Diferencias entre la escuela criminológica clásica y la positiva
Este trabajo ha sido verificado por nuestro tutor: 12.01.2026 a las 14:40
Tipo de la tarea: Texto argumentativo
Añadido: 7.11.2024 a las 14:32
Resumen:
Comparación entre las escuelas clásica y positiva en criminología: razón y libre albedrío vs. causas biológicas y sociales del delito.
La criminología es una disciplina que ha evolucionado considerablemente desde sus inicios, abarcando diferentes enfoques y metodologías a medida que ha profundizado en la comprensión del delito y el comportamiento delictivo. A lo largo de su desarrollo histórico, dos escuelas de pensamiento han tenido un impacto particularmente significativo: la escuela clásica y la escuela positiva. Estas escuelas representan dos enfoques filosóficos y metodológicos divergentes sobre el estudio del crimen y el papel del sistema de justicia penal.
La escuela criminológica clásica, que emergió en el siglo XVIII, está profundamente influenciada por el pensamiento de filósofos ilustrados como Cesare Beccaria y Jeremy Bentham. Beccaria, un jurista y filósofo italiano, es célebre por su obra "De los delitos y las penas", publicada en 1764. En este texto, aboga por un sistema de justicia penal más humano y equitativo, basado en la lógica y la razón, más que en la brutalidad y la arbitrariedad que caracterizaban a la justicia en su tiempo. Este enfoque clásico se centra en la idea de que el delito es una elección racional, un cálculo de coste-beneficio, donde los individuos evalúan los riesgos y recompensas de sus acciones delictivas. Beccaria y Bentham defendían la noción de que, para disuadir el crimen, las penas debían ser ciertas, proporcionales y ejecutadas de manera rápida y justa.
La teoría clásica subraya la importancia del libre albedrío y la responsabilidad individual. Es decir, considera que los delincuentes eligen delinquir conscientemente y, por tanto, deben ser considerados culpables de sus acciones. En el marco de este pensamiento, las leyes deben ser claras, conocidas por todos y aplicadas de manera equitativa, con el propósito de crear un sistema legal capaz de prevenir el crimen a través de la disuasión. Este énfasis en el castigo justo y proporcional influyó en gran medida en las reformas penales del siglo XVIII y XIX, enfocándose en la prevención más que en la punición excesiva.
Por otro lado, a finales del siglo XIX surge la escuela positiva, liderada por figuras como Cesare Lombroso, Enrico Ferri y Raffaele Garofalo. Esta escuela trata de aplicar el método científico al estudio del crimen, desplazando el foco del castigo y la prevención hacia la comprensión de las causas del comportamiento delictivo. Lombroso, a menudo considerado el padre de la criminología positiva, introdujo teorías que relacionaban características fisiológicas con la propensión al crimen. A través de su trabajo en "El hombre delincuente" (1876), Lombroso sugirió que ciertos individuos estaban predispuestos biológicamente al delito, identificando rasgos físicos supuestamente asociados con criminalidad.
A diferencia de la teoría clásica, la escuela positiva propone que el crimen no siempre es un acto de elección racional, sino el resultado de una variedad de factores, incluidos biológicos, psicológicos y sociales. En lugar de centrarse exclusivamente en el castigo, la criminología positiva aboga por el tratamiento y la rehabilitación de los delincuentes. Enrico Ferri amplió estas ideas al incluir factores sociológicos y económicos como influencias clave en el comportamiento criminal, argumentando que las condiciones sociales, más que las características individuales, pueden inducir al crimen.
Una diferencia crucial entre ambas escuelas radica en su enfoque hacia el ser humano y la determinación del comportamiento. La perspectiva clásica enfatiza el libre albedrío y la responsabilidad moral individual, mientras que la positiva subraya las limitaciones de la libertad humana, provocadas por factores que pueden escapar del control personal. La escuela positiva defiende que la respuesta al crimen debe involucrar no solo consecuencias legales, sino también intervenciones que aborden las causas subyacentes del comportamiento delictivo.
En resumen, mientras que la escuela clásica aporta un legado de justicia racional y equitativa, centrada en la prevención a través de la proporcionalidad de las penas, la escuela positiva amplía el diálogo sobre la criminalidad hacia factores más integrales y complejos, invitando a la sociedad a considerar el delito como un fenómeno resultado de múltiples influencias. Ambas escuelas han dejado una huella indeleble en la criminología moderna, promoviendo el desarrollo continuo de teorías y prácticas que busquen equilibrar justicia y humanidad en la respuesta al crimen.
Evalúa:
Inicia sesión para evaluar el trabajo.
Iniciar sesión