Ensayo

España en los siglos XIX y XX: de la crisis al nacimiento de la democracia

approveEste trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 25.01.2026 a las 16:41

Tipo de la tarea: Ensayo

Resumen:

Descubre la evolución de España en los siglos XIX y XX, desde la crisis política hasta el nacimiento de la democracia y sus transformaciones sociales clave.

España en los siglos XIX y XX: Transformación, conflicto y construcción de una identidad contemporánea

La historia de España en los siglos XIX y XX constituye un periodo de profundas transformaciones, marcadas por la lucha constante entre diferentes modelos políticos, ideológicos y sociales. Desde la agonía del Antiguo Régimen hasta la consolidación de la democracia, España atravesó guerras civiles, dictaduras, repúblicas efímeras y profundos cambios sociales. Comprender estos dos siglos resulta imprescindible para captar las claves de la sociedad española actual, pues muchas de nuestras inquietudes colectivas —la descentralización territorial, la memoria histórica, o la cuestión social— hunden sus raíces en estos periodos convulsos.

El presente ensayo pretende ofrecer un análisis riguroso y profundo de la evolución de España durante los siglos XIX y XX, destacando los grandes procesos políticos, las tensiones sociales y los cambios culturales que moldearon nuestra nación. Siguiendo un recorrido cronológico y temático, atenderé a los principales hitos históricos, contextualizando cada uno en el marco cultural e intelectual propio del país.

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1. España en el siglo XIX: De la Monarquía Absoluta a la Restauración Borbónica

1.1. El comienzo de una era de conflictos: La Guerra de la Independencia y el fin del Antiguo Régimen

El siglo XIX en España arranca con el estruendo de la Guerra de la Independencia (1808-1814), que no sólo enfrentó al país contra la ocupación napoleónica, sino que desató profundas tensiones internas. La famosa resistencia del dos de mayo de 1808, inmortalizada por Goya en sus cuadros, representa el despertar de una conciencia colectiva frente al yugo francés. Surgieron movimientos guerrilleros —autónomos, con fuerte arraigo popular— y juntas que gestionaban la resistencia, impulsando una descentralización política inédita.

Durante el conflicto, se celebraron las Cortes de Cádiz, que en 1812 promulgaron la emblemática “Pepa”, primera constitución liberal española. Este texto supuso una ruptura radical con el absolutismo: introducía la soberanía nacional, la división de poderes y el sufragio —aunque restringido— masculino. Sin embargo, la vuelta de Fernando VII trajo consigo la restauración del viejo orden, anulando los avances liberales y reinstaurando la censura y la represión sobre los defensores del nuevo régimen.

Cabe destacar el dilema de los “afrancesados”, intelectuales que, como José Marchena o Leandro Fernández de Moratín, veían en las reformas napoleónicas una oportunidad de modernización, enfrentándose a la furia conservadora. El país quedó dividido entre los partidarios del progreso y los defensores de la tradición, un antagonismo que marcaría todo el siglo.

1.2. Guerras civiles y construcción del Estado liberal

La muerte de Fernando VII en 1833 desembocó en una crisis sucesoria: la Pragmática Sanción permitía que su hija Isabel (futura Isabel II) subiese al trono, frente a los derechos que reclamaba su tío Carlos María Isidro. Esto originó la Primera Guerra Carlista, una contienda marcada por la pugna entre absolutismo (carlistas) y liberalismo (isabelinos). Regiones como el País Vasco, Navarra y Cataluña se convirtieron en focos principals del carlismo, con apoyo campesino que veía en los fueros una defensa de sus tradiciones.

La victoria liberal no fue sinónimo de estabilidad inmediata. Durante las regencias de María Cristina y de Espartero, el liberalismo osciló entre posiciones moderadas y progresistas. La sociedad se transformaba lentamente: abolición de mayorazgos, desamortizaciones e inicio de la industrialización en algunas regiones, como Cataluña y el País Vasco. Sin embargo, el desarrollo fue desigual, perpetuándose una brecha entre campo y ciudad.

Las constituciones de 1837 y 1845 reflejan las tensiones entre los distintos grupos liberales, mientras figuras como O'Donnell, Narváez y Sagasta protagonizan la inestabilidad crónica del periodo. La Década Moderada y el Bienio Progresista muestran los vaivenes de un sistema incapaz de consolidar un consenso duradero.

