Texto expositivo

Oración simple y funciones del lenguaje: claves para comunicar

approveEste trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 22.01.2026 a las 13:38

Tipo de la tarea: Texto expositivo

Resumen:

Descubre cómo la oración simple y las funciones del lenguaje facilitan una comunicación clara y efectiva en tus tareas de ESO y Bachillerato. 📚

Comunicación: oración simple y funciones del lenguaje

Introducción

A lo largo de la historia, el ser humano ha buscado múltiples formas de hacerse entender y de construir lazos sociales a través de la comunicación, un fenómeno que trasciende lo meramente lingüístico para convertirse en un eje fundamental de nuestra existencia diaria. Desde los antiguos debates de Séneca hasta las actuales conversaciones en redes sociales, el acto de comunicar es constante y esencial. Pero ¿cuál es la esencia de ese proceso? ¿Cómo logran las estructuras más básicas del lenguaje, como la oración simple, vehicular contenidos tan vastos y variados? Este ensayo explora la importancia de la oración simple como unidad mínima significativa y analiza las distintas funciones del lenguaje, fundamentales para adaptar nuestro mensaje a cada contexto y alcanzar una comunicación efectiva, clara y pertinente dentro y fuera del aula.

La comunicación: concepto, elementos y tipos de signos

Comunicar no es simplemente hablar o escribir: es, sobre todo, un proceso vital donde intercambiamos información, emociones y saberes. Aristóteles ya lo intuía cuando afirmaba que el lenguaje distingue al hombre, permitiéndole organizar la vida en sociedad. La comunicación puede ser verbal, como el discurso político en el Congreso de los Diputados, o no verbal, como el saludo con la mano o la expresión facial de un alumno cuando comprende una explicación en clase.

Toda comunicación requiere ciertos elementos. El emisor construye y transmite un mensaje (por ejemplo, una noticia en un telediario), el receptor lo recibe e interpreta, el mensaje es el contenido, el canal es el medio físico (el aire para la voz, el papel para la escritura), el código es el sistema de signos compartido (el español, el lenguaje de signos, etc.) y el contexto es la situación que da sentido a lo comunicado (no es lo mismo pedir silencio en una biblioteca que en un estadio).

Los signos constituyen la base del proceso comunicativo. Un signo es cualquier cosa que representa otra realidad ante un receptor: las señales de tráfico en una carretera, el timbre del recreo, el color de la vestimenta en un acto litúrgico. Dependiendo del sentido involucrado, podemos identificar signos auditivos (el canto de una cigüeña, tan habitual en muchos pueblos españoles), visuales (el color rojo de un semáforo), táctiles, olfativos o gustativos. Otra clasificación distingue entre íconos (dibujos de mapas del Metro madrileño), indicios (el humo indica fuego) y símbolos (la paloma blanca como símbolo de la paz).

El signo lingüístico, fundamento de nuestras lenguas, tiene dos caras: el significante (forma material, como la palabra “mesa”) y el significado (la imagen mental del objeto). Su arbitrariedad –el hecho de que no hay relación natural entre significante y significado– y su carácter lineal y social permiten la evolución y la creatividad del lenguaje.

En la vida diaria, interpretamos signos constantemente: una nota dejada en la nevera, una mirada significativa en un examen, o una frase escrita en la pizarra. En todos los casos, es el contexto el que determina su correcto entendimiento.

La oración simple: estructura y función dentro de la comunicación oral y escrita

En el universo de la lengua, la oración simple es la piedra angular, la unidad mínima que expresa un sentido completo. Nos permite afirmar, preguntar, expresar emociones o dar órdenes con eficacia y autonomía. Decir “La primavera llega” comunica una idea cerrada, con un sujeto (“La primavera”) que realiza la acción y un predicado verbal que la completa ("llega").

El sujeto, explícito o elíptico, representa de quién se habla o quién realiza la acción. En muchas lenguas romances, incluido el catalán o el gallego, es habitual omitir el pronombre personal, lo que exige atención al verbo para identificar al sujeto.

El predicado presenta lo que se dice del sujeto; puede ser nominal (“Marta es maestra”) o verbal (“Marta lee”). Las oraciones simples se clasifican según intención (enunciativas, interrogativas, exclamativas, imperativas) y según el tipo de predicado presente.

