Ensayo

Análisis esencial de la Guerra Civil Española: causas y consecuencias

approveEste trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 15.01.2026 a las 16:46

Tipo de la tarea: Ensayo

Resumen:

Ensayo sobre la Guerra Civil Española: analiza sus causas, desarrollo, violencia, dimensión internacional y consecuencias en la memoria colectiva.

Guerra Civil Española

La Guerra Civil Española (1936-1939) constituye un hito fundamental en la historia contemporánea de nuestro país y, por extensión, de Europa. No se trata únicamente de un enfrentamiento armado, sino de la plasmación violenta de tensiones sociales, políticas y culturales arrastradas durante décadas. El conflicto marcó el final de una experiencia democrática —la Segunda República— y el inicio de una dictadura que determinaría la vida de varias generaciones. Además, su significado trasciende las fronteras nacionales, sirviendo de preludio a la Segunda Guerra Mundial y ilustrando la lucha planetaria entre fascismo, comunismo y democracia liberal. En este ensayo, se pretende: analizar el desarrollo militar de la contienda; ilustrar la dimensión internacional que condicionó su desenlace; y profundizar en la represión y el terror ejercidos por ambos bandos, cuyas cicatrices todavía influyen en la memoria colectiva española.

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I. Orígenes y comienzo del conflicto: el golpe de Estado del 18 de julio de 1936

La Guerra Civil no fue fruto de un episodio puntual, sino el desenlace de un proceso de polarización social y política agravada desde el advenimiento de la Segunda República en 1931. Junto al desencanto de los sectores conservadores, la radicalización sindical y los episodios de violencia precedentes, el asesinato del líder monárquico José Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936, considerado por muchos como el “disparo de salida”, precipitaría el conflicto.

A. Planificación y premisas del golpe

El pronunciamiento militar del 17-18 de julio responde a un plan meticulosamente urdido desde la primavera de ese año. El general Emilio Mola, apodado “el Director”, orquesta una operación sustentada en dos premisas básicas: sorpresa y coordinación. El objetivo no era desencadenar una guerra abierta, sino propiciar un golpe fulminante que neutralizara la reacción republicana y diese paso a un gobierno militar. Entre las primeras medidas figuran la declaración del Estado de Sitio (suspendiendo derechos y libertades) y la sustitución de la autoridad civil por mandos militares en todos los ámbitos administrativos, con apoyo crucial de fuerzas civiles afines (falangistas, requetés carlistas), compensando la escasez de efectivos regulares. Para asegurar la adhesión, se planifican arrestos e incluso ejecuciones sumarias de jefes militares leales a la República, arengando fidelidad a través de la presión entre pares, como revelan las circulares de Mola: “hay que sembrar el terror”.

El general Francisco Franco, hasta entonces destinado en Canarias y alejado de los focos políticos directos, resulta fundamental. Su traslado secreto a Marruecos —facilitado por aviones privados británicos—, y la sublevación inmediata del Protectorado español en Marruecos permitieron al alzamiento contar con la Legión y los Regulares, tropas profesionales especialmente temidas.

B. Desarrollo inicial y extensión geográfica

El golpe, que debía ser rápido y coordinado, fracasa parcialmente: zonas clave como Madrid y Barcelona, centros neurálgicos del Estado y del poder obrero, resisten. Allí, los militares sublevados quedan atrincherados sin lograr el control de la urbe, y la rápida organización de obreros armados (CNT, UGT), junto con la llegada de refuerzos (guardias de asalto y ciudadanos armados), frustran los planes iniciales. La situación es diferente en el norte, con columnas avanzando hacia Madrid desde Valladolid, Burgos, Pamplona y Zaragoza, y en Andalucía, donde Sevilla cae en manos del general Queipo de Llano tras una singladura pendiente de la lucha obrera y represalias inmediatas.

