetivo aclarar términos, explicar significados o reflexionar sobre las reglas del propio idioma. Es habitual en diccionarios, libros de gramática, explicaciones de profesores de Lengua o fragmentos de obras como “El árbol de la ciencia” de Pío Baroja, donde se reflexiona sobre las palabras y su sentido.Función fática
Consiste en comprobar que la comunicación funciona. Frases como “¿Me oyes?”, “¿Hola?” o “¿Está encendido el micrófono?” tienen como propósito asegurar que el canal está abierto. En contextos cotidianos, la función fática es constante: en los saludos, las despedidas y las comprobaciones durante una conversación telefónica.Funciones del lenguaje y tipos de texto
La importancia de reconocer la función predominante radica en adaptar nuestro mensaje al propósito y al receptor. Por ejemplo, al redactar un informe para Ciencias de la Tierra, deberemos priorizar la función referencial; si escribimos un poema para el certamen literario escolar, predominará la función poética; un texto argumentativo de filosofía combinará las funciones referencial, expresiva y apelativa.En obras teatrales como las de Lope de Vega, se mezclan funciones: los personajes informan, se emocionan y apelan directamente tanto a otros personajes como al público. El periodismo, con su división entre noticia (referencial) y columna de opinión (expresiva y apelativa), es un terreno ideal para analizar las funciones del lenguaje en acción.
Consejos prácticos para la redacción y la comunicación oral
Dominar las funciones del lenguaje es mucho más que un mero ejercicio teórico. Es indispensable adecuar el lenguaje a cada situación. Si debemos escribir una carta formal al Ayuntamiento solicitando una mejora del transporte público, convendrá emplear la función apelativa con un tono cortés y preciso. Al preparar una intervención para un concurso de debate, la función apelativa y argumentativa serán protagonistas, apoyadas por la referencialidad de los datos utilizados. Si se trata de una redacción personal para clase de Lengua, la función expresiva puede brillar, pero sin sacrificar la coherencia ni la claridad.La eficacia comunicativa se incrementa con claridad, corrección gramatical, precisión léxica y la conciencia de la función que queremos cumplir. Hay que evitar la tentación de emplear un estilo recargado innecesariamente o confundir el tono: no sería lógico adoptar un registro desenfadado en la redacción de un informe académico.
Conclusión
El estudio de las funciones del lenguaje es una herramienta transversal: ayuda a entender, analizar y producir textos de diversa índole con mayor eficacia. Aportar el matiz adecuado, escoger la función precisa y saber alternarlas según el contexto es sinónimo de competencia lingüística avanzada. La escuela y el instituto no sólo preparan para aprobar exámenes, sino para desenvolverse de forma eficaz y creativa en el mundo social y profesional, y el dominio de las funciones del lenguaje es una de las claves de esa preparación.El lenguaje, como espejo de la riqueza humana, sólo demuestra su verdadero poder cuando sabemos descubrir y activar todas sus funciones; porque, al final, nuestra forma de hablar y escribir es también nuestra forma de estar en el mundo.
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