El uso de oraciones simples es clave en la vida cotidiana: “Pasame la sal”, “Hoy hay huelga”, “¿Vienes?”. Son construcciones breves, directas, ideales para transmitir información inmediata. Sin embargo, su uso exclusivo en textos extensos limita la profundidad y el matiz expresivo. Por ello, el dominio de la oración simple es la base necesaria antes de adentrarse en oraciones compuestas y estructuras más complejas, imprescindibles en el análisis literario o argumentativo.

El sintagma nominal y su importancia en la formación de oraciones simples

El corazón de toda oración simple es el sintagma nominal, que funciona mayoritariamente como sujeto, pero también puede ser objeto directo o indirecto, complemento circunstancial o vocativo. El sintagma nominal se compone habitualmente de un núcleo (un sustantivo, por ejemplo, "alumno"), acompañado de determinantes (“el alumno”), modificadores (“el aplicado alumno”) o complementos (“el alumno de segundo curso”).

El dominio de este bloque permite dotar de precisión y riqueza nuestro discurso. Un sintagma nominal bien construido (por ejemplo, “la dulce melancolía de la tarde sevillana”) transporta información, matiz y color, como ocurre en los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer. En la educación española, desde la primaria hasta la universidad, el análisis del sintagma nominal es un ejercicio básico, estudiado en todos los manuales de gramática y presente en las PAU (Pruebas de Acceso a la Universidad).

El sustantivo: clasificación y características esenciales

El sustantivo es el fundamento del sintagma nominal. Designa seres, objetos, ideas o sentimientos, permitiendo estructurar y ordenar la realidad. Los sustantivos pueden ser comunes (“mesa”) o propios (“Granada”), concretos (“arena”) o abstractos (“alegría”), contables (“manzana”, “hombre”) o no contables (“agua”, “sal”), individuales (“soldado”) o colectivos (“ejército”).

El español, como otros idiomas peninsulares, distingue el género (masculino/femenino) y número (singular/plural) de los sustantivos, lo que condiciona la concordancia. Por ejemplo, decimos “los árboles frondosos” (concordancia en masculino y plural). Esta flexibilidad ofrece numerosas posibilidades expresivas, aunque la existencia de excepciones y de sustantivos de género ambiguo (“el mar/la mar”) exige especial atención.

El uso hábil de pronombres y determinantes contribuye a evitar repeticiones y mejorar la cohesión textual: “Carmen leyó el libro y luego lo devolvió.” Aquí, “lo” sustituye a “el libro”, demostrando la importancia de dominar ambas categorías gramaticales.

Pronombres y determinantes: funciones y tipos dentro de la estructura sintagmática

Los pronombres y los determinantes, aunque a veces confundidos, cumplen funciones diferentes. Los pronombres sustituyen al sustantivo (“ella”, “esto”, “quien”), mientras los determinantes lo acompañan y precisan (“ese libro”, “mis zapatos”).

Entre los pronombres distinguiéramos personales (“yo”, “tú”, “nosotros”), demostrativos (“este”, “ese”, “aquel”), posesivos (“mío”, “tuyo”), indefinidos (“algo”, “alguien”, “ninguno”), interrogativos y exclamativos (“qué”, “quién”, “cuánto”) y relativos (“que”, “cuyo”, “donde”). El conocimiento de estos recursos permite construir textos cohesivos y claros, evitando la reiteración excesiva del sustantivo y dotando al discurso de variedad estilística.

Por ejemplo, en la novela picaresca "Lazarillo de Tormes", el protagonista narra en primera persona y la alternancia entre pronombres y nombres propios es constante, aportando dinamismo y evitando monotomía.

Las funciones del lenguaje: relación entre intención comunicativa y estructura del mensaje

Roman Jakobson propuso distinguir varias funciones del lenguaje, cada una relacionada con el elemento que predomina en la comunicación:

- Función emotiva: Centrada en el emisor. Ejemplo: “¡Qué frío tengo!” (expresa un estado personal). - Función conativa o apelativa: Orientada al receptor. Ejemplo: “Cierra la puerta, por favor.” (induce una acción). - Función referencial: Busca transmitir información objetiva. Ejemplo: “El Ebro es el río más caudaloso de España.” - Función fática: Garantiza el contacto. Ejemplo: “¿Me oyes? ¿Sí? Vale.” (comprobación del canal). - Función poética: Da importancia a la forma del mensaje. Ejemplo: en los versos de Lorca, donde el juego con el lenguaje y el ritmo genera belleza. - Función metalingüística: El lenguaje hablado sobre sí mismo. Ejemplo: “La palabra ‘gato’ es un sustantivo.”