En Galicia, Castilla y León, Navarra, Aragón, Granada, Oviedo, y amplias zonas de las Baleares y del Protectorado de Marruecos, el golpe sí triunfa. La división territorial se materializa el 20 de julio: el país queda escindido en dos mitades con frentes mal definidos. Cabe reseñar la importancia estratégica de Melilla y todo el norte de África, primer territorio bajo control alzado, que sirvió de base para desplazar por aire y mar las fuerzas más militares y eficaces.

C. Reacción republicana y división territorial

En las grandes ciudades y en la franja mediterránea y norteña, tras superar el desconcierto inicial, se produce una reacción de defensa masiva: comités de milicias, requisado de armas, distribución caótica del poder, y los poderes locales eclipsados por sindicatos y partidos populares. Es la “revolución dentro de la guerra”, tal y como describió Julián Zugazagoitia, ministro socialista. España queda entonces partida, anticipando un conflicto largo y devastador.

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II. La guerra de columnas y el terror

A. Estrategia nacionalista para tomar Madrid

Fracasado el golpe relámpago, la sublevación se transforma en guerra abierta. Franco, convertido en figura dominante tras la muerte de Sanjurjo —jefe teórico del movimiento— en un accidente de aviación, organiza un “puente aéreo” inédito entre África y Sevilla, dado el bloqueo naval republicano. Crucial aquí fue el apoyo germano-italiano, que facilitó Junkers y Savoia-Marchetti para trasladar la Legión y los Regulares hasta la Península, elemento decisivo en las primeras victorias rebeldes.

Las columnas sublevadas, con estructura propia de la guerra colonial en Marruecos y notable movilidad (carros y caballería ligera), avanzan con rapidez hacia Madrid, sembrando el terror y exterminando resistencias locales. La táctica militar marcial, disciplinada y eficientemente dirigida, contrasta con la desorganización de las milicias republicanas, armadas pero carentes de cuadros militares.

B. El terror como arma política y militar

En ambos bandos, la maquinaria de guerra incluye de forma explícita el terror como instrumento de control, desmoralización y castigo. En palabras del propio Mola, recogidas en sus directivas: “Debe actuarse con el máximo de rigor, eliminando sin escrúpulos a quienes se opongan”. En las provincias sublevadas, las detenciones, ejecuciones y desapariciones se cuentan por miles; en Navarra, León, Sevilla o Zaragoza, la represión es sistemática y centralizada bajo mando militar y paramilitar.

En respuesta, en zona republicana —especialmente en los primeros meses— se producen matanzas, paseos y represalias descontroladas, impulsadas por células anarquistas y comités sindicales. A diferencia de la organización franquista, el terror republicano resulta muchas veces “espontáneo, caótico y descabezado”, como detalla Paul Preston en su ensayo “El Holocausto español”. Ambos mecanismos de violencia causan horror internacional, como atestiguan los partes diplomáticos de embajadas extranjeras y titulares en diarios como “Le Temps” o el “Manchester Guardian” sobre las matanzas de religiosos y civiles.

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III. El asedio a Madrid y evolución de las operaciones militares (1936-1937)

A. Cambio de estrategia y liderazgo de Franco

El asedio a Madrid representa el eje simbólico y estratégico del primer año de guerra. Previamente, el 27 de septiembre de 1936, Franco toma el Alcázar de Toledo, donde resistía un grupo de sublevados con sus familias: el episodio fue explotado propagandísticamente como acto de heroísmo, justificando la elevación de Franco a jefe supremo (Generalísimo).

B. Intentos de conquista de Madrid

El avance sobre Madrid resulta más difícil de lo previsto: la llegada de las Brigadas Internacionales —voluntarios extranjeros reclutados por el Komintern soviético— y la resistencia obrera, especialmente en la Ciudad Universitaria y la casa de campo, frustran la caída rápida de la capital. Los combates en el Puente de los Franceses, Arganda y Carabanchel cobran protagonismo en la prensa (“¡No pasarán!”, Dolores Ibárruri “La Pasionaria”). La moral republicana se mantiene y el franquismo opta por un cerco prolongado.