1.3. La Restauración Borbónica: estabilidad aparente y crisis larvada

Tras el experimento fallido de la Primera República (1873-1874), el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto devuelve al trono a Alfonso XII. Se instaura así el sistema de la Restauración, cimentado en la alternancia pactada —el turnismo— entre conservadores y liberales. Este modelo, inspirado en parte por la obra de Cánovas del Castillo, buscaba evitar la inestabilidad forzando la alternancia mediante el caciquismo: una red de clientelismo rural que falseaba la representación política.

A pesar de la apariencia de orden, los problemas no desaparecen. Persisten los conflictos agrarios, surgen los primeros sindicatos y movimientos obreros, y se intensifican los regionalismos. La “crisis del 98”, con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, supuso un duro golpe moral y económico, alimentando el regeneracionismo intelectual (Unamuno, Joaquín Costa…), que denunciaba el “problema de España”: atraso, desigualdad e ineficacia de sus instituciones.

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2. España en el siglo XX: Crisis, guerra y dictadura

2.1. Final de la Restauración y búsqueda de soluciones: del reformismo a la Dictadura de Primo de Rivera

El reinado de Alfonso XIII estuvo marcado por la persistencia de los problemas heredados: caciquismo, desigualdad social y brecha regional. Intentos de reforma, como los impulsados por Antonio Maura (“revolución desde arriba”), fracasaron por la resistencia de las oligarquías y la creciente presión popular.

El movimiento obrero, vinculado a la UGT y la CNT, se consolidó a través de huelgas y protestas, como la Semana Trágica de Barcelona (1909), reflejo de las tensiones entre las clases populares y la burguesía urbana. Paralelamente, el nacionalismo vasco (Sabino Arana) y catalán (Prat de la Riba, Enric Prat de la Riba, Francesc Cambó) exigían mayor autonomía.

La neutralidad española en la Primera Guerra Mundial favoreció un cierto crecimiento económico, pero las ganancias se repartieron de forma desigual, agravando el malestar social. Todo ello desembocó en el golpe de Estado de Primo de Rivera (1923), que instauró una dictadura con la promesa de modernización. Sin embargo, la falta de respaldo popular y la crisis económica mundial precipitaron su caída en 1930.

2.2. La Segunda República: esperanza y enfrentamiento

La proclamación de la Segunda República (14 de abril de 1931) fue recibida, especialmente en las ciudades, como una oportunidad para modernizar España. La Constitución de 1931 consagró la laicidad del Estado, los derechos sociales, y preveía autonomía para las regiones. Se impulsaron reformas clave: agraria (para un reparto más justo de la tierra), educativa (aumento de escuelas y maestros, como recordaba Antonio Machado en su poesía), y militar (reducción del peso de la cúpula tradicional).

Pero la República sufrió una fortísima oposición, tanto desde la derecha (defensores de la Iglesia y el orden tradicional) como desde la extrema izquierda y el anarquismo. La insurrección de Asturias en 1934 y la polarización ideológica enturbiaron el clima político. Las elecciones de 1936 dieron la victoria al Frente Popular, agudizando los miedos de los sectores conservadores.

2.3. La Guerra Civil: ruptura y fractura

El alzamiento militar del 18 de julio de 1936, dirigido por Franco y otros generales, desembocó en la trágica Guerra Civil. El conflicto, reflejado magistralmente en obras como “La forja de un rebelde” de Arturo Barea o los poemas de Miguel Hernández, supuso no solo una guerra entre bandos, sino una fractura social devastadora. Los republicanos reunían a socialistas, comunistas, anarquistas y nacionalistas, mientras que los sublevados contaban con el respaldo de la Iglesia y sectores tradicionales.

La brutalidad del conflicto dejó tras de sí cientos de miles de muertos, una represión feroz en ambos bandos, y un exilio masivo, como el de los “niños de la guerra” que inspiró a escritores y cineastas. La internacionalización de la guerra, con el apoyo nazi y fascista a los sublevados y de la URSS a la República, prefiguraba la inminente Segunda Guerra Mundial.

2.4. Franquismo: autoritarismo, modernización y resistencia social

La dictadura franquista (1939-1975) impuso un régimen autoritario, con represión política, censura cultural y persecución del pluralismo. La autarquía de los primeros años sumió a España en la miseria, como relatan las novelas de Camilo José Cela (“La colmena”) o Carmen Laforet (“Nada”). Solo a partir de los años cincuenta, con la apertura al exterior y la llegada de capital extranjero, comenzó el llamado “desarrollismo”.