Cada función se manifiesta en estructuras gramaticales particulares. Por ejemplo, la función apelativa utiliza habitualmente oraciones imperativas (“Silencio, por favor”), mientras que la referencial recurre a oraciones enunciativas (“El invierno es frío”). Identificar la intención comunicativa mejora la interpretación de textos y el uso adecuado del registro.

Adecuación y coherencia textual: factores clave para la eficacia comunicativa

La eficacia del mensaje no depende solo de la corrección gramatical, sino también de la adecuación (capacidad de adaptar el discurso al destinatario y la situación) y la coherencia (organización lógica de las ideas). Un buen texto posee orden y progresión temática, evita repeticiones innecesarias mediante pronombres y conectores (“sin embargo”, “además”, “por otro lado”), y emplea una estructura clara.

En un contexto educativo, un ensayo carente de cohesión puede dificultar la comprensión, mientras que la falta de adecuación (por ejemplo, usar un lenguaje demasiado formal en un chat entre amigos) genera efectos indeseados o cómicos.

Conclusión

El estudio de la comunicación, la oración simple y las funciones del lenguaje es esencial para comprender las raíces de nuestra capacidad para relacionarnos. El dominio de estos aspectos no solo mejora la expresión y la comprensión de textos, sino que permite profundizar en la literatura, la argumentación académica y el diálogo cotidiano. Ejercitar el análisis sintáctico, practicar la identificación de funciones y reflexionar sobre la adecuación textual son pasos indispensables para convertirnos en comunicadores competentes, preparados para los retos que plantea una sociedad cada vez más interconectada y exigente. En definitiva, reconocer la riqueza del lenguaje y su estructura es reconocer la riqueza de la propia humanidad.

Bibliografía y recursos recomendados

- Gili Gaya, Samuel: “Curso superior de sintaxis española” - Alarcos Llorach, Emilio: “Gramática de la lengua española” - Manuales de Lengua Castellana de la editorial SM y Anaya - Ejercicios de PAU de Lengua Castellana y Literatura - Obras literarias: “Lazarillo de Tormes”, “Rimas y Leyendas” (Bécquer), “Romancero Gitano” (Lorca)

Preguntas de ejemplo

Las respuestas han sido preparadas por nuestro tutor

¿Qué es una oración simple y por qué es clave para comunicar?

Una oración simple es la unidad mínima con sentido completo en la lengua; permite comunicar ideas claras y precisas, facilitando la comprensión tanto oral como escrita.

¿Cuáles son las funciones del lenguaje según Oración simple y funciones del lenguaje?

Las funciones del lenguaje son herramientas que adaptan el mensaje al contexto, permitiendo informar, expresar emociones, influir o establecer contacto efectivo con el receptor.

¿Cómo se estructura una oración simple en la comunicación oral y escrita?

La oración simple se compone de un sujeto, que realiza la acción, y un predicado verbal que completa el sentido; juntos forman una idea cerrada y autónoma.

¿Qué elementos forman parte del proceso de comunicación según Oración simple y funciones del lenguaje?

El proceso comunicativo implica emisor, receptor, mensaje, canal, código y contexto, siendo esenciales para lograr comunicación clara y adecuada en cualquier situación.

¿En qué se diferencia el signo lingüístico en Oración simple y funciones del lenguaje?

El signo lingüístico tiene dos caras: significante (forma) y significado (idea), es arbitrario y evolutivo, lo que permite creatividad y adaptación en las diferentes formas de comunicar.

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Evaluación del profesor:

approveEste trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 22.01.2026 a las 13:38

Sobre el tutor: Tutor - Cristina V.

Tengo 10 años de experiencia en Bachillerato. Me ocupo de que el texto sea legible, lógico y bien ejemplificado, y con alumnado de ESO practico estrategias concretas de comprensión y escritura. Combino feedback paciente con práctica guiada paso a paso.

Nota:10/ 1022.01.2026 a las 13:46

Excelente trabajo: presentación clara y bien estructurada, con ejemplos y referencias acertadas.

Podría ampliarse con ejercicios prácticos o análisis de oraciones compuestas para enriquecer la aplicación didáctica. Buen nivel.

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