C. Comité de Salvación Pública y Paracuellos del Jarama

En noviembre de 1936, con el gobierno republicano evacuando a Valencia, el Comité de Salvación Pública asume la justicia popular: decenas de presos derechistas son asesinados en Paracuellos del Jarama. Las consecuencias de esta masacre dividieron a la opinión internacional y alimentaron la propaganda franquista.

D. Batallas complementarias

La batalla del Jarama en febrero de 1937 buscó cortar la carretera hacia Valencia, eje de la retaguardia republicana, pero la resistencia fue feroz y el intento fracasó. Por contraste, en Málaga, el 8 de febrero las tropas nacionales ocupan la ciudad, provocando el éxodo y la “carretera de la muerte” hacia Almería bajo bombardeos: miles de civiles perecen. La batalla de Guadalajara, en marzo, supuso el primer gran éxito del ejército republicano frente a la ayuda italiana, obligando a retroceder a las divisiones motorizadas fascistas.

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IV. La guerra de desgaste y consolidación de la dictadura franquista

A. Cambio de estrategia a guerra larga

Rechazada la toma directa de Madrid, Franco apuesta por una guerra de desgaste y asfixia, confiando en la superioridad material y la desunión enemiga. Historiadores como Santos Juliá han subrayado su limitada imaginación estratégica, pero también su constancia y frialdad: “ganar, aunque sea lentamente, pero siempre avanzar”.

B. Conquista del norte y objetivos estratégicos

Durante 1937, el foco se desplaza al Cantábrico, zona minera y metalúrgica clave para la economía republicana. La falta de coordinación entre asturianos, vascos y cántabros, junto a la superioridad aérea (Legión Cóndor alemana, bombardeo de Gernika el 26 de abril de 1937), precipitan la caída del norte. Paralelamente, las ofensivas republicanas de Brunete y Belchite, ideadas por el general Vicente Rojo para aligerar presión, fracasan con altos costes humanos.

C. Batalla de Teruel y consecuencias

La batalla de Teruel (diciembre 1937-febrero 1938), cruda por las condiciones invernales, acaba con victoria nacional y abre la puerta al mediterráneo: en abril, las tropas franquistas llegan al mar, partiendo el territorio republicano en dos.

D. Batalla del Ebro

La ofensiva del Ebro (julio-noviembre 1938), última esperanza republicana, pretendía reunir los fragmentos del territorio. Tras meses de combate feroz, el agotamiento republicano, la escasez de armamento y la superioridad técnica nacional determinan la derrota.

E. Fin de la resistencia republicana

Cataluña cae a finales de febrero de 1939, con un éxodo de más de 400.000 refugiados a Francia (“La retirada”). El reconocimiento diplomático a Franco por parte de Inglaterra y Francia acelera el derrumbe. Restaba el triángulo Madrid-Valencia-Almería: una última sublevación interna, encabezada por el coronel Casado, intenta negociar una paz honorable. El 28 de marzo, Madrid capitula; el 1 de abril, Franco proclama oficialmente el final de la guerra.

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V. Dimensión internacional del conflicto

A. Papel de las potencias extranjeras

El aislamiento diplomático de la República por parte de las democracias occidentales fue decisivo. Francia y Reino Unido, por temor a una guerra europea y al auge revolucionario, impulsaron el Comité de No Intervención, restringiendo la llegada de armas. El canciller británico Anthony Eden expresó su recelo: “España debe evitarse el contagio totalitario, sea el color que sea”.

Por el contrario, Alemania e Italia desoyeron la neutralidad: aprovisionaron al bando nacional con aviones, carros y divisiones enteras, experimentando tácticas (bombardeos de población, tanques). La Legión Cóndor participó, entre otros, en el bombardeo de Gernika, símbolo del sufrimiento civil. Portugal, bajo Salazar, sirvió de soporte logístico; el Vaticano legitimó moralmente, asociando la causa nacionalista a la defensa de la fe.

