Tratados internacionales del siglo XIX sobre emisiones de CO2
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 10.01.2026 a las 12:36
Tipo de la tarea: Texto argumentativo
Añadido: 20.10.2024 a las 9:58
Resumen:
En el siglo XIX surgió la conciencia ambiental a raíz de la Revolución Industrial, sentando bases conceptuales y literarias para futuros acuerdos ambientales.
Aunque no existe un tratado internacional específico del siglo XIX que abordara las emisiones de CO2, el contexto histórico y literario de ese siglo en Europa presenta una evolución notable en la percepción de la humanidad sobre su impacto en el medio ambiente y sienta las bases para futuros acuerdos ambientales. Durante esta época, la Revolución Industrial transformó radicalmente las sociedades europeas, con innovaciones tecnológicas que potenciaron el desarrollo económico, pero también provocaron un aumento significativo de la contaminación atmosférica. Este período puede ser considerado como el punto de partida de la conciencia ambiental que finalmente condujo a acuerdos internacionales en siglos posteriores.
El siglo XIX fue testigo de importantes avances tecnológicos y científicos. Con la máquina de vapor y el auge del carbón como principal fuente de energía, ciudades como Londres se convirtieron en metrópolis industriales. Este rápido crecimiento económico conllevó un deterioro ambiental significativo, incluido el aumento de las emisiones de gases como el dióxido de carbono (CO2). Sin embargo, la noción de la conexión entre estas emisiones y el cambio climático global no era aún plenamente comprendida.
Literariamente, es relevante mencionar cómo la Revolución Industrial y sus consecuencias influyeron en los autores de la época. Charles Dickens, por ejemplo, describía en sus novelas la pobreza y la miseria en las ciudades industriales. Su obra "Tiempos difíciles" crítica la dureza de la vida en las ciudades industriales inglesas y señala indirectamente aspectos relacionados con el medio ambiente y la calidad de vida, aunque no menciona específicamente el CO2.
Además, la literatura de la época también se preocupa por la naturaleza y el impacto del ser humano sobre ella. Poetas románticos como William Wordsworth y Lord Byron comenzaron a escribir con más frecuencia sobre la belleza de la naturaleza y la necesidad de preservarla, anticipando un cambio de mentalidad hacia el valor intrínseco de los recursos naturales.
A nivel internacional, el siglo XIX precede a un periodo en el que las naciones comenzaron a darse cuenta de la necesidad de cooperación en problemas ambientales. Aunque no hubo tratados específicos sobre el CO2 en ese siglo, la colaboración internacional en otros ámbitos comenzó a establecer un paradigma de cooperación que luego resultaría vital para abordar los problemas ambientales. Un ejemplo de este tipo de cooperación es el "Convenio para la Protección de Aves útiles para la Agricultura" firmado en 1902 por varios países europeos, que muestra los primeros pasos hacia una legislación transnacional sobre temas ambientales.
A medida que avanzaba el siglo XX, la comunidad científica comenzó a explorar y comprender mejor el impacto de las emisiones de CO2 en el clima global. Dentro de este marco, un hito crucial fue el trabajo de Svante Arrhenius, científico sueco, quien en 1896 calculó cómo cambios en la concentración de dióxido de carbono podrían afectar las temperaturas globales. Aunque no fue hasta muchas décadas después que el fenómeno del calentamiento global se convirtió en una preocupación concreta, estas ideas fueron pioneras y representan los primeros pasos hacia un discurso más comprensivo sobre el cambio climático.
En conclusión, aunque el siglo XIX no vio el establecimiento de tratados internacionales sobre las emisiones de CO2, sentó las bases conceptuales, literarias y científicas necesarias para que en el siglo siguiente se reconocieran y abordaran estos graves problemas. La Revolución Industrial no solo impulsó cambios económicos y sociales, sino que también sembró las semillas de un ambientalismo incipiente, reflejado en la literatura y en las primeras colaboraciones internacionales, que formarían las bases de nuestra actual estructura de gobernanza ambiental mundial. Los eventos y desarrollos de aquel entonces continúan siendo relevantes al proporcionarnos lecciones y perspectivas valiosas que guían nuestra comprensión y respuesta a los desafíos ambientales contemporáneos.
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