El franquismo limitó los derechos de la mujer, la presencia de lenguas cooficiales y el acceso a la cultura abierta, pero también fue testigo del surgimiento de movimientos de oposición, tanto clandestinos (PSOE, PCE, Comisiones Obreras) como culturales (la “gauche divine” barcelonesa, la generación de los 50 en literatura). El exilio dejó su impronta en figuras como María Zambrano o Luis Cernuda.

La transición a la democracia, iniciada tras la muerte de Franco, supuso la recuperación de valores democráticos y de convivencia plural, como recoge la Constitución de 1978.

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3. Temas transversales de análisis

3.1. Evolución institucional

El viaje desde la monarquía absoluta hasta el Estado liberal y democrático supone el eje vertebrador de estos dos siglos. La sucesión de constituciones, reformas y contrarreformas muestra la dificultad de lograr consenso, especialmente ante la dualidad centro-periferia y la cuestión de las autonomías.

3.2. Cambios socioeconómicos

El mundo agrario tradicional cedió espacio, poco a poco, a una incipiente industrialización focalizada en el norte y en Cataluña, dejando amplias regiones en el atraso. El acceso a la educación, la migración rural y el crecimiento de las clases medias y obreras reconfiguraron el mapa social. La reforma agraria fue siempre un asunto pendiente.

3.3. La sociedad y los movimientos sociales

El protagonismo de la mujer aumentó, aunque de forma muy desigual. Movimientos feministas, como los encabezados por Clara Campoamor o Federica Montseny, lucharon por el voto femenino y los derechos civiles. La emergencia de nacionalismos vasco y catalán, con raíces culturales y políticas, fue otro de los motores de la España contemporánea, y sigue siendo motivo de debate y análisis.

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Conclusión

España, en los siglos XIX y XX, forjó su identidad moderna a través del conflicto, la innovación y el debate constante entre tradición y cambio. La experiencia de guerras civiles, dictaduras y períodos democráticos alimentó una rica cultura política y literaria, pero dejó también heridas no siempre cerradas. El legado de este pasado múltiple invita a la reflexión: solo mediante el conocimiento crítico y la memoria histórica seremos capaces de construir una convivencia basada en la pluralidad y el respeto.

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Bibliografía y recursos para profundizar

- Tuñón de Lara, Manuel: “La España del siglo XIX”. - Chomón Serén, Francisco: “La Segunda República Española”. - Juliá, Santos: “Una historia de España a través de sus textos”. - Obras literarias: “La colmena” (Camilo José Cela), “Nada” (Carmen Laforet), “El árbol de la ciencia” (Pío Baroja). - Archivos digitales del Congreso de los Diputados y recursos de RTVE (especiales históricos).

Invito a quien desee ampliar estos temas a consultar fuentes primarias y analizar críticamente los textos originales, para formar una visión propia, fundamentada y plural sobre nuestro pasado reciente.

Preguntas de ejemplo

Las respuestas han sido preparadas por nuestro tutor

Resumen de la historia de España en los siglos XIX y XX

España en los siglos XIX y XX vivió profundas transformaciones políticas, sociales y culturales, pasando del Antiguo Régimen a la democracia tras guerras, dictaduras y cambios decisivos.

Principales conflictos en España en los siglos XIX y XX

Los principales conflictos fueron la Guerra de la Independencia, las guerras carlistas, guerras civiles, dictaduras y el enfrentamiento entre modelos políticos opuestos.

Cómo influyó la Guerra de la Independencia en España en el siglo XIX y XX

La Guerra de la Independencia aceleró el fin del Antiguo Régimen y propició el surgimiento de ideas liberales que marcaron el desarrollo político posterior en los siglos XIX y XX.

Qué papel tuvieron las Cortes de Cádiz en la historia de España en los siglos XIX y XX

Las Cortes de Cádiz de 1812 promulgaron la primera constitución liberal española, introduciendo principios de soberanía nacional y división de poderes que influyeron en la política posterior.

Diferencias entre absolutismo y liberalismo en España en los siglos XIX y XX

El absolutismo defendía el poder del monarca sin límites, mientras el liberalismo promovía constituciones, separación de poderes y derechos ciudadanos, generando intensos conflictos y reformas.

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