B. La Unión Soviética y México

El único apoyo militar relevante a la República provino de la URSS: envío de armamento (carros T-26, aviones Polikarpov), instructores y asesores políticos, todo ello a cambio de la reserva de oro del Banco de España. México, por convicciones democráticas y afinidad ideológica, proporcionó apoyo diplomático y acogió a miles de exiliados.

C. Consecuencias internacionales

La guerra fue un laboratorio para las potencias totalitarias, soldó el Eje Roma-Berlín y aceleró la crisis internacional. Para muchos analistas, supuso el “ensayo general” de la Segunda Guerra Mundial. La falta de apoyo internacional a la República, frente a la determinación del Eje, influyó de forma directa en la victoria franquista.

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Conclusión

La Guerra Civil Española, nacida del fracaso del golpe de Estado de 1936, evolucionó en una larga contienda con fases bien delimitadas: pronunciamiento, guerra de columnas, asedio, guerra de desgaste. En ambas zonas, la violencia fue convertida en método: la represión, tanto organizada como caótica, devastó vidas y dejó heridas morales profundas que todavía hoy dividen a la sociedad.

En el plano internacional, la inacción de las democracias y el apoyo decidido de las potencias fascistas a Franco explican en buena medida el resultado. La derrota republicana supuso no solo el paso a la dictadura, sino la victoria de una España conservadora, clerical y militarista sobre el proyecto reformista y popular. Ello condicionó los cuarenta años subsiguientes y alimenta el debate histórico y social actual.

Estudiar la Guerra Civil es imprescindible para entender no solo lo que fuimos, sino la necesidad de recordar para no repetir los errores. Como expresó el historiador Gabriel Jackson: “El olvido no es justicia. Sólo la memoria, incómoda pero imprescindible, puede servirnos para evitar futuras fracturas”. Solo una mirada crítica, alejada de los mitos y cercana a los hechos, permitirá construir una convivencia duradera basada en el respeto y la pluralidad.

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Nota final: A pesar de la imposibilidad de incorporar mapas en este formato, se recomienda complementar el estudio con diagramas sobre la división del territorio y el avance de los frentes para comprender la lógica militar. El término “guerra de desgaste”, la importancia estratégica de la Legión, las Brigadas Internacionales y la Legión Cóndor, así como episodios como Paracuellos, Gernika o la retirada de Cataluña, deben integrarse en la reflexión crítica y cronológica de este proceso, esencial para alumnos y ciudadanos españoles.

Preguntas de ejemplo

Las respuestas han sido preparadas por nuestro tutor

¿Cuáles fueron las causas principales de la Guerra Civil Española?

La Guerra Civil Española fue resultado de la polarización social y política, agravada desde 1931 con la Segunda República, la radicalización sindical y violencia previa, culminando con el asesinato de Calvo Sotelo en julio de 1936.

¿Cuáles fueron las consecuencias más relevantes de la Guerra Civil Española?

El conflicto supuso el fin de la Segunda República, el inicio de una dictadura franquista de cuarenta años y profundas divisiones sociales, con un legado de represión y cicatrices morales aún presentes en la sociedad española.

¿Cómo influyó la dimensión internacional en la Guerra Civil Española?

Alemania e Italia apoyaron al bando nacional con armas y tropas, mientras que la República apenas contó con ayuda de la URSS y México, lo que fue decisivo para la victoria franquista y adelantó la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué papel jugó la violencia y la represión en la Guerra Civil Española?

Ambos bandos usaron el terror como método de control y castigo, generando detenciones, ejecuciones y represalias masivas que provocaron horror internacional y profundas heridas morales en la población.

¿Por qué es importante estudiar la Guerra Civil Española hoy en día?

Estudiar la Guerra Civil Española permite comprender el origen de las divisiones sociales actuales y ayuda a mantener la memoria histórica, evitando la repetición de errores y promoviendo la convivencia democrática.

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